MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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La llegada de Nicolas Gutiérrez de Casa al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) anunciada este fin de semana por Marcela González Castillo, es una muestra más de las limitadas capacidades de la nuera de Alfonso Sánchez Anaya. Sumar no siempre es positivo, mucho menos cuando se trata de perfiles identificados con lo más ruin.

Pero además de la negativa sumatoria del ex secretario del ayuntamiento del priista Héctor Domínguez Rugerio también se sabe de la salida de tres consejeros -y una secretaria- de Morena. Así que por cada paso que Marcela Piensa que avanza, en verdad son tres que retrocede en su ambicioso plan de “conquistar el mundo”.

No es solamente la llegada de la corrupción personificada en Nicolas Gutiérrez, se trata de una sumatoria negativa que incluye a Héctor Domínguez Rugerio, ex presidente municipal de Chiautempan. Esa dupla como alcalde y secretario del ayuntamiento, respectivamente, aterrorizaban los oxxos, vinaterías y congales que se encuentran en Chiautempan y zonas vecinas.

Que el acto haya sido atestiguado por los amiguitos de Nicolas, y no por las autoridades del morenismo tlaxcalteca sólo es evidencia del asquito que genera Gutiérrez de Casa. Los expresidentes de comunidad, líderes sociales, ex-regidores e integrantes del Comité de Unidad Cívica (C.U.C.) que “brindaron su apoyo a Nicolas”, como se auto presumieron en rede sociales, significan absolutamente nada.

“Este es un nuevo paso en mi carrera política, uno que me llena de esperanza y entusiasmo por seguir sirviendo a las familias de nuestra región”, comentó Gutiérrez de Casa, o al menos eso difundieron en sus redes sociales. Pero si usted pregunta en Chiautempan por qué perdió ante Blanca Angulo Meneses -actual presidenta municipal- sabrá que es justamente porque Nicolas solo se sirve a él, a su familia y a sus delincuentes más cercanos.

Las redes sociales son apenas una pisca del rechazo que los Chiautempenses sienten hacía el ex candidato Nicolás Gutiérrez, que hasta hace unos meses estaba colaborando en sociedad -y complicidad- con sus “primos” del partido azul. Ángelo Gutiérrez Hernández, líder del Pan en Tlaxcala es uno de los más visibles y ninguno lo podrá negar.

La presidenta estatal de MORENA, Marcela González Castillo, confirmó y presumió la adhesión de Gutiérrez al partido, asegurando que se está trabajando de manera cercana con los compañeros para estar pendientes de nuevas afiliaciones de simpatizantes. La respuesta en las redes sociales y al interior del Morenismo fue unánime. Asco y pena ajena.

La semana no comenzará bien para Marcela González, pues aunque su realidad -bien alterada- le indique que sigue sumando adeptos al partido que fundó Andrés Manuel López Obrador, la verdad es que su ánimo sumatorio cada vez la expone más como la gris y limitada exdiputada que continúa soñando con colocar a su esposo-o a ella misma-en la sucesión de la gubernatura rumbo al 2027.

Lo que si es real y un hecho que fracturará al Morenismo local es la salida de al menos tres perfiles que si bien no brillaron por su propuesta o trabajo, sí estaban considerados como miembros de la 4T local. En su lugar están por ser sumados perfiles que no cuentan con la trayectoria, ni la independencia, o la labor que justifique su arribo. Ni por prelación deberían estar contemplados.

Los perfiles que han sido obligados a renunciar a sus cargos en el partido, o a su espacio son la ex diputada Luz Vera Diaz; José Luis Ángeles y Oscar Portillo, hijo del ex presidente de Teacalco. Los tres tienen que renunciar -poniendo buena cara- a su espacio como Consejeros.

¿Cuál fue el argumento -o pretexto- para mandarlos A LA VIÑA (ALV) solo ellos sabrán, pero con los antecedentes que todos conocemos, en especial sus ex compañeros de Marcela, seguramente fue algo parecido a: “Dice la ciudadana que renuncien, que me compren un Tupper y pongan buena cara cuando vayan saliendo con sus pertenencias del partido”.

El principio del fin, la implosión y la fractura de la candidatura morenista del 2027 no podría venir de otra familia que de los Sánchez Anaya, quienes ahora en la figura de los Sánchez García están obsesionados con enterrar su linaje. Ayer con Maricarmen Ramírez, hoy con Marcela González… otra vez la misma piedra.