MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Una muy lastimada oposición queda después de las elecciones de este domingo. La alianza entre los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) resultó un verdadero fracaso electoral. Sus victorias en apenas cinco municipios lo dicen todo.

Ninguno de ellos resulta estratégico, ni económica ni políticamente importante. Nanacamilpa, Totolac, Papalotla, Xiloxoxtla y Emiliano Zapata son los municipios donde sus candidaturas salieron vencedoras, pero en todos los casos representan poca votación.

Por sí solos les fue igual o peor. El PRI no obtuvo ninguna victoria en los comicios y el PAN apenas en dos, Altzayanca y Xaloztoc, también considerados de poca importancia política.

El blanquiazul, sin embargo, tuvo dos pérdidas importantísimas. Una de ellas fue Apizaco, donde Pablo Badillo no pudo conseguir su reelección como presidente municipal. La otra fue Apetatitlán, por lo que significaba.

Ese municipio se había convertido en la sede de los eventos políticos importantes del panismo, donde “mostraron músculo” en más de una ocasión durante el periodo de campañas.

Ángelo Gitiérrez Hernández, esposo de la dirigente estatal panista Miriam Martínez Sánchez, resultó el gran perdedor porque él fue el artífice de la estrategia seguida durante el actual proceso electoral local. Y ahí están los resultados.

Mucho tendrán que reflexionar las dirigencias de ambos partidos, la del PAN y la del PRI, no sólo para sacar conclusiones de estas elecciones, sino para evitar que algo muy similar les suceda en los comicios de 2027, año en que estará en disputa la gubernatura.

Hoy, ninguna posibilidad tienen de disputarla con seriedad. Serían unos convidados de piedra, aunque el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se una a ellos dentro de tres años.

En una entrevista que le realicé a José Antonio Álvarez Lima, como candidato en busca de su reelección en el Senado de la República, el ex gobernador auguraba la pronta desaparición del PRI, del PAN y del PRD.

Así como se dieron los resultados del 2 de junio, no falta mucho para ello, sobre todo porque los mediocres resultados no sólo se presentaron en Tlaxcala, sino en el resto del país.

Perdieron, por ejemplo, Yucatán, uno de sus bastiones electorales.

El Sol Azteca, con los resultados obtenidos, tampoco tiene mucho para celebrar, más que la conservación de su registro estatal para no perderlo.

Ese era uno de sus objetivos pero quedaron muy lejos del doble dígito al que los perredistas aspiraban.

Este instituto político, en contra parte, pierde fuerza en los municipios y pierde presencia en el Congreso del Estado, donde seguramente no tendrá más allá que un legislador.

Tendrá que venir, al igual que en el PAN y el PRI, una reestructuración interna cuyo origen deberá ser una evaluación para saber qué se hizo bien y qué se hizo mal.

Por lo pronto, esas tres fuerzas políticas fueron reducidas al mínimo este 2 de junio. Sus respectivas crisis se ahondan con estos resultados y seguramente surgirán voces clamando cambios, incluso de dirigencia. Tanto en el ámbito local como en el nacional.

Las autoridades municipales provenientes de esos tres partidos, PAN, PRI y PRD, no se han caracterizado por ofrecer mucha resistencia política, así lo dicen, incluso, las cooptaciones que han sido objeto alcaldes, regidores o presidentes de comunidad.

Y en el Poder Legislativo, sin fuerza para hacerse escuchar, lo único que se avecina es una oposición débil, avasallada en número.

De cara al año 2027, las cosas no pintan nada bien para esos tres partidos. Y si no hay cambios urgentes dentro, más pronto que tarde los veremos desaparecidos, como lo vaticinó Álvarez Lima.

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