Presiones y cuotas en la capital

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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La renovación de los 635 comités seccionales de Morena en Tlaxcala, incluidas las 40 secciones de la capital, comenzó el 17 de agosto, recuerde usted que ese anuncio se hizo por la propia dirigencia nacional de Morena. Sin embargo, el proceso ha estado marcado por tensiones derivadas de la presunta injerencia del presidente municipal de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, quien, según militantes, busca controlar la designación de estos comités.

De las nueve asambleas seccionales realizadas hasta el momento, una fue impugnada, otra cancelada y en las restantes se han buscado equilibrios por parte de un grupo opositor al edil que se ha quedado con la segunda posición en esa media docena de asambleas. Este grupo, integrado por militantes de diversas edades y personas con discapacidad, llama a la base morenista a resistir las presiones de las autoridades municipales para garantizar un proceso equitativo.

Esos mismos militantes han denunciado amenazas por parte de figuras como Julián Plata Chamorro, presidente de la comunidad de San Gabriel Cuahutla, quien habría intimidado al personal bajo su cargo. Similar estrategia emplea José Julio Buendía Martínez, presidente de la comunidad de Ocotlán, así como Vicente Fernández Aquino, director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (CAPAM), y la síndico Ivonne Hernández Blancas. Estas acusaciones señalan un intento por consolidar el control político en la capital a través de la coerción. Aunque no se mandan solos, ¿verdad?

¿Por qué son tan importantes estas posiciones que los orillan a pelear e incluso a jugarse el puesto laboral?, sencillo de explicar, resulta que los Comités Seccionales de Defensa de la Transformación tienen la tarea de gestionar la afiliación partidista y, posteriormente, designar candidaturas para presidencias de comunidad, alcaldías, diputaciones, senadurías y la gubernatura. Por ello, el control de estos comités es clave para los grupos de poder en Tlaxcala capital.

La situación en Tlaxcala guarda similitudes con lo ocurrido en la junta auxiliar de Tomatlán, en Zacatlán, Puebla, donde una asamblea para elegir representantes distritales fue suspendida indefinidamente el pasado 31 de agosto tras un enfrentamiento violento. Según testimonios, la jornada se interrumpió debido a irregularidades, como boletas presuntamente marcadas a favor de ciertos aspirantes, lo que desató enfrentamientos físicos entre los asistentes.

Videos difundidos en redes sociales muestran urnas volcadas, jaloneos y representantes partidistas resguardando boletas. En el caso de Tomatlán, militantes acusaron al presidente auxiliar, José Ángel Paniagua, de alentar la violencia y actuar en complicidad con operadores políticos. Además, se reportó una presunta agresión contra Mercedes Alarcón, representante del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena, lo que agravó las tensiones.

Paniagua negó las acusaciones, asegurando que su intervención se limitó a separar a familiares involucrados en los disturbios. Sin embargo, la intervención de la policía municipal de Zacatlán culminó con la suspensión del proceso, y los inconformes aseguraron las boletas como prueba de las irregularidades. Un proceso bajo escrutinio, tal y como lo señalan en la capital de nuestra entidad.

En Tlaxcala, la falta de atención de las autoridades locales al proceso de renovación podría responder a tensiones internas en Morena, evidenciadas en el último Consejo Político Nacional, al que no asistieron figuras como Ricardo Monreal. Esto sugiere que algunos liderazgos locales, como los señalados en la capital tlaxcalteca, podrían estar desafiando las directrices del partido, evaluando posibles alianzas con otras fuerzas políticas. No olvide usted que Alfonso Sánchez tiene prendida una veladora verde, por si las moscas.

Quizá por esta razón la militancia de Morena en Tlaxcala exige transparencia y equidad en la renovación de los comités seccionales, advirtiendo que las presiones y amenazas no solo afectan la democracia interna del partido, sino que también podrían desencadenar conflictos similares a los de Zacatlán. Por ahora, el proceso sigue bajo escrutinio, con la base morenista buscando contrarrestar la influencia de las autoridades municipales para garantizar un proceso justo. ¿Qué no pusieron atención a las palabras de Luisa Maria Alcalde Luján durante su visita al comité estatal de Tlaxcala?