En el panorama político mexicano, el Partido Acción Nacional (PAN) enfrenta uno de sus momentos más críticos desde que irrumpió en la escena nacional en 1939. Aunque en Tlaxcala vivió su mejor momento en el 2004, con Héctor Israel Ortiz Ortiz, y de eso todos los panistas y no panistas están consientes, salvo que hayan vivido en aquellos días dentro de una cueva.
Con solo cuatro gobiernos estatales en su haber —Chihuahua, Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro—, una votación raquítica en las elecciones federales de 2024 que le costó 2.3 millones de sufragios respecto a 2018, y el abandono de figuras emblemáticas -aunque venidas a menos- como los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, el blanquiazul busca un “relanzamiento” que suena más a salvavidas que a renovación.
Este sábado 18 de octubre, la marcha nacional partirá del Monumento a la Revolución hacia el Frontón México, bajo el lema “Defendamos México”, encabezada por su controvertido dirigente Jorge Romero Herrera, acusado de liderar el llamado “Cártel Inmobiliario” en la Ciudad de México.
Pero, ¿cuántos panistas tlaxcaltecas acudirán a esta convocatoria? Si nos guiamos por el escepticismo local y el padrón menguante del partido en la entidad, es dudoso que superen los mil, incluso si todo su registro se activara y respondiera al llamado.
A nivel nacional la cosa no mejora, el PAN navega en aguas turbulentas. El informe de la comisión de análisis postelectoral, elaborado por Julio Castillo López en octubre de 2024, diagnosticó una “derrota cultural” ante la izquierda y propuso un “divorcio” narrativo del PRI para reposicionarse.
Jorge Romero ha coqueteado con una alianza con Movimiento Ciudadano (MC), condicionada por Jorge Álvarez Máynez a una ruptura total con el tricolor de Alejandro Moreno. Sin embargo, esta estrategia es un rompecabezas: en estados como Nuevo León, la coalición PRI-PAN parece viable contra MC, mientras que en Campeche podría ser al revés.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado este viraje como un intento del PAN por “lavarse la cara”, asociándolo con corrupción y carteles inmobiliarios. Internamente, el partido admite desorden, burocracia y un padrón controlado por “padroneros” —grupos que afilian masivamente para inclinar internas—, con militantes que boicotean desde dentro o incluso simpatizan con Morena, PRI o MC.
Según datos del Instituto Nacional Electoral (INE) de 2023-2024, el PAN nacional apenas conserva su registro con 277,665 afiliados, rozando el mínimo legal del 0.26% del padrón electoral, lo que lo convierte en el partido con menos militantes pese a su peso legislativo.
En Tlaxcala, el contexto local amplifica esta crisis, pero con matices de resiliencia. El estado, tradicionalmente dominado por el PRI y ahora por Morena, deja poco espacio para el PAN, que no gobierna ninguna entidad aquí y ha visto mermada su presencia.
Bajo la dirigencia estatal de Ángelo Gutiérrez Hernández, el partido ha intentado revitalizarse: en septiembre de 2025, celebraron sus 86 años con eventos que reunieron a militantes y autoridades, posicionándose como “la alternancia y renovación que necesita México”, según declaraciones de Gutiérrez en El Sol de Tlaxcala.
Algunas encuestas indican un crecimiento del PAN al casi 20% en intención de voto estatal rumbo a 2027, lo que permitiría ganar hasta ocho municipios si las elecciones fueran hoy, como lo ha presumido Gutiérrez Hernández. Además, el partido presentó nuevos liderazgos municipales, con 70% encabezados por mujeres, y realizó foros de diálogo como la Escuela de Ciudadanía y Liderazgo Humanista, fortaleciendo su base para la gubernatura de 2027, donde perfila dos aspirantes no revelados públicamente.
Sin embargo, las “cuentas alegres” de Gutiérrez —como se menciona en círculos locales— se sostienen principalmente gracias al trabajo de su esposa, la diputada local Miriam Martínez Sánchez. Como única figura destacada que mantiene a flote al PAN en Tlaxcala, Martínez ha sido clave en eventos partidarios, desde celebraciones por los 500 años de la fundación de Tlaxcala hasta movilizaciones en municipios como Altzayanca, según publicaciones en la página oficial del PAN Tlaxcala en Facebook.
Su labor legislativa y presencia en el terreno ha evitado que el partido se hunda por completo en una entidad donde el padrón es raquítico —estimaciones basadas en datos nacionales del INE sugieren que Tlaxcala, como estado pequeño, podría tener apenas unos cientos de afiliados activos, lejos de los miles necesarios para una fuerza competitiva—.
El relanzamiento nacional, con representación tlaxcalteca anunciada para el 18 de octubre en la CDMX —como se promociona en videos del PAN local—, será una prueba de fuego. ¿Logrará el PAN en Tlaxcala movilizar a su militancia dispersa e indiferente, o seguirá dependiendo de figuras como Martínez para no naufragar?
En una entidad donde aliados nacionales como el PRI han “robado” activos al blanquiazul, y con Morena consolidada, el camino a 2027 no se ve sencillo. Ángelo Gutiérrez sueña con un PAN fuerte, pero sin el ancla de su esposa, las olas de la crisis nacional podrían arrastrarlo todo. El tiempo, y las urnas, dirán si este relanzamiento es más que un grito en el desierto


