Más propaganda y más discursos, entre resultados o choro…

NÉSTOR
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La carrera por la sucesión gubernamental de 2027 en Tlaxcala aún no inicia de manera formal, pero los motores ya están encendidos. En los próximos meses, los tlaxcaltecas serán testigos de una intensa competencia interna dentro de Morena, donde diversos actores políticos buscarán convertirse en la o el coordinador estatal del movimiento, una posición que, en los hechos, representa la antesala de la candidatura al gobierno del estado.

Los nombres son conocidos. La senadora Ana Lilia Rivera Rivera, el secretario de finanzas del Estado de México Óscar Flores Jiménez, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, el diputado federal Raymundo Vázquez Conchas y el ex titular de Fomtlax y dirigente estatal de Morena, Carlos Augusto Pérez Hernández han mostrado interés en participar en la definición del relevo político de Morena en la entidad.

Lo que viene no será una campaña tradicional, al menos no en el papel. Será una batalla por la percepción pública. Una disputa por posicionamiento, presencia mediática y construcción de imagen. Los ciudadanos comenzarán a ver con mayor frecuencia entrevistas, recorridos, eventos públicos, publicaciones en redes sociales, espectaculares disfrazados de informes, mensajes institucionales con tintes políticos y una constante narrativa sobre quién está más cerca de la gente y quién entiende mejor los problemas de Tlaxcala.

Las redes sociales jugarán un papel central. Facebook, TikTok, Instagram, X y WhatsApp se convertirán en trincheras de promoción política. Equipos de comunicación, simpatizantes, operadores digitales y páginas informativas multiplicarán contenidos para fortalecer a sus respectivos aspirantes. Habrá videos, encuestas, transmisiones en vivo, fotografías de eventos multitudinarios y mensajes cuidadosamente diseñados para generar simpatías.

Los medios de comunicación tampoco estarán al margen. Cada aspirante buscará espacios para difundir su visión, presumir resultados y posicionar propuestas. No hay nada ilegal en ello, pero los ciudadanos deben entender que detrás de cada mensaje existe un objetivo político: ganar reconocimiento y construir una ventaja rumbo a la decisión interna de Morena.

Seguramente todos coincidirán en los mismos temas. Hablarán de seguridad porque la percepción ciudadana exige mayor tranquilidad en calles y comunidades. Hablarán de salud porque persisten las quejas por la atención médica y el acceso a medicamentos. Hablarán de educación porque sigue siendo una demanda permanente mejorar infraestructura, calidad académica y oportunidades para los jóvenes.

La pregunta que deben hacerse los tlaxcaltecas no es quién promete más, sino quién puede demostrar resultados. No quién tiene la mejor campaña digital, sino quién cuenta con la experiencia, capacidad y trayectoria para enfrentar los desafíos reales del estado.

La sucesión que se aproxima será intensa y probablemente una de las más disputadas dentro de Morena. Los aspirantes buscarán convencer, emocionar y movilizar. Algunos apelarán a la continuidad; otros, al cambio. Unos presumirán cercanía con las bases; otros, con las estructuras de poder.

Por ello, la principal recomendación para los ciudadanos es mantener una mirada crítica. No dejarse llevar por la propaganda, los videos virales o las campañas de popularidad. Analizar propuestas, revisar antecedentes y exigir respuestas concretas.

Porque cuando la contienda interna entre en su fase más intensa, Tlaxcala podría verse inundada de mensajes políticos. Y en medio de esa avalancha de publicidad, el reto será distinguir entre la promoción personal y las soluciones verdaderas que demanda el estado. El futuro de Tlaxcala no debería definirse por quién aparece más veces en una pantalla, sino por quién tiene la capacidad de resolver los problemas que durante años han esperado una respuesta efectiva.