Martín Rodríguez Hernández/INNOMBRABLE
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La controversia que generó el anuncio del cierre de la Casa de Música de Apizaco, debido a que las instalaciones que habían ocupado por más de 20 años serían utilizadas por el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) para habilitar una clínica de atención psicológica, llegó a su fin.

Fue la propia gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros que privilegiando el interés supremo de niñas y niños que conforman la Orquesta Sinfónica Infantil decidió que la Casa de Música permanezca en el mismo lugar que siempre ha ocupado.

Al tratarse de un tema que afectaba directamente el desarrollo de niñas y niñas, la titular del Ejecutivo intervino, solicitó toda la información y tomó la mejor decisión.

Si bien el asunto había generado presión social -y también política-, la verdadera razón para que la Escuela de Música de Apizaco no sea reubicada responde al análisis que realizaron en Palacio de Gobierno para determinar no afectar la formación musical que reciben en este espacio más de 90 infantes.

La noticia, que se formalizará en los siguientes días, ya fue celebrada por algunos padres de familia quienes podrán tener la tranquilidad que sus hijos seguirán recibiendo clases de música en el mismo lugar que lo han hecho las últimas dos décadas.

Quien en estos momentos debe estar preocupada, es la directora del DIF Estatal, Flor de María López Hinojosa, quien orquestó una pésima estrategia en torno al tema que terminó por revertírsele.

El peor error de la directora del DIF Estatal al abordar un tema tan delicado fue su estrategia para comunicar, de ella o de quien le haya apoyado en esa tarea.

Nunca mostró sensibilidad para escuchar las demandas de los alumnos y padres de familia, es más, fue a través de un comunicado como les hizo saber, el pasado 30 de abril, que debían entregar las llaves de las instalaciones que ocupaban.

Si bien, el inmueble que alberga la Casa de Música de Apizaco es propiedad del DIF Estatal, nada le costaba presentarse ante los alumnos de la Orquesta y detallar el proyecto que pensaba impulsar.

Nunca presentó un estudio que argumentara el por qué se iba a instalar, justamente ahí y no en otro lugar, una clínica de atención psicológica.

Ojo, personalmente, no es que esté en contra de que se fortalezcan los servicios de salud mental para los tlaxcaltecas, pero creo que se pueden desarrollar programas sin afectar el desarrollo de otros proyectos que durante años han beneficiado a muchas niñas y niños.

El resultado de  los errores de Flor de María fueron protestas y manifestaciones por parte de padres de familia de alumnos e integrantes de la Orquesta Sinfónica Infantil.

Incluso, provocó la intervención de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Cedh), organismo que anunció investigaría, a través de la visitaduría de Apizaco, si existieron violaciones a las garantías de la niñez tlaxcalteca.

Cuando el tema explotó mediáticamente, la directora del DIF Estatal salió desesperada a declarar que la Casa de Música de Apizaco registra un deterioro importante en su infraestructura y que no se encuentra en condiciones para albergar actividades culturales de infantes. Mentira.

Dijo que lo primero que se buscaría realizar sería una rehabilitación integral del espacio y confesó que ni si quiera contaban con otro lugar para proponer la reubicación de la escuela. ¿En serio el gobierno no tenía opciones?.

Todas estas inconsistencias revelan que solo se trataba de un capricho y afortunadamente, el gobierno del estado reconsideró a tiempo la decisión.

Parte de su trabajo como directora del DIF Estatal, evidentemente, es ampliar la cobertura de los servicios que ofrece la dependencia, pero debió contemplar que en la busqueda de esa noble empresa no se afectaran programas o acciones que si han demostrado representar un beneficio, sobre todo para la niñez del estado.

Al final, el tema que estaba generando mucha especulación fue una oportunidad para que la gobernadora Lorena Cuéllar demostrara que al interior de su administración no se toman decisiones arbitrarias ni se cambian por presión. Un analisis de Cuéllar Cisneros evitó la desaparición de esta agrupación.

Lorena Cuéllar ha sido señalada por casi todos los negativos que son calificados -o descalificados tosos los políticos- pero si de algo puede jactarse es de mantener una imagen cálida y cercana a la población, algo de lo que sus dos antecesores no pueden presumir.

Marco Mena no solo se mantuvo ajeno a los habitantes, sino también a sus propios empleados y miembros del gabinete; Mariano Gonzáles no fue mejor, de hecho, hoy se busca recuperar un espacio para tratamientos psicologicos y contra las adicciones, porque el propio ganadero desapareció instancias como el Fideicomiso para la Atención de Adicciones (FIPADIC) https://www.saludtlax.gob.mx/index.php/26-fipadic

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