Se confirmó este jueves lo que desde hace algunos días estaba en los corrillos políticos: que en Tlaxcala Morena, PT y PVEM van solos, cada quien por su lado, a las elecciones federales del Senado de la República y de la Cámara de Diputados.
Cada uno de esos tres institutos políticos deberá postular sus respectivas candidaturas, por lo que veremos de qué están hechos, sobre todo, el PT y el PVEM, que en las últimas elecciones se han colgado de Morena para ganar importantes posiciones en el Congreso de la Unión.
La estrategia de Morena es clarísima para Tlaxcala: ganar con carro completo las senadurías y las diputaciones federales, e impulsar al PVEM para que se quede con la senaduría de primera minoría.
Con ello, la alianza integrada por el PAN y PRI se quedarían sin nada. El PRD, aunque formalmente está incluido en el convenio de coalición que fue registrado ante el Instituto Nacional Electoral (INE), en los hechos está dispuesto a realizar una “huelga de brazos caídos”.
Para una decisión de ese tipo, seguramente existen estudios de opinión que abrieron la posibilidad de triunfo para el PVEM. La ayuda gubernamental, a través de los programas sociales, haría el resto.
La estrategia, además, no es sólo para que Morena y aliados alcancen un mayor número de posiciones en el Senado de la República, que le permitan aspirar a una mayoría calificada (dos terceras parte de la Cámara de Senadores) para aplicar su plan B, que es reformar la Constitución Política federal.
Es también una suerte de salvavidas a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros para que pueda colocar a piezas suyas. Por un lado, en el PVEM impulsar la candidatura del secretario de Infraestructura, Alfonso Sánchez García, el junior, y por otro tal vez incrustar en la fórmula del PT al secretario de Gobierno, Sergio González Hernández.
Cualquiera que sea el escenario, para el originario de Texoloc no pintan bien las cosas, que en su desesperación ya desde su propaganda pareciera estar pintando su raya con la propia mandataria estatal. El slogan “Hecho en Tlaxcala” es una crítica abierta a la “legión extranjera” que poco a poco ya domina los principales puestos dentro del gabinete estatal.
En el caso del PVEM no habrá mayor problema, pero ya veremos que dice el partido de la estrella, que tiene más cuadros políticos que el tucán. Por una parte, a la diputada federal Irma Garay, y por otra a Alejandro Aguilar López.
De alcanzar su objetivo en el sentido de que el PVEM alcance la primera minoría, la titular del Ejecutivo tendrá una pieza política que le dé confianza a su relevo en 2027. Alfonso Sánchez García se convertiría, automáticamente, en un aspirante a la gubernatura, y sería el contrapeso natural a cualquiera de las dos mujeres que alcancen la senaduría por Morena, es decir, Ana Lilia Rivera Rivera y Dulce María Silva Hernández.
De ninguna forma ambas políticas son simpatizantes o integrantes de su grupo político, más bien al contrario, las dos han manifestado críticas a la administración estatal.
Además, ese escenario con el PVEM eliminaría de una vez por todas a una de sus principales contrarias, que es la actual dirigente estatal del PRI, Anabell Ávalos Zempoalteca. Por eso hay preocupación en las filas priistas.
El diputado Manuel Cambrón Soria lo sabe y por eso juega sus canicas con tal atrevimiento, sabiendo que tiene el control real del PRD en Tlaxcala. Pero cuidado, el legislador local podría ser el enterrador de un proyecto alternativo a aquel que gobierna el estado de Tlaxcala, del cual, por cierto, es fuerte crítico, en el discurso y en los hechos.



