MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Lo ocurrido ayer en Teacalco es una pequeña muestra de la locura que llega a gobernar a quienes, con la entrega de la constancia de mayoría, se alejan de la realidad y comienzan a vivir en su burbuja. Yo le digo una realidad alterna.

Si usted no lo sabe el día de ayer algunos pobladores de Teacalco exigieron la destitución de la presidenta municipal, Griselda Aguilar, a quien acusan de nepotismo, falsificación de firmas y otras anomalías en la administración pública.

No es grilla que surja del Cabildo, la manifestación de ayer fue respaldada y fomentada por un grupo de ciudadanos que se manifestaron afuera de la presidencia municipal,  espacio al que acudieron para solicitar la salida de la presidenta

Al grito de ¡Fuera!, ¡transparencia! y ¡ladrona! los ahí reunidos le exigieron resolver los problemas que tiene esa demarcación, o de plano que deje el cargo.

También le pidieron cuentas sobre el manejo de los recursos y explicar la contratación de parientes y la falsificación de firmas en proyectos. Nepotismo, para variar.

Y fue gracias a los abucheos que la presidenta morenista decidió salir del edificio y abandonar el lugar. ¿Quién actuará, la sociedad ya dio el primer paso, será que la autoridad responsable hará lo propio?

En todo esto no puede dejarse de lado lo ocurrido a dos reporteras que al cumplir con su labor periodística fueron intimidadas por el síndico municipal.

Más allá de la intervención de las agrupaciones periodísticas para salvaguardar su integridad, la acción del síndico amerita un verdadero escarmiento. Lo que hizo contra las periodistas es evidencia suficiente de su intolerancia, incapacidad y deslealtad en contra de quienes están por debajo de su “autoridad”. La locura gobierna Teacalco.