Martín Rodríguez Hernández/INNOMBRABLE
Martín Rodríguez Hernández/INNOMBRABLE
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La señal de “Tlaxcala Televisión” regresará a la casa de aquellos que, por alguna extraña razón, encuentran en su programación algo atractivo o digno de ser observado por ellos y sus familias. Con certeza nadie sabe el impacto real, pues no existe medición histórica del rating.

Sin embargo la recuperación de esta señal es obra de la labor de Lorena Cuéllar Cisneros, y así hay que reconocerlo. La titular del poder ejecutivo tuvo que rescatar la señal de una televisora que se perdió por culpa de una funcionaria que hoy mismo se mantiene como titular de la Coordinación de Radio Cine y Televisión (Coracyt), Angelica Dominguez Hernández.

El precio no se conoce, ni se conocerá. Muchos podrán decir que el intercambió fue un simple oficio, otros que se trató de una fina negociación, pero otros mal pensados podrán decir que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) sacó ventaja y logró un terreno para una nueva edificación, que el gobierno absorberá  gran parte de los gastos que se generen en el futuro por este mismo concepto y de paso quizá, negoció la inscripción de sus siglas en el Congreso del Estado. El costo es bajo, comparado con la pérdida de una señal de televisión.

El director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Arturo Reyes Sandoval, jamás hará público el trato que hizo para regresarle a Tlaxcala la señal de televisión, créamelo. Pero los convenios de “colaboración” que firmaron entre esa institución y el gobierno nos dan una remota idea. La ambigüedad en la redacción también dice mucho.

“para sumar esfuerzos respecto al aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y financieros”, dice el primero de estos convenios. Si usted entiende y puede desglosarme este primer concepto, de verdad se lo agradecería.

“y el segundo, para formalizar la adquisición y donación del terreno que albergará las nuevas instalaciones del IPN en Tlaxcala en beneficio de 800 estudiantes”, de este segundo no hay duda alguna. La Plaza Bicentenario no les agrada y quieren que Tlaxcala destine una lanita para comprar un terreno y construir un nuevo edificio, dinero sobra.

Lo que aquí escribo no es únicamente inferencia, viene respaldado por el comunicado que aquí reproduzco de manera integra, donde la propia Cuéllar Cisneros reconoce que gracias al buen corazón de los directivos del IPN, Tlaxcala retendrá su televisora.

“La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros dio a conocer que el IPN devolvió a su administración la concesión de la Televisión de Tlaxcala y externó públicamente su gratitud al director del IPN, Reyes Sandoval por su muestra de generosidad con los tlaxcaltecas al renunciar al título de concesión “y devolverla al gobierno con lo que alcanzaremos ya la cobertura estatal y regional de la señal”, dice el comunicado.

No tardarán en salir a decir que desde la Secretaría de Educación Pública del Estado iniciaron la gestión para ampliar la oferta académica, o que las políticas en materia educativa están enfocadas a diversificar las ramas de la formación de las y los tlaxcaltecas. Cuando lo hagan sabremos que es parte de un sketch malogrado para revertir lo que aquí se ha desglosado.

@martin_rodriguez.com

#Acusan a miembros del #ITE por presunta #extorsion

♬ sonido original – Martín Rodríguez

Las tres de ley… 1- Lorena Cuéllar y Alejandra Fraustro entregaron la restauración de los murales de Desiderio Hernández Xochitiotzin en Palacio de Gobierno, trabajos que se desarrollaron desde hace 24 meses y en los que se involucraron especialistas que, si bien son identificados con gobiernos priistas, no dejan de ser excepcionales en su trabajo. Antonio Martínez hace bien en separar la grilla, de la cultura.

2- Fraustro Guerrero puntualizó que, para su persona, ha sido un honor encabezar los trabajos de esta secretaría asentada en el estado, pues la cultura dijo, no se mide por el territorio, sino por sus profundas raíces y la defensa del patrimonio. En franca referencia a la delimitación de nuestra geografía, pero también a nuestra identidad histórica.

3- El negrito en el arroz fue Alfonso Sánchez García, a quien no pudieron guardar para mejor ocasión. Es clara la estrategia rumbo al 2027, pues en su afán por ganar imagen y popularidad cualquier acto será ocupado para involucrarlo, aunque en el pecado llevarán la penitencia, pues apenas en su primera declaración ya metió dos autogoles. Primero descalificando a los “perfiles” que lo acompañarán en su administración y después al comprometer al ejecutivo a entregar patrullas en comodato.

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