Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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Desde hace más de un año, el diputado Jorge Caballero Román, presidente de la Comisión de Movilidad, Comunicaciones y Transportes del Congreso local, había sido explícito y claro en afirmar que la actual Ley de Comunicaciones y Transportes del Estado ya no cumplía con las exigencias, demandas y necesidades de la sociedad tlaxcalteca, por lo cual, la actual Legislatura ya estudiaba, desde entonces, la aprobación de un nuevo ordenamiento en la materia.

Sin embargo, resulta ahora que no, que los trabajos realizados por el Congreso del Estado con la organización de tres foros de consulta en los municipios de Tlaxcala, Apizaco y Zacatelco, no eran para crear una nuevo ordenamiento jurídico, sino para homologar el actual con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.

Y, entonces, ¿para qué tanta alharaca? ¿para qué tanto foro? ¿para qué tanta consulta?

Por su anuncio, queda clarísimo el temor del diputado de entrar a fondo a algo que seguramente no imaginaba cuando sugirió la necesidad de crear una nueva ley.

Es muy posible que comenzara a darse cuenta de ello en el momento en que los líderes de los mototaxis en diversos municipios, exigieron su inclusión en los foros. Y más claro le quedó cuando éstos se manifestaron en el foro realizado en el municipio de Zacatelco, el viernes pasado.

Desde noviembre de 2022, el Congreso del Estado se encuentra en omisión legislativa al no haber adecuado en tiempo y forma la ley local.

Si sólo se trataba de una homologación, ésta pudo haberse dado desde hace varios meses, incluso cuando en octubre de 2023 el mismo legislador Jorge Caballero Román presentó una iniciativa para adicionar, en la actual ley,  el Capítulo Quinto “Del Sistema de Transporte Público de Pasajeros mediante Alternativas Tecnológicas de Movilidad Sustentable” y el Capítulo Octavo Bis “De las Concesiones de Caminos y Carreteras Estatales”, ambos con sus respectivos artículos.

Es obvio que el diputado morenista, cuando presentó esa iniciativa, no actuaba en solitario, sino que seguía indicaciones para presentarla.

En ese sentido, esa propuesta ni siquiera habría sido elaborada en Palacio Legislativo, hecho que se demuestra cuando al poco tiempo fue aprobada por el Pleno legislativo después de una rápida dictaminación por parte de las Comisiones Unidas del Congreso local.

Quienes conocen la forma de trabajar de la Cámara de Diputados, sobre todo de aquellos legisladores que pertenecen a la bancada del partido en el poder, saben perfectamente que la iniciativa aprobada seguramente fue redactada en otro edificio y que tenía el aval de altas esferas gubernamentales.

Ahora, Caballero Román y sus homólogos integrantes de la Comisión de Movilidad, Comunicaciones y Transportes del Congreso local, dejarán toda una papa caliente a la próxima Legislatura en el tema de mototaxis.

No se atrevieron a dar el paso, seguramente por la proximidad del inicio de las campañas y de la jornada electoral del 2 de junio.

Hacer ruido con reformas legislativas que afecten la relativa tranquilidad del proceso electoral no es lo más recomendable. Eso es lo que debieron haber pensado las diputadas y los diputados.

Pero ellas y ellos mismos saben que tuvieron meses enteros para trabajar y presentar una iniciativa con un contenido decoroso. Lo que se presente en próximas fechas no lo estará, de ninguna manera, y esa responsabilidad no es de nadie más que de la actual Legislatura.

Tal vez por eso el desaire de diputadas y diputados a los foros de consulta. Es probable que ya sabían cómo vendría la propuesta. Reprobable, desde el ángulo que se le quiera ver.

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