OPINIÓN DE ROBERTO NUÑEZ
OPINIÓN DE ROBERTO NUÑEZ
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Hoy inicio una nueva faceta profesional. Agradezco sinceramente a este medio y a su director la invitación a expresar mi opinión. Para mí es un honor compartir ideas con sus lectores en este espacio informativo. Confío en que mis aportes contribuyan a enriquecer la conversación pública y a fortalecer el análisis ciudadano.

En Tlaxcala, la sucesión gubernamental de 2027 ya es tema central en las conversaciones de todos los sectores sociales. Conforme se aproxima el proceso electoral, también se intensifican las estrategias y movimientos de los actores políticos interesados. No todas las tácticas, sin embargo, se conducen por la vía del debate honesto; algunas recurren a métodos éticamente cuestionables y carentes de sustento.

Entre ellos destaca una práctica antigua, pero eficaz: la rumorología.

Hoy, el rumor ha sido desenvainado como arma política con un objetivo claro: debilitar y sembrar desconfianza en torno al proyecto de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, quien se mantiene como puntera en diversas mediciones y con arraigo en el ánimo popular. La estrategia es sencilla: instalar la duda, generar desencanto y propiciar abandono.

Conviene detenernos en el concepto. El rumor es una información que se difunde sin confirmación. Su fuerza no radica en la evidencia, sino en la insinuación. No necesita probar; le basta con sugerir. Opera en el terreno de las emociones: apela al miedo, al resentimiento o a la sospecha. En contextos de incertidumbre, encuentra terreno fértil. Y quien lo propaga siempre puede refugiarse en el cómodo “dicen que…”.

En semanas recientes han circulado versiones como las siguientes:
• Que en Tlaxcala “corresponde” que el próximo candidato a gobernador sea hombre por alternancia de género, ya que la actual gobernadora es mujer y el partido no pueden postular otra vez a una mujer.

• Que el INE o el ITE ya “definieron” que toca hombre.
• Que Morena, al haber postulado mujeres en procesos anteriores (Martha Palafox y Lorena Cuellar), ya no podría hacerlo nuevamente.

Afirmaciones de este tipo carecen de sustento jurídico y político. No existe disposición legal que determine de manera automática que deba alternarse el género en una entidad específica bajo esos criterios simplificados. Lo que sí existe es el principio constitucional de paridad que obliga a los partidos a postular, en conjunto, un número equilibrado de mujeres y hombres en las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027.

En octubre pasado, la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, fue clara al señalar que el partido no está de acuerdo en que se imponga por vía legislativa el género de una candidatura. La definición —afirmó— “no estamos de acuerdo con que algunos estados quieran imponer vía legislativa si va a ser hombre o si va a ser mujer la candidatura a la gubernatura; si va a ser mujer o va a ser hombre lo va a definir la encuesta, nosotros como Morena tenemos que cuidar la paridad porque son 17 gubernaturas, los impulsores de que hubiera estas políticas de paridad fuimos nosotros y somos respetuosos, tenemos hombres y mujeres en todo el país muy competitivos. No hay un género definido”.

“Hay que comprometerse con la paridad en serio, no usar esos mecanismos para manipular a su favor las elecciones, nosotros vamos a ir a una encuesta para determinar quiénes son nuestros mejores perfiles”.
Para verificar esta información pueden consultar la siguiente liga:
https://www.milenio.com/politica/partidos-se-niegan-a-legislar-paridad-en-gubernaturas-2027
En el mismo sentido, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que no son necesarias reformas locales que pretendan definir candidaturas por género bajo criterios políticos particulares. La obligación es cumplir con la paridad nacional, no utilizarla como herramienta de manipulación.

Los hechos recientes respaldan esta postura. En Tabasco, en 2024, pese a que el gobernador saliente era hombre y existían voces que hablaban de alternancia, Morena postuló a Javier May Rodríguez. En Puebla ocurrió algo similar: Alejandro Armenta fue candidato aun cuando el gobernador en funciones también era varón. Es decir, no existe una regla automática que determine género por entidad; la paridad se aplica en el conjunto nacional.

La presidenta Sheinbaum precisó que al cumplir con la cuota de género, en las candidaturas para mujeres, habrá suficientes mujeres gobernadoras en el país.
Esto lo pueden verificar en el video de la conferencia mañanera del lunes 22 de diciembre del 2025.

El INE, por su parte, verifica que los partidos cumplan con el principio de paridad. No designa géneros por estado ni determina candidaturas individuales. La eventual revisión correspondería, en su caso, a la autoridad jurisdiccional electoral, bajo criterios constitucionales de igualdad y competitividad.

¿Por qué entonces insistir en instalar la narrativa de que “toca hombre” en Tlaxcala? Porque el rumor es una herramienta eficaz para moldear percepciones sin asumir responsabilidad directa. En la era digital, las redes sociales reducen el tiempo entre la invención y la viralización, amplificando su alcance.

Pero la rumorología también revela fragilidades: la falta de información verificable y la necesidad de fortalecer la confianza pública. Cuando la ciudadanía contrasta versiones con datos, el rumor pierde potencia.

La aceptación de Ana Lilia Rivera no surge del vacío. Es resultado de años de trabajo legislativo, presencia territorial, congruencia política y una trayectoria pública conocida. Eso explica su posicionamiento. Y eso, justamente, es lo que algunos buscan erosionar mediante la insinuación.

El rumor florece donde falta información transparente y responsabilidad comunicativa. Combatirlo no es tarea exclusiva de partidos o autoridades; es una responsabilidad colectiva. Una ciudadanía informada y crítica es el mejor antídoto contra la manipulación.

La política debería construirse sobre argumentos, no sobre insinuaciones. Porque cuando el debate se sustituye por la sospecha, el daño no es individual: es colectivo.

En esta arena aún quedarán muchos rumores por analizar y desmontar. Ese será motivo de próximas entregas.

¿Usted qué opina?