MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Vaya que somos absurdos, la ironia nos gusta y hasta nos divertimos cuando es bien utilizada pero nos “raspa” cuando viene desde el oficialismo. ¿Qué busca una campaña si no es tener eco, marcar agenda y ser dirsuptiva?, ¿Dígame usted si los millones que se gastan las campañas oficialistas alguna vez han tenido éxito, eco o han generado la atención que Nydia Cano Rodríguez y sus dos kilos de huevos?.

Esa campaña impulsada por la Secretaría de las Mujeres del Estado de Tlaxcala, “Cuidar nos une”, ha cumplido cabalmente con el propósito fundamental de cualquier estrategia de comunicación pública: generar atención, penetración social y diálogo real sobre un tema estructural como la paternidad responsable.

Más allá de las discusiones sobre el tono o la elección de lenguaje, el impacto medible habla por sí solo. El espectacular con el mensaje “¿Eres de los que te fuiste por cigarros? Regresa con 2 kilos de huevos” no pasó desapercibido: ocupó espacios públicos, se viralizó en redes, fue comentado ampliamente en medios locales y nacionales, y logró colocar el tema de la corresponsabilidad en los cuidados y el cumplimiento de obligaciones parentales en el centro de la conversación ciudadana.

Esto es precisamente lo que busca una campaña institucional: no solo informar, sino interrumpir la indiferencia. Las problemáticas sociales profundas —como el abandono paterno, la violencia económica y la falta de involucramiento de muchos padres— suelen ser invisibilizadas cuando se abordan con lenguaje excesivamente institucional o académico. Utilizar un código coloquial, cercano al lenguaje popular tlaxcalteca, permitió conectar con sectores que habitualmente no responden a campañas tradicionales. Esa penetración es un logro, no un error.

La titular de la Secretaría ha defendido correctamente que el objetivo nunca fue estigmatizar, sino sensibilizar e invitar a la reflexión. Al generar debate —incluso polémico—, la campaña ha logrado algo valioso: visibilizar los servicios concretos que ofrece la dependencia, como la defensa jurídica gratuita, el acompañamiento legal en casos de pensiones alimenticias y custodia, y los avances en atención a mujeres en situación de vulnerabilidad. Muchas mujeres que enfrentan estas realidades ahora conocen mejor las herramientas institucionales disponibles, si no fuera por el “escándalo” muchas de ellas no se enterarían, dejémonos de absurdos.

Toda campaña de sensibilización arriesga interpretaciones diversas; eso forma parte de su naturaleza. Sin embargo, evaluar su éxito únicamente por las críticas ignora el propósito central: mover el tablero, abrir conversaciones que antes estaban estancadas y motivar conductas positivas. La paternidad responsable no se transforma solo con discursos técnicos, sino también con mensajes que interpelen directamente a quienes deben asumir su rol.

La Secretaría ha demostrado apertura al escuchar observaciones y ha reiterado su compromiso con la igualdad de género y los derechos de las mujeres, al menos eso sostuvo en entrevista con Nestor Jiménez en el programa “Al Chile”. Por favor no se vayan a ofender con el nombre, ese titulo lo propuso nuestra compañera Ana Sánchez y justamente buscaba llamar la atención y quedarse en el colectivo. Ahí están los números que le dan la razón

En definitiva, “Cuidar nos une” ha cumplido su misión. Ha penetrado, ha generado diálogo y ha puesto sobre la mesa una realidad que afecta a miles de familias tlaxcaltecas. Ese es el verdadero éxito de una campaña: no pretender gustar a todos, sino movilizar consciencias y recordarnos que cuidar es una responsabilidad compartida.

Nadie olvida que la señora Cano tuvo escases de esos dos kilogramos de blanquillos mientras los vecinos de Tlacocalpan exigian que se hiciera responsable de la muerte de un habitante de esa comunidad, cuando sus canes acabaron con su vida, tampoco el presunto conflicto de intereses que existe por su empresa Pronto y algunos negocios que se hacen al amparo de su cargo. Pero la campaña funcionó y eso es un caso aparte. Punto.