Es verdaderamente conmovedor ver cómo la Federación, en su infinita sabiduría y coordinación interestatal, decide una vez más prescindir por completo de la fiscalía estatal, los gobiernos municipales y las corporaciones locales.
Porque claro, ¿para qué involucrar a quienes conocen el terreno, las rutas y los movimientos diarios si total, los alcaldes están muy ocupados diseñando su estrategia electoral rumbo al 2027?
Es mejor que la 4T (o la que siga) llegue como un rayo divino desde la Ciudad de México, catee, decomise y se lleve los trofeos mientras los gobiernos estatales y municipales se enteran por las redes sociales o por los comunicados triunfales de Omar García Harfuch.
Nada como un buen “apoyo federal” que consiste en ignorarte olímpicamente para que no distraigas tu valiosa atención de los mítines, las bardas y las promesas que nadie va a cumplir.
Al final, el mensaje es clarito: “Tranquilos Torrejón, Montiel, Olivares y los demás, sigan con sus campañas. Nosotros, los de arriba, nos encargamos del narco… sin ustedes, por supuesto. No vayan a mancharse el traje de promotores de la continuidad”
Esta es una interpretación que podría darse luego del par de operativos simultáneos, donde autoridades federales asestaron dos importantes golpes al narcotráfico en México.
En Sinaloa se aseguró el decomiso más grande de metanfetamina líquida de la actual administración, mientras que en Tlaxcala se frustró el trasiego de aproximadamente una tonelada de cocaína vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Las autoridades estimaron que el golpe económico a la delincuencia organizada supera los 9 mil millones de pesos.
La Secretaría de la Defensa Nacional calificó este aseguramiento como el más grande de su tipo en lo que va de la actual administración y el segundo a nivel histórico.
Esto lo presumió Omar García Harfuch al poner bajo la lupa al municipio de Ixtacuixtla, ese gobernado por Alberto Hernández Olivares, ex secretario particular de Homero Meneses Hernández quien durante su paso por la SEPE- USET fue señalado por la presunta venta de plazas
Justo en el municipio que ahora gobierna, el personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la FGR y la Secretaría de Marina (Semar) ejecutaron una orden de cateo en un inmueble estratégico.
Ahí aseguraron cerca de una tonelada de cocaína, seis armas largas, cartuchos y equipo táctico con insignias alusivas a grupos criminales.
Este decomiso, según el Gabinete de Seguridad, evitó la distribución de alrededor de 1.8 millones de dosis y generó una afectación económica estimada en 194 millones de pesos para el CJNG. El inmueble quedó bajo resguardo federal y los indicios fueron puestos a disposición del Ministerio Público Federal.
La pregunta lógica es ¿por qué la federación ignora a la Fiscalía General de Justicia del Estado, al presidente municipal de Ixtacuixtla y a las autoridades estatales en material de seguridad?. Será que no desean importunarlos en su prioridad electoral, o sólo temen que la información, junto con algunos involucrados, desaparezca. La duda ahí queda.



