Xochimilco, Sonora y Tlaxcala: la misma contaminación

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Los mismos que han acomodado las leyes para apoderarse de los espacios laborales de los tlaxcaltecas, empezando por la Secretaría de Gobierno, ahora vienen a decirnos, con hipocresía y cinismo, que “la norma es la norma” y que ellos no han violentado nada, ni tienen interés en administrar la basura de los tlaxcaltecas. ¿Entonces por qué esa cofradía se ha apoderado de los recursos naturales de esta tierra?

No se trata solo de la Secretaría de Medio Ambiente (SMA), a cargo de Pedro Aquino Alvarado, ni de la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (PROPAET), encabezada por Iván García Juárez, ni del fallido intento de colocar a Israel Rodríguez en la delegación de la SEMARNAT en la entidad. Lo llamativo es que todos ellos comparten un común denominador, tienen al mismo padrino protector que, muy a su favor, encabeza la posición que dispone y decide sin temor alguno: la Segob de Luis Antonio Ramírez Hernández.

Con este antecedente uno no puede evitar preguntarse, ¿en serio les importa la protección de los recursos naturales? ¿O será que los negocios de la Malinche dan lo suficiente para mantener a la colonia “extranjera”?, porque si usted revisa la nómina, cada vez son más los fuereños que ocupan cargos en el gabinete.

Cuando el secretario de Gobierno asegura que el Polo de Economía Circular cuenta con permisos oficiales de las más altas instancias y que él solo se limita a “garantizar el diálogo”, el argumento suena sospechosamente familiar.

Es el mismo discurso que se utiliza en Sonora para justificar el conflicto en la bahía de Ohuira, donde la principal responsable señalada es Alicia Bárcena Ibarra, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.

Los mexicanos ya sabemos que la 4T ha resultado ser tan mala —o peor— defensora de los recursos naturales como el PRI en sus peores épocas.

Por eso, las comunidades indígenas originarias de la bahía de Ohuira han expresado su profunda decepción y hartazgo ante lo que califican como una simulación de las autoridades ambientales federales, tal como hoy sucede en Tlaxcala. Por eso me cuesta trabajo creer lo que dice Ramírez Hernández sobre la “normativa” cuando hoy carecen de credibilidad él y esas instancias.

Claudia Quintero y Melina Maldonado, dos de las figuras mas representativas en la lucha contra el ecocidio, denunciaron que las mesas de diálogo con Semarnat, encabezadas por Bárcena, no han ofrecido soluciones reales al conflicto generado por la instalación de una planta de amoníaco. Mientras tanto, la empresa sigue rellenando humedales “sin contemplaciones” allá en Sonora.

¿Les suena conocido? Claro que si, porque en Tlaxcala parece que se repite el mismo guion: ya que según lo dicho por el titular de Segob., continuarán con su plan y su afán de lucro a costa del medio ambiente en Atlangatepec, territorio que alberga un cuerpo de agua clave para el ecosistema regional. Si eso no es suficiente para detener un ecocidio, ¿qué lo sería?

Las tres de ley… 1- ¿Cómo creerle a Luis Antonio Ramírez Hernández su postura legaloide a favor del medio ambiente, cuando forma parte del gobierno que tiró al Rio Zahuapan 150 millones de pesos, a través del alcalde que hoy quieren vendernos como el mesías de nombre Alfonso Sánchez García?

2- Esos 150 millones tirados al Zahuapan, son muy cercanos a los  174 millones de pesos que Clara Brugada invirtió para Xochimilco, uno de los más importantes espacios en la Ciudad de México, esa lana alcanzó para rehabilitar el embarcadero Cuemanco y Nativitas.

3- Esa cifra, que entre Tlaxcala y Xochimilco, tiene apenas una diferencia de 24 millones de pesos, fue suficiente para rehabilitar 50 mil metros cuadrados, rehabilitar 162 locales en beneficio de 2 mil familias, 216 remeros y trajineras y para mejorar las condiciones de los miles de visitantes que acuden a estos lugares diariamente.

¿alguien recuerda para que sirvieron los 150 millones de Tlaxcala, a quiénes beneficiaron o qué derrama económica nos dejará? según yo el único beneficiario fue el alcalde de la capital Alfonso Sánchez Garcia, si me equivoco por favor ayúdeme a saber a cuántos más le sirvió ese tiradero?.

Porque quizá soy mal pensado y de verdad los funcionarios extranjeros están haciendo todo para incentivar la economía de Huamantla, de Atlangatepec y yo nada más soy el mal pensado que ve un robo, donde ellos observan la preservación del medio ambiente y quizá ese polo de economía circular no sea para ganar a costa de envenenar el agua de los tlaxcaltecas, por el bien de Tlaxcala de verdad deseo estar equivocado.