Esta semana Tlaxcala dejó de ser una entidad federativa para convertirse en una pista de aterrizaje de ambiciones políticas; El tiempo de los actos anticipados no ha terminado: apenas empieza.
El fin de semana aterrizaron primero Jorge Romero Herrera y Alejandro Moreno Cárdenas, pero el próximo jueves 17 de septiembre aterrizará Claudia Sheinbaum Pardo en Atlihuetzia.
El grito que resonó
Entre banderas tricolores y azules, boletos repartidos y sonrisas de plástico, lo único que realmente se escuchó con claridad este fin de semana fue el grito de un ciudadano anónimo contra el líder del PRI.
Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, llegó con la solemnidad de quien todavía cree que el PRI es un partido nacional y no una franquicia en liquidación.
Se reunió con su “estructura local” y ofreció una rueda de prensa en pleno centro de Tlaxcala; al salir, mientras se tomaba las fotos de rigor y seguía el guion preparado, un hombre se plantó frente a él y le gritó con una fuerza que todavía resuena: «¡Eres una vergüenza para la política de México!».
Fueron apenas doce segundos, pero bastaron para que el video llegara a Astillero Informa, del periodista de La Jornada, Julio Astillero y a cuanto medio nacional le importó el momento.
Mientras el dirigente priista seguía sonriendo a la cámara rodeado de su equipo, entre quienes se encontraba Mariana Moguel Robles, el país escuchaba lo que mucha gente piensa y pocos se atreven a decirle en la cara. Ahora se entiende mejor por qué Alito prefiere hacer campaña en Estados Unidos.
Paella azul
Del otro lado de la misma pista aterrizó Jorge Romero Herrera; recién llegado de Europa, donde fue a hacer campaña al igual que lo hace el PRI en la unión americana.
Romero no vino a saludar: vino a levantar la mano de una persona y la levantó en unos campos de fútbol. Ahí, ante la comunidad paellera y con los boletos repartidos por Ángelo Gutiérrez Hernández, la diputada local Mirian Martínez fue ungida coordinadora estatal del PAN.
Aunque en redes sociales algunos se dijeron “sorprendidos”, la verdad es que mienten. Todos sabían perfectamente para qué venía Herrera a Tlaxcala: ni modo que a comer nuestra tan “tradicional” paella, esa que lo mismo se sirve en la feria que en los destapes de partido.
Claudia en Tlaxcala
Pero PRI y PAN no son los únicos que andan en todo menos en lo suyo, porque el próximo jueves 17 de septiembre Claudia Sheinbaum Pardo estará en Atlihuetzia dando uno de sus micro informes de gobierno.
Ya después, el viernes, según los corrillos bien informados, se espera que Ariadna Montiel y Citlalli Hernández anuncien al coordinador de la “soberanía” de Morena en Tlaxcala. Ese nombre que todos sabemos no es un cargo administrativo: es la antesala de la candidatura.
Tras lo visto —y permitido— por la dirigencia nacional, yo apuesto a que Morena saldrá por la vía fácil y eso molestará a la base del morenismo estatal. Pese a lo que muchos esperan, no será ni Alfonso Sánchez García, ni Ana Lilia Rivera Rivera el designado; personalmente creo que tanto Montiel como Citlalli buscarán un perfil neutral, alguien como Carlos Augusto Pérez Hernández o Raymundo Vázquez Conchas
Se resguardaran tras una figura que no pertenezca a ninguno de los dos grupos, para que nadie se sienta derrotado y así poder negociar con calma hasta el 31 de diciembre. En ese lapso, ahora sí, nombrarán a su candidata al gobierno.
Sostengo esto porque la dirigencia ha sido más que permisiva con Alfonso Sánchez y porque, si no hay acuerdo, el riesgo no es solo la división interna, sino que alguien se vaya a buscar mejor fortuna con Movimiento Ciudadano (MC), el Partido Verde (PVEM) o el Partido del Trabajo (PT). Entonces, en ese escenario, sí se abriría la puerta a una tercera vía.
En la dirigencia nacional de Morena saben que el PRI no tardará en oler sangre. De hecho, ya lo demostró: justo antes de que Alito recibiera el grito de la vergüenza, el priismo local ya movía fichas y presentaba a Luis Antonio Herrera Pérez como posible abanderado al municipio que Alfonso Sánchez García dejó a medio camino.
Hay un precedente que conviene no olvidar; En el primer año de Carlos Salinas de Gortari se negociaron las primeras gubernaturas para el PAN, no por votos sino por conveniencia, con el único propósito de apaciguarle las aguas al gobierno federal a cambio de plazas estatales. ¿Alguien duda que Sheinbaum pueda repetir la jugada?
Sé que las encuestas no ponen a Claudia como un gobierno que requiera legitimarse, pero todos ven la manera en la que se ha distanciado de López Obrador y los conflictos que enfrenta con los grupos internos y lo que es peor, con los gringos de Trump, por eso lo que se disputa en Tlaxcala no es una elección de ganadores y perdedores, sino una partida de negociadores y estos últimos harán lo que sea para garantizar estabilidad.
Quien sepa cerrar tratos antes de que el vaso se rompa se quedará con el estado y quizá quien prefiera la pureza ideológica o el orgullo de grupo podría regalarle la entidad a quien menos lo merezca.
Lo dije el pasado viernes en la Mesa de Debate En Punto, de Radio Huamantla que dirige mi amiga Noemí Carmona: rumbo a 2027 no importará quién tenga más militantes, sino quién tenga mejor mesa de negociación. En Tlaxcala la mesa ya está puesta para ello.


