En política las facturas son para cobrarse como los acuerdos para cumplirse; no importa el tiempo que transcurra ni la “figura” involucrada. La venganza siempre gana.
Ahí está Alejandro Moreno Cardenas, líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a nivel nacional, que en su visita a Tlaxcala se desvivió en halagos para la exgobernadora Beatriz Paredes Rangel, pero al final acabó recordándole a sus ex gobernados que, ni la “canonizada” priista estaba exenta de sufrir reveses.
Es cierto que Moreno Cárdenas le quemó incienso y reconoció la “institucionalidad” de la oriunda de Tizatlán, pero en el fondo tenía la intención de “quemarla” y mostrarla tan humana como es. Personalmente creo que acabó con la imagen de la “figura inmaculada” que para muchos es la experimentada oradora.
No lo dijo en una rueda de prensa nacional donde la declaración pudo pasar desapercibida, no. El “desliz” del infumable líder tricolor fue en una rueda de prensa donde sus acompañantes no se percataron o prefirieron ignorar la patada bajo la mesa que Alito propinaba a su líder moral. Pero otros sí captaron la grosería.
La afrenta, el resbalón o la exhibida no pudo ser en peor lugar, la casa de la mujer que institucionalmente aceptó ir a contender por la Ciudad de México (CDMX) sabiendo que la derrota era, no una posibilidad, la única opción que tenía. Perdiendo ganaba, sí, pero a qué costo.
¿Que Anabell Ávalos será la próxima candidata al gobierno del estado?, ¿que la porquería del PRI ahora es la prioridad en Morena?. Por favor Alito, dinos algo que no sepamos, -pensábamos más de uno-. Alito no solo soltó una bomba, demostró que por encima de su imagen y de él no existe nadie. Agrió la presentación de su “fichaje” estrella.
Lenia Batres y Ana Lilia
La senadora del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ana Lilia Rivera Rivera, fue la causante de que Lenia Batres Guadarrama, ministra en funciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), visitara a los estudiantes de la Máxima casa de estudios de Tlaxcala para exponer los avances, alcances y beneficios de la modificación hecha al poder judicial, que hoy es texto constitucional.
El acto fue en muchos sentidos digno de la atención de propios y extraños, muestra de ello fue la asistencia de militantes y no militantes de Morena, que ven en Rivera Rivera el futuro político de la entidad. La vengadora de quienes sin pertenecer a las familias y apellidos políticos ha tomado un importante rol en la política nacional, dicen muchos de sus seguidores.
Caso contrario a lo hecho por Homero Meneses Hernández semanas antes en el Instituto Tecnológico de Tlaxcala (ITA) donde el acarreo y la asistencia obligada fue denunciada en redes sociales, también para ver a la ministra Batres.
A propósito de este primer acto los estudiantes de la universidad fueron insuficientes para mostrar el “músculo” de Homero Meneses ante la ministra, muchos ajenos al ITA… pero ayer en la UAT todos querían estar, por ser un espacio donde incluso activistas acudieron al evento conociendo la apertura, la prioridad de las ideas y el amplio sentido de sensibilidad y responsabilidad que hay en la senadora Rivera Rivera y en la propia Ministra que ha significado una piedra en el zapato para sus pares en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ahí, en donde semanas atrás los vestidos largos y las corbatas aplaudían el tercer informe de gobierno, ahí mismo la voz de Yenni Charrez interrumpió la presentación de la ministra para pedir la revisión de un caso que implica el tributo a la obediencia y la incapacidad.
Se trata del presunto vínculo de un juez recién nombrado y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Anel Bañuelos Meneses, la madrina. Tráfico de influencias y no más, es lo que se presume.
Que los actos de Ana Lilia Rivera Rivera se conviertan en espacios de crítica y abierta divergencia, significa que su posición es la única (dicen los agraviados) para hacer eco, sin que el ruido se esconda tras las porras, o las miradas amenazantes de los funcionarios estatales que apuntan nombre y apellido de los inconformes.
No sabemos qué pasará; si la voz de los afectados alcancen a modificar algo, si Batres o Rivera actuarán en consecuencia. Lo que sí es un hecho es que a los actos de Ana Lilia Rivera Rivera cada vez se suman más, sin ser obligados, o pagados a través de una nómina.
La propia sede y quienes coexisten en esa casa de estudios saben que el mensaje político, al hacer este acto en esos espacios significa y fortalece una idea: Ana Lilia Rivera está más presente que nunca y no es mal vista por nadie.
Sin familia política, sin apellidos con antecedentes en casa de gobierno, y sin la bendición de las cúpulas, lo que Rivera Rivera hace es cortarle las uñas a quienes se las muestran con mirada retadora y de paso pone en claro que los pesos pesados juegan igual para ambos bandos. Viéndolo así, la ganadora es ella.
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