En medio de las tensiones internas que sacuden al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a nivel nacional por aquellos grupos que insisten en desacreditar lo poco que le queda a Adán Augusto López Hernández, en la entidad vemos las mismas prácticas. Todos contra todos al más puro estilo del cuasi extinto PRD.
Aquí, en la tierra que el PRD gobernó a través de Alfonso Sánchez Anaya, un documento de denuncia interna ha salido a la luz, acusando a la presidenta estatal del partido, Marcela González Castillo, de presuntos abusos que incluyen el uso indebido de la estructura partidista para autopromoción y la difusión de información falsa sobre programas de bienestar.
El texto, recibido por esta redacción, revela quejas de fundadores y militantes que se sienten marginados, y pone el foco en prácticas que podrían violar los estatutos de Morena, exacerbando las divisiones en un estado clave para el oficialismo.
La denuncia, dirigida a la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena, detalla cómo González Castillo habría distribuido trípticos y flyers en eventos públicos, como el desfile cívico del 16 de septiembre en Terrenate, Tlaxcala, y en asambleas supuestamente partidistas que nunca se concretaron.
Según el documento, estos materiales promocionan su imagen personal bajo el pretexto de actividades del partido. Pero lo más grave, según el denunciante –un militante anónimo que adjunta evidencias fotográficas–, es que los repartidores afirman abiertamente que la dirigente es quien “otorga los apoyos de los programas de Bienestar estatal y federal”.
Estas afirmaciones, calificadas como “falsas” en el documento, no solo contradicen la realidad institucional –ya que los programas de bienestar son administrados por el gobierno federal y estatal, no por dirigentes partidistas individuales–, sino que generan confusión entre la población tlaxcalteca.
En un contexto donde Tlaxcala enfrenta desafíos como la pobreza rural y la dependencia de subsidios federales, tales mentiras podrían tener implicaciones profundas. “No mentir, no robar y no traicionar”, quedarían en desuso por parte del movimiento, al menos en el plano local.
Expertos en política local consultados por esta redacción señalan que este tipo de prácticas erosionan la confianza en los programas sociales, que son pilares del modelo morenista.
Por ejemplo, al atribuirse indebidamente el control de apoyos como los de la Secretaría de Bienestar o el Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, se crea una percepción de clientelismo personal, lo que desacredita la institucionalidad y fomenta el escepticismo entre beneficiarios.
Mentir sobre quién entrega estos apoyos no solo confunde a los tlaxcaltecas, muchos de los cuales dependen de ellos para subsistir en municipios como Terrenate, donde la economía se basa en agricultura y remesas, sino que podría incitar a fraudes o expectativas irreales.
“Esto genera un efecto dominó: la gente acude a figuras partidistas en lugar de instituciones, lo que satura canales no oficiales y expone a la población a manipulaciones”, explica un analista político local, quien advierte que en un estado con alta migración y desigualdad, tales engaños profundizan la brecha entre el discurso oficial de “no mentir, no robar, no traicionar” y la realidad percibida.
El documento cita violaciones directas a los Estatutos de Morena, como el que prohíbe el uso de recursos partidistas para promoción personal, y el que exige honestidad y abstención de beneficios personales.
También invoca el Código de Ética del partido, que obliga a respetar la verdad y evitar la simulación. Estas referencias subrayan cómo las acciones atribuidas a González Castillo podrían lesionar los principios fundacionales de Morena.
En el contexto tlaxcalteca, donde opositores a figuras como Alfonso Sánchez García –mencionado en círculos como un rival interno– han criticado la conformación de comités partidistas, esta denuncia se suma a un patrón de pugnas por el control local, especialmente de cara a las elecciones intermedias de 2027.
La presidenta de Morena en Tlaxcala no ha respondido públicamente a estas acusaciones hasta el momento, y la Comisión de Honor y Justicia del partido no ha emitido un posicionamiento oficial. Lo que tuvimos fue un comunicado genérico que más adelante le presentamos.
Sin embargo, militantes consultados anónimamente indican que este tipo de conflictos internos podrían debilitar la cohesión de Morena en un estado donde el partido obtuvo más del 50% de los votos en las últimas elecciones, pero enfrenta crecientes críticas por divisiones.
Mientras el gobierno estatal presume avances en bienestar social, prácticas como las denunciadas podrían minar esa narrativa, afectando no solo la imagen de dirigentes individuales sino la credibilidad del partido en su conjunto.
Al buscar una respuesta del movimiento en lo local nos encontramos con este documento: “En Morena, seguimos trabajando en territorio para fortalecer a nuestro movimiento en el estado. Nuestro movimiento ha transformado la manera de hacer política en el país, y ha cambiado la vida a millones de mexicanos.
Desde el Comité Ejecutivo Estatal de morena en Tlaxcala, seguiremos coordinando los trabajos con la militancia, para cumplir con las metas estatales. Como lo ha mencionado nuestra Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, Luisa María Alcalde Luján, tenemos que dejar el escritorio y trabajar más el territorio.
Ello implica estar casa a casa, revolucionando conciencias, repartiendo el periódico regeneración, afiliar y difundir los logros de nuestro movimiento. El trabajo de organización territorial lo hacemos los militantes, por ello, semana a semana seguimos informando en plazas públicas lo que está haciendo nuestro movimiento, y los logros de la 4T.
El trabajo territorial, comprueba el por qué la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo tiene casi el 80 % de aprobación ciudadanía, y es simple: los programas sociales, para adultos mayores, mujeres, jóvenes construyendo el futuro y estudiantes, ahora son derechos, son universales, llegan de manera directo, no existe condicionamiento alguno, ni intermediarios; y gracias a ellos, poco más de 13.5 millones de personas han salido de la pobreza.
Como dice nuestra Presidenta de la República: “Cuando no hay corrupción, alcanza para más.” Seguiremos institucionalizando y fortaleciendo a nuestro partido en el territorio, porque estamos convencidos de que nuestro movimiento se construye de manera cerca a la gente”. Concluye el comunicado, aceptando abiertamente que todo apoyo es otorgado por y gracias a la federación.
Las tres de ley… 1- Iniciativa para rescatar la Plaza Bicentenario: El diputado Héctor Israel Ortiz Ortiz propuso exhortar a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros para que el recinto de la Plaza Bicentenario, originalmente destinado al teatro, sea rescatado y asignado a la Secretaría de Cultura del Estado para actividades teatrales, tras años de abandono y uso inadecuado.
2-Construida en 2010, la Plaza Bicentenario fue abandonada por el exgobernador Mariano González Zarur, un odiador que llegó tarde a ese cargo con la intención de vengarse. Posteriormente, Marco Antonio Mena firmó convenios para su uso educativo con el IPN, acuerdos mantenidos por Cuéllar Cisneros.
Más allá de filias o fobias la propuesta del ex gobernador panista, y hoy líder del Partido Alianza Ciudadana (PAC), resulta interesante y acorde a las necesidades de quienes vivimos en una entidad con más cultura quer apoyos para esa causa. Si los dineros que se requieren se destinan desde el estado, la federación y la propia UAT, no tengo duda que el rescate de ese espacio sería viable en el mediano plazo y se convertiría en un legado de Cuéllar Cisneros.


