Reducción legislativa: oportunismo u oportunidad

Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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La reducción de la edad requerida para ser diputado o secretario de Estado que aprobó por unanimidad el pleno de los LXIV Legislatura del Congreso Local, sin duda, representa un avance importante para garantizar el derecho político de la juventud a ser representada.

Con la aprobación de la minuta del proyecto de decreto por el que se reformaron los artículos 55 y 91 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se salda una deuda histórica con el sector juvenil. Aunque se debe ser cauteloso.

El documento remitido por el Senado de la República establece disminuir de 21 a 18 años la edad para ser legislador y de 30 a 25 años para asumir la titularidad de cualquier secretaria de Estado.

Para que la reforma que se impulsa desde el Congreso de la Unión sea parte de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es necesario que la mayoría de las legislaturas estatales la aprueben, de ahí la importancia de que el Congreso Local haya sacado adelante la iniciativa.

Hay quienes leen la propuesta como un guiño del partido en el poder a las nuevas generaciones y una estrategia para acercar a los jóvenes a la política. Ahora dependera de la 4T que esto no sea la vía directa para los hijos de los funcionarios que, aprovechando el dinero público de papá, asciendan a esos cargos.

Al reducir los años para acceder a cargos de representación popular se abre la posibilidad de que un mayor número de jóvenes participen en los procesos de selección de candidatos.

Lo que es un hecho, es que este sector de la población dese hace muchos años -sino es que décadas-, ha dejado de sentirse representado e identificado con la clase política actual.

Generaciones completas de mexicanos se han alejado paulatinamente de la política nacional y estatal y han manifestado su rechazo a la manera en que se ejerce el poder actualmente.

Una reforma que rompiera esta inercia era urgente y necesaria para intentar establecer una nueva forma de captar el interés de las nuevas generaciones.

La oposición puede argumentar que es necesaria la experiencia para desempeñar cargos como una diputación o la titularidad de una secretaría, pero es innegable que esta postura perpetúa una cultura de la exclusión en torno al ejercicio público y arraiga la corrupción en el gobierno.

¿Recuerda usted casos como el del eterno líder petrolero Carlos Antonio Romero Deschamps? Durante 26 años fue líder del Sindicato de Trabajadores de Petróleos Mexicanos.

Todo ese tiempo, paralelamente, fue diputado federal de 1977 a 1982, de 1991 a 1994 y de 2000 a 2003. También, fue senador de la República de 1994 a 2000 y de 200 a 2018.

Todos esos años vivó a costillas del presupuesto público, sin presentar una sola iniciativa en favor de los mexicanos.

Muchos mexicanos mantuvimos en cargos de elección popular a personajes como Romero Deschamps, verdaderos vividores de la política mexicana.

¿Es justo que otra generación de jóvenes mexicanos mantengan los privilegios de tipos como el del líder petrolero y representante del PRI? Definitivamente, no.

La reforma que ayer se aprobó en el Congreso del Estado créame abona que este tipo de casos no se repitan. Abre la posibilidad a que se renueve totalmente la clase política en todo el país.

El hecho que a partir de los 18 años jóvenes puedan acceder a una diputación suma a la profesionalización del servicio de carrera.

Además, permite la incorporación a la administración pública de perfiles renovados que no están contaminados por la corrupción que pulula en este sector.

A partir de esta reforma se refuerza la vocación del servicio público para priorizar la capacitación y sensibilización en torno a la importancia de asumir este tipo de cargos. Un acierto que Tlaxcala respalde estas inciativas.

Las tres de ley…1.- El Congreso del Estado también aprobó ayer la Ley que crea la Universidad Intercultural de Tlaxcala, institución que nace con la vocación de formar profesionales que impulsen el bienestar comunitario e impulsen la revalorización de las culturas originarias.

La Universidad que estará ubicada en Ixtenco será un referente en la vinculación y trabajo comunitario, así como en e impulso de la docencia, investigación basada en prácticas interculturales.

2.- Las características de la universidad contemplan la pluriculturalidad al ser plurilingüe, además la autonomía que gozará permitirá administrar su patrimonio y  realizar actividades educativas de investigación y difusión a las culturas.

3.-Así, las comunidades indígenas de Tlaxcala tendrán acceso a una Universidad Intercultural gratuita, en el que podrán formarse profesionalmente bajo lenguas maternas en áreas como la gastronomía, agroecología, derecho indígena y arquitectura.

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