MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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En medio del escándalo nacional por la red de huachicol fiscal que salpica a altos mandos de la Marina, la ex candidata  a la dirigencia nacional del PAN, Adriana Dávila Fernández, no pierde oportunidad de azotar al gobierno de la Cuarta Transformación.

En sus redes sociales, la ex legisladora cercana al grupo de Felipe Calderón Hinojosa ha multiplicado denuncias: “El escandaloso #HuachicolFiscal está dejando muchas muertes en misteriosas circunstancias”, tuiteó hace días, ligando el caso al sobrino del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, y exigiendo rendición de cuentas a Morena.

En otro post, arremetió contra la “herencia de López Obrador” en Pemex, ignorando que el azote del robo de combustibles no es exclusividad guinda y si hay alguien que lo sabe es justamente el círculo cercano del creador de la notable frase: “haiga sido, como haiga sido”.

Pero la hipocresía panista brilla con luz propia en el contexto tlaxcalteca. Dávila, ex candidata panista a la gubernatura en 2016 y ex aspirante a la dirigencia nacional del PAN en la reciente disputa, omite mencionar el rol de su partido en el fomento histórico del huachicol.

Durante el sexenio de Mariano González Zarur y la administración de Marco Antonio Mena, ambos del PRI, Tlaxcala vio un repunte alarmante del delito y sin embargo el PAN jamás vio eso; es raro no haberlo notado, y llama la atención porque en aquel momento el PAN todavía respondía a los intereses de Dávila y los suyos.

Acciones “electoreras” contra el robo, como las calficó el PAN local entonces, no frenaron el avance del crimen.

Y no es solo local: el PAN nacional arrastra su propia sombra. La Fisclia General de Justicia (FGR) persigue a exgobernadores azules como Francisco García Cabeza de Vaca por huachicol fiscal en Tamaulipas y de eso nada dice Dávila Fernández.

La amiga de Felipe Calderón y sus correligionarios gritan contra Morena -aprovechando su cada vez más débil moralidad-, pero el espejo les devuelve un partido hundido hasta el tuétano en la corrupción energética. ¿A poco Dávila no sabía que Ricardo Anaya (hoy senador) era el encargado de sobornar y darle rumbo a la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto?

Todavía ayer Dávila escupió nuevamente hacia el cielo, poniendo el siguiente texto en sus redes: “Salen a la luz fotos de Gerardo Fernández Noroña y su amigo Guillermo Fragoso Báez, líder de ambulantes y sindicatos criminales. 😵‍💫

Fragoso enfrenta una orden de aprehensión por sus vínculos con “La Chokiza”. México en manos de puros impresentables, remataba el texto de la panista.

Para alguien que tiene las manos inflamadas de aplaudir a impresentables como Genaro García Luna, hoy encarcelado en Estados Unidos por sus vínculos con el narcotrafico, resulta absurdo e incongruente señalar con la misma mano que extendía para saludar al delincuente considerado el súper policía del PAN.

¿Quién puede olvidar que fue en el sexenio de Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa (la época gloriosa de Acción Nacional) cuando el condecorado García Luna se encumbró, mientras se enriquecía a costa de las muertes de cientos de mexicanos?

Esa doble moral y su campaña electorera (porque sigue buscando una nueva posición política) poco abona a la credibilidad del partido azul que hoy por hoy se mantiene alejado de los primeros lugares en lo local o nacional, y lo que es peor, ante la salida de Mariana Jiménez que se perfiló a Movimiento Ciudadano (MC) el panismo cada vez pesa y significa menos. Tan intrascendente como la opinión de la comunicadora de profesión.

Las 3 de ley… 1- Jorge Álvarez Maynez, mandamás del Movimiento Ciudadano (MC) fue el encargado de darle la bienvenida a Mariana Guadalupe Jiménez Zamora, algo que ya puede presumir la diputada fosfo.

2- En Acción Nacional local podrán desestimar la salida de la oriunda de Tlaxco, y quizá entre Ángelo y Miriam se crean esa idea de que están “limpiando” el partido, pero en la realidad que todos vemos se están quedando con un cascarón que cada vez tiene menos valor.

3- Si Mariana Jiménez se mantiene en el partido naranja y logra quitarse el estigma de “niña bonita”, por el de estratega, pensante y sin dueño -pues muchos atribuyen su actuar a su cercanía y probable influencia de Julio César Hernández Mejía-, no dude usted que la veremos participando y siendo figura central en la política local rumbo a la sucesión del 2027.

Herencia política tiene y ahora le toca hacer su propio legado, aunque sea en un partido con más Marketing que seguidores.