En Tlaxcala donde el priismo hizo de las suyas durante muchos años y actualmente la incertidumbre migratoria mantienen en vilo a la población, la diputada local -neo perredista- Blanca Águila Lima alzó la voz para señalar los males que aquejan al estado.
En una reciente entrevista con el periodista Alberto Mendez, de FM Centro, la legisladora pintó un panorama desolador: hospitales saturados, desabasto de medicamentos al 60%, infraestructura de salud obsoleta y un gobierno estatal incapaz de frenar la delincuencia. Mentira no es del todo, pero verdades absolutas jamás ha tenido como prioridad la dirigente sindical.
Sus palabras resuenan con la frustración de muchos tlaxcaltecas, pero hay un detalle que la diputada omite con cuidado: ella misma ha sido una figura central en el sector salud durante más de dos décadas como líder de la Sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA). ¿apenas se percató del deficit y los males que aquejan a la entidad?
Águila Lima, con su verbo afilado, denunció que el IMSS no ha crecido en infraestructura en 30 años, que el ISSSTE opera a la mitad de su capacidad y que los servicios de salud están en “foco rojo”.
Pero, ¿dónde estaba ella mientras estas carencias se acumulaban? Como secretaria general del sindicato, ha representado a miles de trabajadores de la salud en Tlaxcala, negociando condiciones laborales y prestaciones.
Su liderazgo, que presume como el de un sindicato con “mayor influencia” en el estado, coincide con el periodo de deterioro que ahora critica. ¿No tuvo, en 20 años, la oportunidad de presionar por mejoras estructurales o de visibilizar estas fallas desde su trinchera sindical? la
La diputada se presenta como una voz crítica del gobierno estatal, exigiendo que la gobernadora y su Gabinete de Seguridad “se pongan las pilas o renuncien”. Sin embargo, su silencio sobre su propio historial en el sector salud resulta conveniente.
¿Qué acciones concretas impulsó desde el SNTSA para combatir el desabasto de medicamentos o la falta de camas hospitalarias? ¿Por qué, bajo su liderazgo, no se lograron avances significativos en un sistema que ella misma califica de colapsado, o dígame usted alguna propuesta -que no beneficiara a ella misma- con repercuciones positivas para el grueso de la población?. Su omisión de esta responsabilidad es una doble vara que no pasa desapercibida.
Además, Águila Lima defiende su derecho a mantener el liderazgo sindical mientras ejerce como diputada, amparada en una licencia que le permite jugar en ambos tableros. Pero esta dualidad plantea dudas: ¿cómo ha equilibrado sus roles sin que el sector salud, que representa, caiga en el rezago que ella denuncia?
Su insistencia en los logros del sindicato —como la defensa de los derechos laborales— contrasta con el abandono que sufren los pacientes en los hospitales tlaxcaltecas. La ciudadanía merece saber si su energía se ha volcado más en consolidar su poder sindical que en resolver los problemas estructurales del sistema de salud.
No se trata de desmerecer las críticas de la diputada, que son válidas y urgentes. Más de uno suscribe sus palabras. Tlaxcala enfrenta una crisis real en salud, seguridad y migración, y es deber de los legisladores señalarlo.
Pero Águila Lima no puede hablar desde la neutralidad de una espectadora. Su largo historial como líder sindical la hace parte del sistema que hoy falla a los tlaxcaltecas.
Si exige compromiso a la gobernadora, debería empezar por mirarse al espejo y explicar por qué, en más de 20 años, no logró incidir en las mejoras que ahora reclama y cuando levantó la voz siempr fue para mejorar sus condiciones, no las de los tlaxcaltecas.
La población votante -como ella ve a los habitantes de esta entidad- no necesita más discursos que señalen lo evidente, en todo caso aspira a la voluntad inquebrantable de líderes que asuman su responsabilidad, que propongan soluciones y que no se escuden en la crítica fácil para eludir su propio pasado.
Blanca Águila Lima tiene una oportunidad: ser autocrítica, transparentar su gestión sindical y encabezar, desde el Congreso, propuestas concretas para rescatar la salud en Tlaxcala. De lo contrario, sus palabras seguirán siendo solo parte de un discurso que la “oposición” construye desde su curul, pero ignora en los días subsecuentes. Ya no más.
Las tres de ley… La llegada de Marco Antonio Mena Rodríguez al consulado en los Ángeles, California, acabó con el discurso de verdadero afecto hacía los connacionales que hoy más que nunca sufren en ese territorio. Los funcionarios, alcaldes y tlaxcaltecas en general sabemos la manera en la que “atiende” y lo sensible que es ese priista que entregó la plaza a cambio de impunidad. Un pago de facturas y no más.
2- La primera medalla de Tlaxcala en la Olimpiada Nacional llegó de la mano de Bárbara Natalia Padilla Rugerio, quien conquistó la medalla en la división +78 kg y reafirmó su posición como referente del judo nacional, en la Olimpiada Nacional CONADE 2025 en Tlaxcala. Christian Rodolfo Linares Atriano obtuvo la medalla de plata en la división -90 kg, consolidando un cierre memorable para la delegación anfitriona y dandole a los locales una alegría autentica.
3- El recuerdo de la destrucción y de la forma en la que evolucionó el huracán Otis, en las costas de Guerrero en 2023, vuelve a aparecer ante la llegada del huracán Erick, que al medio día de este miércoles alcanzó la categoría 2 y que ha alcanzado ya, hasta la tarde noche en que se redactó esta columna, la categoría 3. Fuerza y buena vibra para los hermanos de Guerrero y Colima.


