El conflictivo Homero Meneses Hernández mostró en un solo día lo que jamás logró con los millones que se ha gastado en su fallida estrategia de posicionamiento. Mostró sin pudor su Nuevo Modelo de la Escuela Tlaxcalteca: la cerrazón, la mentira y la más chafa imitación de Andrés Manuel López Obrador, incluso por debajo del alcalde de Amaxac, Mauricio Pozos Castañón, son la constante.
La escena tenía la coreografía perfecta para la foto oficial: el secretario Homero Meneses Hernández, plantado temprano frente a la primaria Emiliano Zapata, instalaba con solemnidad burocrática su “mesa de diálogo”. Aunque anticipadamente había citado a los maestros para el próximo 13 de marzo en las nuevas aulas “llegue quien llegue”.
El guion estaba escrito. Solo faltaban los extras: padres y abuelitos, agotados por la lucha pero con una firmeza que incomoda a los escritorios, llegaron a defender lo suyo. Lo que encontraron no fue un interlocutor, sino un altavoz con guayabera y sombrero de paja.
Meneses, uno de los secretarios más cuestionados —y con méritos propios para el título— desplegó su arsenal predilecto: la retórica hueca. Su mantra, “nada por la fuerza, todo por la razón”, resonó una y otra vez, no como un principio, sino como un exorcismo verbal para ahuyentar las preguntas incómodas.
Cada vez que la indignación popular elevaba el tono, allí estaba él, recitando la letanía. Una táctica brillante: convertir un llamado al diálogo en el muro que lo impide. La razón, en su boca, no es un puente, es una trinchera.
El conflicto, que ha visto bloqueos y protestas frente al Palacio de Gobierno, fue minimizado por el funcionario con un cinismo digno de estudio.
Hasta una presunta retención temporal durante el forcejeo verbal fue pulida por su vocabulario de oficina: no hubo tal cosa, solo “excesos verbales” producto del… ¿cansancio social?. Le duele reconocer que no lo quieren
Así opera el manual Meneses: reescribe la realidad en tiempo real. La protesta es incomodidad; la presión ciudadana, un exceso; la decisión tomada en una oficina lejana, inamovible. Un ejercicio de poder puro: quien define los términos, gana.
El trasfondo técnico lo conocemos. La SEPE-USET alega riesgos: el río Zahuapan, el terreno inestable, la insalubridad. Ofrecen, en el papel, un futuro reluciente en la colonia Loma Xicohténcatl, con rutas seguras y salud mental incluida.
Y si esos “estudios” catastróficos que nadie conoce, más que ellos, son verdad, por qué no reforzar el predio actual si el riesgo es tan extremo?
¿Dónde están los estudios técnicos en lenguaje de pueblo, no de consultoría?, A quién beneficia realmente el terreno liberado en el corazón de la capital?. El fantasma de privatizaciones pasadas y reubicaciones opacas ronda la plaza, y el secretario no lo despeja con diálogo, sino con citas a la ley.
La ley, claro, siempre escrita e interpretada desde el lado del que decide. Ahí están los maestros despedidos, los alumnos desplazados y los funcionarios cooptados. Pero es su ley y debe aplicarse impecablemente
Homero Meneses Hernández ha perfeccionado un estilo de anti-diálogo: llega, instala su teatro de mesa, soporta el chaparrón de reclamos con la paciencia de un funcionario que sabe que el reloj y el cargo están de su lado, y se retira repitiendo la misma consigna.
Es un desgaste premeditado. Agota a los abuelitos, desgasta la protesta, y finalmente decreta la victoria de la “razón” oficial.
La frase que usurpa del discurso lopezobradorista —“nada por la fuerza…”— queda así vaciada, convertida en la coartada perfecta para la fuerza bruta del aparato.
En el fondo, este forcejeo en Tlaxcala es la lucha entre dos conceptos de educación. Para el secretario, es una variable logística: alumnos a trasladar, riesgos a mitigar, espacios a reasignar. Todo para negociar un terreno.
Para la comunidad de la Emiliano Zapata, la escuela es memoria, territorio y tejido social. Demolerla y reubicarla no es una mudanza; es un desarraigo, un robo institucionalizado
Por eso, la ironía final es brutal. Una escuela que lleva el nombre de Emiliano Zapata, símbolo máximo de la defensa de la tierra y la comunidad, es sometida al despojo blando de la tecnocracia.
Meneses puede seguir repitiendo su mantra hasta el cansancio. Pero en Tlaxcala, los padres y abuelitos exhaustos que no se rinden le enseñan otra lección: cuando la fuerza se viste de razón, la razón verdadera se hace pueblo, se planta en la puerta de la escuela, y no piensa moverse.
Las tres de ley… el otro lado de la moneda del desastre que existe en el sistema educativo es estatal es el que protagonizó la senadora Ana Lilia Rivera Rivera: realizó la Inauguración del laboratorio de Inteligencia Artificial en el CBTis 303 de Xiloxoxtla.
2- El espacio cuenta con tecnología de primer nivel: pantallas interactivas, laptops, audífonos, drones y demás herramientas necesarias para fortalecer el aprendizaje, el conocimiento y el desarrollo de los jóvenes.
3- Aquí si hay reconocimiento al esfuerzo colectivo del Comité de Gestión, autoridades educativas, al director del plantel, a la comunidad estudiantil y por supuesto al Comité Escolar. Pequeñas grandes diferencias en el trato y en resultados.

