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MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Mientras la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) promueve a empresarios extranjeros -presumiendo además inversiones millonarias-, esas transnacionales focalizan esos millones en su construcción y equipamiento, dejando miserias para los sueldos de los trabajadores.

Si al menos ese equipamiento quedara en Tlaxcala sería ideal, pero tampoco es así, porque gran parte de los elementos que requieren esas empresas provienen de Europa, incluyendo la instalación y operación (hasta que los locales aprendan).

Sin embargo lo que hoy se presume por parte de la SEDECO siempre ha sido tratado de la misma manera; aplauden y muestran la llegada de esos consorcios de primera, que ofrecen salarios del tercer mundo a los tlaxcaltecas.

Vendernos la inauguración del Centro de Preparación Vehicular Mercedes–Benz como una gran adquisición para la entidad, es evidenciar el nivel con el que somos vistos a los ojos de nuestros funcionarios.

Pero no solo es esa noticia la que se destaca, sino también una inversión privada superior a 100 millones de pesos, con un beneficio de ¡¡48 empleos directos!!, que al final podrían convertirse en 80.

Aunque esas plazas laborales fueran al nivel de directivos y bien remunerados serian pocas, en comparación con las facilidades otorgadas que son demasiadas y solo reservadas para extranjeros.

En cambio los locales tienen que hacer circo, maroma y teatro para tener esas facilidades que el estado ofrece a los inversionistas foráneos, cuando las políticas tendrían que ser exactamente al revés, privilegiando a las empresas locales.

Aunque los oriundos de Tlaxcala no sean del nivel de Audi o Mercedes son encabezadas por locales que ofrecen más empleos, con salarios equiparables al de las transnacionales, pero con un impacto directo en la región y la entidad.

Además esas micro, pequeñas, medianas y grandes empresas son las que se quedan en Tlaxcala, porque aquí nacieron, aquí tienen a su familia y aquí esperan prosperar, aunque no tengan las facilidades otorgadas a otros.

Las grandes empresas extranjeras llegan por las múltiples facilidades que el gobierno -municipal, estatal y federal- les ofrece en el pago de impuestos y no son ni medianamente reciprocas o equilibradas a los sueldos que se otorga a la mano de obra.

Por eso no vale la pena presumir esas “sociedades”, porque solamente sirven para que la oposición -que afortunadamente para Morena no acaba por cuajar- se burle del Secretario de Economía que entrega esta negociación como si “Tesla” hubiera llegado a Tlaxcala.

Valdría la pena entrevistar en unos meses a esos 42 son hombres y seis mujeres que entrarán a laborar a esa planta para saber si el espacio laboral y los salarios se corresponden con esos más de cien millones que la planta invertirá, con los cientos de pesos que dejaron de aportar vía impuestos.

Si usted cree que un inversionista como Mercedes viene a Tlaxcala por los escenarios de paz y tranquilidad, o por nuestras condiciones privilegiadas de movilidad y conexión carretera con otros estados, entonces vemos cosas diferentes.

Javier Marroquín Calderón es uno de los funcionarios que más trabajo ha demostrado, de eso no cabe duda, pero de a poco se ha ido sumiendo en la burbuja de la autocomplacencia, dejando de observar a las cámaras empresariales locales.

Mientras él abraza a los extranjeros, en otros estados hay tlaxcaltecas buscando oportunidades o la consolidación de su gremio, por ejemplo La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur).

Aunque en el registro tiene cuatro Cámaras, actualmente solo tres se encuentran autorizadas y confederadas; Canaco Servytur Chiautempan, con Eloy Berruecos López; Canaco Servytur Tlaxcala, con Joseph Rodríguez Ramos y Canaco Servytur Huamantla, representado por José Agustín Suarez Gómez. La de Apizaco se encuentra en la ilegalidad.

Esta cámara que aglutina a empresarios de diversos ramos es una de las más importantes y lleva al menos dos años sin ser considerada o invitada a ninguno de los actos celebrados por parte de la Sedeco.

El buen juez por su casa debe empezar y Marroquín no lo ha hecho, quizá por eso no merecía ser diputado y al menos en esta ocasión se quedará con las ganas de representar al municipio de Chiautempan.

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