MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
Comparte esta nota

Ana Lucía Arce Luna, presidenta municipal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha enviado un poderoso mensaje al proyecto que encabeza Alfonso Sánchez García. No están dispuestos a ser manejados como títeres, no quieren ser ovejas que acaben siendo negociadas y defraudadas, como ya ha sucedido en el pasado reciente.

A más de un año de la elección para gobernador en Tlaxcala, la falta de respaldo visible del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) a Alfonso Sánchez García, virtual candidato del aparato estatal, comienza a dibujar un escenario de tensiones en la alianza “Juntos Hacemos Historia” y supone un desafío estratégico para el proyecto político de continuidad en la entidad.

Alfonso Sánchez García, actual presidente municipal de Tlaxcala, se perfila como el favorito de Lorena Cuéllar para sucederla en 2027 y eso está más claro que el desvío de recursos a favor del junior Anayista.

Encuestas “internas” de Morena Tlaxcala, lo ubican como puntero, aunque su posición se atribuye más a la imposición desde el gobierno estatal que a un consenso orgánico dentro del partido.

Críticas internas lo señalan como un intento de perpetuar un “feudo” cercano a la mandataria, lo que ha generado resistencias y un desgaste que ahora se ve agravado por el distanciamiento táctico de su principal aliado. Sí, el Verde.

Aunque el PVEM ha ratificado su compromiso con la alianza estatal y federal, sus dirigencias y alcaldes han evitado aparecer públicamente junto a Sánchez García.

Ejemplo claro fue un reciente acto en San Pablo del Monte, donde la presidenta municipal Ana Lucía Arce Luna fue “la gran ausente”, según testigos.

Fuentes cercanas al partido ecologista confirman que existe una línea interna –además de un documento que es público- que instruye a sus autoridades electas a no dejarse ver con el presidente capitalino, al menos por ahora.

Entre los alcaldes verdes que mantienen baja o nula interacción pública con Sánchez García están Juan Carlos Galindo López (Españita), Kritsbey Pérez Flores (San Francisco Tetlanohcan), Emilio González Cortés (San Cosme Xaloztoc), José Luis Hernández Vázquez (Xaltocan) y por supuesto el más visible Salvador Santos Cedillo de Huamantla, todos ellos siendo figuras con arraigo en el oriente del estado, zona clave para la movilización electoral.

¿Desconfianza o pragmatismo?, solo ellos sabrán, pero analistas locales interpretan esta actitud como una señal de desconfianza hacia el entorno de Sánchez García o hacia la capacidad real del grupo en el poder para cumplir acuerdos postelectorales.

El PVEM, históricamente pragmático, suele respaldar perfiles que garanticen cuotas de poder y candidaturas. Su frialdad sugiere que aún no ven en el “delfín” un ganador seguro o prefieren mantener opciones abiertas ante un proceso interno en Morena que podría derivar en otra candidatura, como la de la senadora Ana Lilia Rivera u Oscar Flores Jiménez, actual secretario de finanzas del Estado de México.

La ausencia de apoyo visible del Verde erosiona la imagen de unidad que Morena necesita proyectar. En un estado donde la política es profundamente territorial y personalista, la falta de foto con alcaldes aliados debilita la narrativa de fortaleza y consenso de Sánchez García.

Además, limita su penetración en municipios donde el PVEM tiene estructura y podría restar movilización en la campaña. Aunque lo nieguen o pretendan hacer que “no pasa nada”, la ausencia del verde les duele.

Cierto es que Morena mantiene ventaja en encuestas (entre 40% y 50% en intención de voto), sin embargo una alianza fracturada podría abrir oportunidades para la oposición, que busca capitalizar el descontento interno.

Sánchez García enfrenta ahora el reto de negociar con el PVEM, compensar con operación territorial propia o arriesgarse a llegar debilitado a una eventual candidatura.

Hasta hoy ni el PVEM estatal ni el equipo de Sánchez García han emitido declaraciones formales sobre esta distancia táctica. En redes sociales, el virtual candidato ha publicado imágenes con militantes de base, pero ninguna con alcaldes verdes en actos recientes y eso pone nerviosos a sus operadores y más aún a los titulares del acto.

Lo cierto es que, en el tablero político tlaxcalteca el silencio del Verde se ha vuelto tan elocuente como un discurso: anuncia una batalla interna que podría definir no solo el futuro de Alfonso Sánchez García, sino la cohesión misma de la alianza que gobierna Tlaxcala.