Marzo será el mes que defina todo en Morena, pero para otros, como el Partido de la Revolución Democrática (PRD) será el que pueda definir su permanencia en el juego político. Juan Manuel Cambrón Soria, líder estatal del PRD, no le da vueltas: va por la salvación de las siglas.
Y es que ayer en entrevista el ex diputado habló con claridad, Marzo no es solo el mes en que la primavera asoma, sino un punto de inflexión político que marca el ritmo de cara a las elecciones de 2027.
Mientras Morena cierra filas en torno a su proceso interno —donde la senadora Ana Lilia Rivera se consolida como favorita indiscutible en las encuestas más recientes-, el PRDestatal, dirigido por Juan Manuel Cambrón Soria, arranca una campaña de afiliación masiva con recursos propios.
Sí, un contraste revelador: el partido en el poder apuesta por la definición desde arriba, mientras la izquierda alternativa busca reconstruirse desde la base.
Cambrón Soria fue y ha sido enfático en su autocrítica, reconociendo errores históricos que erosionaron la credibilidad del PRD a nivel nacional y que, en Tlaxcala, se intentan corregir con una estrategia distinta. Uno de los más contundentes es la firma del Pacto por México
“Nos equivocamos en la firma del pacto por México. Fue un error estratégico haber ido al firmar el pacto por México, porque nos quitó credibilidad y confianza frente a los ciudadanos”, dijo con una claridad que no deja espacio a la especulación. Sabe que la autocrítica es útil pero también obligada, si se quiere recomponer algo.
Esta coalición con el PRI y el PAN, que apoyó reformas estructurales como la energética, telecomunicaciones y electoral, generó un costo alto: el PRD fue percibido como parte del viejo régimen, perdiendo su esencia como oposición de izquierda. ¿Alguien lo duda?
A eso suma las alianzas posteriores con partidos de derecha: “Cuando un partido de izquierda se coliga con un partido que ideológicamente está en la derecha, pues es mezclar agua y aceite. Diametralmente opuestos”.
En Tlaxcala, esa lección se tradujo en una decisión clave para 2024: ir solos, sin coaliciones locales, lo que permitió refrendar el registro con un porcentaje apenas suficiente de la votación, pero que al mismo tiempo les ayudó a conservar una base leal.
Hoy, el padrón ronda los 16 mil militantes —una caída drástica desde los 130 mil que se llevaron a presumir —, pero Cambrón ve en marzo la oportunidad de revertir la tendencia: sumar afiliados, capacitar cuadros y posicionarse como la izquierda democrática que defiende elecciones libres, equilibrio de poderes y derechos ciudadanos, frente a lo que describe como una izquierda morenista “autoritaria, populista y autocrática”.
En Tlaxcala, dice Cambrón, Morena reproduce “el viejo PRI” con prácticas anquilosadas y una “legión extranjera” que ocupa espacios.
El panorama de Morena no es de unidad absoluta y quizá eso pueda sostenerse tras la rueda de prensa ofrecida por el diputado federal Raymundo Vázquez Conchas que se le fue directo a la mandataria y a los diputados, sin dejar de lado a la “legión extranjera”.
Aunque Morena lidera la intención de voto general (alrededor del 40-42% en mediciones recientes), el desgaste por percepción de corrupción, inseguridad y centralismo erosiona su autoridad moral. No hay alguien que opine lo contrario.
Cambrón, como muchos otros actores políticos, ha escuchado que Ana Lilia Rivera domina las preferencias internas, pero la competencia con Alfonso Sánchez García y otros genera fricciones; el rumor de que “si una mujer puntea, va ella” —como ha señalado la dirigencia nacional— podría resolverlo, pero no elimina el riesgo de división interna. Esa división es una apuesta segura,
En este contexto, marzo desnuda dos caminos opuestos. Morena consolida desde el poder centralizado, con encuestas que apuntan a una candidata fuerte pero en un partido con nubes de desgaste. El PRD opta por el trabajo de hormiga: calle, militancia y credibilidad, reconociendo que doblar su votación hacia dos dígitos sería un logro estructural.
Cambrón evita la “parafernalia” de candidaturas prematuras y apuesta a captar el voto desencantado de izquierda: ciudadanos que rechazan el autoritarismo pero mantienen principios progresistas. Vaya que si Tlaxcala es de izquierda, ahí están las votaciones a favor de Morena y López Obrador.
Marzo nos recuerda que la democracia se nutre de opciones reales, no de monólogos. Si el PRD logra revitalizar su base con esa campaña de afiliación y Morena no disipa sus tensiones internas, el 2027 podría ser menos predecible de lo que las encuestas actuales pintan.
Al final, como en cualquier partido, no gana el que más grita, sino el que mejor escucha al ciudadano desencantado. Y en Tlaxcala, ese ciudadano empieza a despertar —y a afiliarse— en marzo. Los tambores y las flechas están listos para la elección que viene.






































































