La donación de 10 estaciones de Ferrocarriles Mexicanos al estado que materializó ayer la Secretaría de Cultura de Tlaxcala, luego de un trabajo de gestión de más de un año por parte de su titular Antonio Martínez Velázquez, quedará en la historia de la entidad como un acto histórico por varias razones.
La primera, es que se logró recuperar el patrimonio ferrocarrilero para convertirlo en espacios de disfrute cultural para el pueblo tlaxcalteca.
Estos viejos inmuebles que cuentan la historia ferrocarrilera de Tlaxcala se convertirán en escaparates para las expresiones artísticas y culturales de la población.
El hecho resulta por demás simbólico, ya que es imposible entender y explicar la historia de Tlaxcala sin la presencia de los ferrocarriles.
Además, Tlaxcala se convierte en el primer estado de la República en recibir este tipo de donaciones por parte del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep).
El titular de la secretaría de Cultura no cesó en su empeño por lograr que Tlaxcala se beneficiara del proceso de liquidación de Ferrocarriles Nacionales de México.
Gestionó con el Indep que el estado fuera de los primeros en aprovechar esta negociación presentando un proyecto integral y que permitirá que los tlaxcaltecas disfruten del patrimonio nacional que representan los ferrocarriles.
Para entender la trascendencia e importancia del esfuerzo que concretó Antonio Martínez Velázquez hay que revisar los personajes que convocó el evento.
En primera fila y atestiguando la firma de la donación estuvieron tres ex gobernadores de Tlaxcala: Tulio Hernández Gómez, José Antonio Álvarez Lima y Alfonso Sánchez Anaya.
El secretario de Cultura logró lo que muchos políticos locales anhelan en sus mejores eventos, reunir en un mismo lugar a tres ex mandatarios estatales. A veces ni los gobernadores logran reunir tantos egos.
La propia gobernadora destacó el hecho y definió a los tres ex gobernadores como hombres que entregaron su vida, experiencia y amor al estado.
En el aspecto cultural, el proyecto que propone Antonio Martínez Velázquez es ambicioso y regional. La iniciativa que surgió en Tlaxcala ya se busca replicar en el vecino estado de Hidalgo, incluso una una funcionara de aquella entidad estuvo presente.Las estaciones ubicadas dos en Huamantla, en Muñoz de Domingo Arenas, en Mazapa en Calpulalpan, Tláloc en Ixtacuixtla, Nanacamilpa, Contadero en Sanctórum, en Santa Cruz Tlaxcala, Chiautempan y Acocotla en Tocatlán, se convertirán en lugares para la difusión artística.
El mapa cultural que se puede trazar a partir de estos nuevos espacios ofrece una cobertura total del estado, esto lo sabe Martínez Velázquez y busca aprovecharlo al máximo para consolidar una estrategia de gran alcance.
El propósito es que desde todas las regiones del estado se impulsen actividades culturales como detonantes de paz social. Un esfuerzo que dará frutos para las siguientes generaciones.
Por si fuera poco, políticamente, el evento manda un mensaje de que en Tlaxcala el ejercicio del servicio público se ciñe a los lineamientos que marca el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Como lo dijo el ex gobernador José Antonio Álvarez Lima: “lo público debe ser público”. Y en Tlaxcala así sucede.
Recuperar estos espacios que además son icónicos en la historia del estado es un trabajo loable y un hecho a destacarse.
El esfuerzo es importante, más cuando tenemos ejemplos recientes de como los intereses personales terminan por entregar este tipo de lugares a manos privadas. Así lo hizo Ernesto Zedillo Ponce de León, el “amigo” de Luis Donaldo Colosio.
Ejemplos en Tlaxcala existen, ahí está el ex gobernador Mariano González Zarur que no dudó en convertir la ex estación de Apizaco en una plaza comercial, con hotel de una cadena comercial incluido.
¿Qué beneficio puede representar para la gente una serie de comercios que solo aumentan la riqueza de empresarios?
Funcionarios como Antonio Martínez Velázquez demuestran que existen otras formas de hacer política y con hechos evidencian que el interés supremo del ejercicio público debe ser en beneficio del pueblo.
Hasta este momento, el secretario de Cultura ha sabido aprovechar sus contactos a nivel nacional para colocar a Tlaxcala como epicentro cultural de la región y es uno de los funcionarios estatales mejor evaluados por sus resultados.
Es indudable que aquel análisis de Cuéllar Cisneros para canalizar y potencializar la vocación cultural de cada municipio ha dado resultados y este acto lo deja palpable. La mano de la Coordinación de Planeación e inversión del estado, encabezada por Gimena Lara ahí está, dando resultados.
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