Anabell Ávalos Zempoalteca dejó este miércoles la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para buscar la candidatura de la primera fórmula al Senado de la República. Sólo es cuestión de formalismos, pues ya la tiene en la bolsa, así lo dicen sus voceros de siempre, y en eso sí coincido con algunos.
La priísta será registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) como abanderada de la coalición “Fuerza y Corazón por México”, a la que están incorporados los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).
No se sabe aún quién será su compañero en la boleta electoral, como segunda fórmula, pero ese lugar está apartado para el Sol Azteca.
Ese hecho, vale recordar, causó la molestia del diputado local perredista Manuel Cambrón Soria, quien aspiraba al Senado pero encabezando la primera fórmula, no la segunda y en lo personal considero que tenía elementos de sobra.
Ya no hay mucho por hacer para Manuel Cambrón, sobre todo considerando que la primera fórmula, por acuerdo de las dirigencias nacionales que integran la coalición, será encabezada por una mujer. Eso está decidido.
Así es que, si no sucede nada extraordinario, Manuel Cambrón Soria no aceptará la candidatura al Senado. Y si acaso se le viera en la boleta electoral como candidato, es muy probable que él y su partido no trabajen al parejo durante la campaña a favor de la coalición, es decir, realizarían una huelga de “brazos caídos”.
Ese es el temor que hay en el PRI y en la virtual candidata priista a la Senaduría, Anabell Ávalos, sobre todo cuando existe la posibilidad de que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ofrezca la candidatura al ex secretario de Infraestructura, Alfonso Sánchez García, al no ver conseguido su objetivo de ser el candidato por Morena.
El temor que existe es fundado, si se considera que Sánchez García es el abanderado que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros quiere ver en la boleta, consolidando con ello su alianza con el ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya. Una apuesta perdida, para decirlo en breve.
Pero además de ese temor, es claro que Ávalos Zempoalteca cometió errores importantes durante su breve paso por la dirigencia estatal del PRI, que lo acrecientan. Su cuidado de no salir a los medios de comunicación se debía, en gran parte, a una desconfianza propia de decir palabras que pudieran lastimar no sólo a sus aliados, PRI y PRD, sino también a los suyos.
Su última conferencia de prensa es ejemplo de ello, cuando lastimó a los pocos presidentes municipales priistas al cuestionar la reforma constitucional aprobada por el Congreso del Estado que modificó los requisitos constitucionales para ocupar la Secretaría de Gobierno. Desde entonces ya no salió ante la prensa, sino solo a entrevistas pactadas.
Su registro este miércoles como aspirante a la candidatura por el Senado de la República, sin invitación a una gran mayoría de medios informativos y arropada sólo por los suyos, es ejemplo de esa inseguridad que le carcome.
Mucho tiene que trabajar a pesar de su basta experiencia ocupando diversos cargos de elección popular y, más recientemente, como candidata al gobierno del estado en 2021.
Por lo pronto, las pláticas con el PRD continúan para recibir su apoyo electoral el día de las elecciones, pues sabe bien que por muy disminuido que se encuentre, el Sol Azteca puede aportarle votos que pueden ser definitorios en una contienda electoral cerrada, más ahora que el líder moral, Cambrón Soria tiene en exclusiva la oposición en la máxima tribuna de la entidad.
La disputa entre PRI y PRD por la primera fórmula al Senado en Tlaxcala desnuda con claridad la certidumbre que hay en ese lado de que la coalición “Fuerza y Corazón por México” no ganará las elecciones federales. Mucho, entonces, tendrán que trabajar para lograr un asiento en la Cámara Alta y las dirigencias tienen mucho o todo que ver.
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