MARTÍN RODRÍGUEZ
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Si no hay cambio de última hora, Arturo De Casa Vega será el próximo comisionado del Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Tlaxcala (IAIP-Tlax).

Un morenista de cepa entrará al quite después de que la más reciente designación recayera en un proclive priista, como lo es Ángel Espinoza Ponce.

Desde su cargo como Secretario Ejecutivo del Instituto Electoral, Espinoza Ponce ya era un identificado priista que después se confirmó cuando llegó a la representación, como propietario, del Partido Revolucionario Institucional ante el Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) en un no muy lejano 2016.

El proceso de designación de Espinoza Ponce lo llevó completo la diputada local Blanca Águila Lima como Presidenta de la Comisión de Acceso a la Información Pública del Congreso del Estado. En este nuevo proceso de designación la legisladora priista quedó fuera, por eso su abierta inconformidad con lo que ahora sucede.

No debe haber sorprendidos en este nuevo proceso de designación. Es una realidad que el PRI colocó a uno de los suyos en el IAIP hace apenas un par de años, y por eso el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) vino por sus fueros en este 2023.

La inconformidad de Blanca Águila estriba en la imposibilidad de haber impuesto a otro de los suyos en el IAIP-Tlax, por más que pataleé en una inconformidad que no llegará a ningún lado.

Es posible que este 12 de diciembre vuelva a despotricar en contra del proceso, y que en la inconformidad sea acompañada por su homólogo Juan Manuel Cambrón Soria, pero no hay sorpresa alguna. Seguramente esperaban el golpe desde antes de la publicación de la convocatoria.

Eso no implica, sin embargo, minimizar el hecho de que el órgano autónomo encargado de la transparencia en Tlaxcala, sea objeto de una clarísima partidización.

Las y los legisladores locales actúan tan parciales que dejan fuera la posibilidad de una verdadera ciudadanización de los órganos autónomos, como es el caso del IAIP-Tlax.

Arturo De Casa es un militante morenista de hueso colorado que nunca ha ocultado su militancia. En Internet mismo aparecen fotografías suyas con vestimenta identificada con Morena, pero no sólo eso, sino que al menos fue un funcionario estatal, con cargo de dirección, de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco).

De casa se desempeñó como jefe de oficina del área de Impulso al Comercio Exterior. Es un caso similar al de recién designado titular del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), Arturo Lucio Salas Miguela, salido de la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal.

El tufo está clarísimo y ya huele a hedor: Morena utiliza los órganos electorales autónomos para colocación de los suyos.

Blanca Águila cometió un error gravísimo al inducir un proceso a favor de los suyos en 2021, que ahora se le revierte a pesar de su débil inconformidad, acompañada de un solitario congresista Manuel Cambrón, a quien ni su compañero de bancada le sigue en sus votaciones.

No vamos, bien. En todo caso, ante el reparto descarado de posiciones en los órganos autónomos, es preferible su desaparición, como lo ha sugerido el propio Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Órganos partidizados no tienen razón de ser. Se ha dejado a un lado la participación ciudadana, la verdadera, no disfrazada. Y esta Legislatura es responsable de la desacreditación.

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