En medio de nuevas medidas cautelares impuestas por el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) este miércoles 17 de junio, Alfonso Sánchez García, todavía presidente municipal de Tlaxcala capital, confirma con cada resolución lo que muchos ya veíamos: su proyecto político avanza pisando el límite —y en ocasiones rebasándolo— de la ley electoral.
No es la primera vez. Apenas a principios de junio, el Consejo General del ITE ya había ordenado el retiro de decenas de bardas, lonas y espectaculares con su imagen.
Hoy, acatando una sentencia del Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET-JE-051/2026), el órgano electoral repite la dosis: 34 bardas, 4 lonas, 8 espectaculares y pegatinas deben desaparecer en 48 horas. Todo por la evidente promoción anticipada rumbo a 2027.
Mientras tanto, el cinismo ha sido la constante. Sánchez García se ha mostrado en eventos públicos, ha exigido presencia a alcaldes y ha permitido —o al menos no impedido con contundencia— la circulación de playeras con la leyenda “Alfonso 2027”. En su mundo alterno su nombre vende más que las de Memo Ochoa o Raúl Jiménez.
Ante las críticas, su respuesta ha sido negar una y otra vez cualquier responsabilidad: “son expresiones ciudadanas”, “yo vi que las estaban vendiendo”. Deslindes oficiales que contrastan con la realidad visible en bardas y lonas que ahora el ITE obliga a blanquear. Y sin embargo con ese mismo cinismo ya anunció que se va a contender o al menos intentar hacerlo.
Este tufo de ilegalidad no detiene el sueño. Alfonso Sánchez García se lanza a buscar la gubernatura de Tlaxcala con la misma determinación con la que su padre, el exgobernador Alfonso Sánchez Anaya, intentó perpetuarse en el poder al impulsar a su esposa, Maricarmen Ramírez García, como candidata para sucederlo al término de su gestión.
Aquel capítulo generó polémica nacional, divisiones internas en el PRD de entonces y críticas por nepotismo y afán dinástico.
Sánchez Anaya reconoció años después que fue “un error”, aunque lo justificó “por amor”. La historia parece repetirse y la caída podría ser con la misma piedra: la ambición del poder de las dinastías.
El guion es el mismo, los personajes parecen cambiar solamente de nombre. El hijo, ahora en Morena, sigue los mismos pasos: alta visibilidad, obras como bandera y una maquinaria que, según las resoluciones electorales, no respeta los tiempos.
Padre e hijo tropiezan —o pretenden hacerlo— con la misma piedra: la tentación de convertir la institución pública en trampolín personal sin respetar las reglas del juego democrático.
Las medidas cautelares del ITE no son capricho; son recordatorio de que la ley electoral existe para garantizar equidad, no para adornar precampañas disfrazadas.
Las tres de ley… 1- Los cambios y las obligadas licencias generarán nuevos diputados, senadores y alcaldes, al menos por un periodo. Son relevos que, como en el fútbol, pueden volverse figuras o simplemente mostrar cartuchos quemados.
2- Alfonso Sánchez García confirmará su solicitud de licencia y ante ello hay dos rutas posibles para asumir la alcaldía capitalina. Pero todo eso se analizará en un Cabildo que tiene a modo. Hasta ahora parece que el sábado se sabrá con certeza quién es el que se lleva la rifa del tigre.
3- En el senado y San Lázaro, entrarían como relevos al juego sucesorio Eréndira Olimpia Cova Brindis y Óscar Lobatón Corona, respectivamente. Ambos tienen sus propios intereses pero también sus vínculos y jefes (as) eso pesará en lo que viene para Tlaxcala más de lo que podría sospecharse. ¿Hasta dónde el Poder Judicial meterá las manos?

