Los habitantes de Santa María Acuitlapilco llegaron hartos, secos y con la paciencia hecha pedazos.
Llevan años peleando contra un suministro de agua que es más promesa que realidad: fallas constantes, baja presión, días enteros sin una gota.
El reclamo era claro y urgente: reponer el pozo que se les colapsó, el Mextli, para ser precisos, y que tiene a cientos de familias viviendo como si estuviéramos en tiempos de sequía eterna.
Los tuvieron esperando más de una hora y media. Primero el secretario del Ayuntamiento Víctor Hugo Gutiérrez les dio el choro de siempre.
Ellos, firmes y molestos ante la falta de respuestas concretas gritaban: “Queremos al presidente municipal y no nos vamos a mover de aquí”.
Cuando por fin apareció Alfonso Sánchez García, casi hora y media después, el show duró lo que un suspiro.
Diez minutitos de: “esto sí puedo, esto no, déjenme ver”, un “ya les estoy diciendo que sí a todo” y la clásica salida de emergencia…”Ahí nos vemos, les dejo al secretario y al director jurídico porque tengo agenda”.
Agenda, dice el aspirante. La misma que lo tiene brillando por su ausencia en la presidencia municipal. Porque el hombre no está en su escritorio resolviendo los problemas de la capital.
Anda en “territorio”, que en su traducción particular significa lonas por todos lados, flyers, selfies, eventos y precampaña disfrazada de gestión, a cargo de nuestros impuestos.
Los vecinos no se mordieron la lengua. Le soltaron en la cara lo que todo Tlaxcala murmura desde hace meses: “Menos choro y más escritorio, cab&@$”.
Le voltearon la frasecita que tanto les gusta repetir a los de Morena; “menos escritorio, más territorio”, que por cierto es de Andrés Manuel López Obrador y se la estamparon donde más duele.
Le recordaron que si no puede resolver el problema de agua de una sola comunidad, ¿cómo diablos pretende que le crean cuando sueña con algo más grande?
Esa verdad le cayó como balde de agua fría (la que tanto escasea en Acuitlapilco). Se le vio en la cara, porque perdió el control, se desesperó y el enojo se le salió por los poros.
También corrieron a la presidenta de comunidad y a su suplente. Los habitantes la acusan de no haber movido un dedo por el agua y de encabezar una familia que prefiere la confrontación y la agresión.
Bonito espectáculo en el cabildo, donde nos dicen que se dialoga y se acuerda. Pues no. Ayer ese espacio sirvió para que se viera lo que la presión ciudadana logra: que el alcalde, aunque sea de mala gana, tenga que sentarse, por lo menos diez minutos.
Y aquí viene lo que revela el nivel de cinismo. El mismo día, mientras Acuitlapilco seguía sin agua y los vecinos salían del cabildo con la sensación de que les habían dado largas otra vez, el alcalde no tuvo empacho en presumir que anduvo en Huamantla.
Ahí estaba, sonriente, participando en la entrega de tarjetas del programa “Bienestar para tu Salud” en la comunidad de Emiliano Zapata.
Como integrante del Comité Consultivo de Bienestar y Desarrollo Social del Estado, destacó el “impacto positivo” del programa, que según él da “certeza y bienestar” a las familias.
¡Qué bonito! En Huamantla sí hay tiempo para entregar tarjetas y posar para la foto, pero en las comunidades de su propio municipio, donde la gente se pela de sed, solo alcanza para diez minutos de choro y “tengo agenda”.
Eso no es gobernar. Eso es cinismo puro.
En Tlaxcala Capital todos sabíamos que habría sequía de ideas, sequía de acciones, sequía de talento y pese a ello Alfonso Sánchez García está en modo aspirante 24 horas, los 365 días del año de cada año que dure el sexenio.
Alfonso anda de “delfín” protegido, con brigadas que pintan banquetas de madrugada y cortan listones, mientras los problemas reales se pudren en el escritorio que nunca ocupa.
Su propia gente de consultoría política le ha dicho la neta: no les alcanza. Ni con pozos prometidos, ni con uniformes regalados, ni con boletos para la corrida o capacitaciones exprés.
Y aun así siguen gastando. ¿De dónde sale la lana de las lonas, los flyers y las matrices de encuestas? Pues de usted y de mí, ciudadano de a pie.
“Menos choro Alfonso. Más escritorio.
Y si no das la talla ni para una comunidad, mejor quítate antes de que todo el estado te lo reclame”. El pueblo habló y Acuitlapilco se convirtió en vocero de Tlaxcala.
@martin_rodriguez.com Los pobladores de #Acuitlapilco tomaron el altavoz ciudadano para decirle a #alfonsosanchezgarcía que deje de hacer #campaña y se concentre en sus actividades. Para eso pidió el voto ¿o no? 🤨

