Los asesinos de Colosio van por Xóchitl, esa tendría que ser la preocupación de la candidata del PRI-PAN-PRD a la presidencia de la república. Me explico:
El rostro femenino de Vicente Fox Quezada es Xóchtil Gálvez, no hay algo más parecido a él que su ex funcionaria y de eso hay constancia suficiente en videos grabados desde el senado y también en las entrevistas que ha ofrecido -ahora que se volvió tendencia en redes sociales- gracias a los millones invertidos por Claudio X. González.
Pero al ser tan parecida tiene las mismas carencias discursivas, intelectuales y sobre todo empáticas, lo que se ha traducido en un pobre crecimiento, a costa de los millones invertidos por la Iniciativa Privada (IP) que le patrocinan sus 5 minutos de fama. Por eso los empresarios han cambiado de estrategia.
Y la nueva línea discursiva para ganar reflectores, adeptos y lástima ha sido decir que Xóchitl es una víctima a la que el gobierno en turno querrá “desaparecer”.
Parece que no se han percatado que su abanderada está debajo de todas las encuestas por al menos 30 puntos, ¿qué necesidad hay de “desaparecer” a alguien que no existe?. Es ilogico.
Lo más gracioso es que aquellos que desaparecieron en Lomas Taurinas a Luis Donaldo Colosio Murrieta, son los mismos que hoy llevan esta trama a periodicos como “El Financiero”, “La Silla Rota” y el propio Joaquín López Doriga. Nada más para que usted vea a las figuras que encabezan esta novela.
Si Xóchitl Gálvez debe temer, debe ser a los mismos que la empujaron a la candidatura, porque son capaces de todo con tal de generar animadversión en contra del gobierno que acabó con sus privilegios.
¿O acaso no fue Carlos Salinas el que obstaculizó la invertigación para aclarar la muerte de “su candidato” Colosio?
Si los padrinos de Xóchitl vieran tan competitiva a su alumna, ¿no creen que buscarían otras narrativas?, la pregunta es por qué le desean la muerte violenta a su propia candidata.
¿Por qué pretender llevar a su “candidata indigena” a vivir lo sucedido aquel 23 de marzo de 1994?. Quién podría olvidar esa fecha en la que se asesinó a Luis Donaldo Colosio Murrieta, otrora candidato del PRI para suceder a Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia de la República.
Por qué personajes como López-Dóriga se prestan a este carnaval, es fácil decirlo, porque no ven otra salida al encierro en el que hoy se encuentra, ansian regresar a ganar millones dando información inexacta y por ahora se conforman con las migajas de quienes les prometen “buena vida” después del 2024.
El hecho de ver que su candidata se hundia en entrevistas, como cuando la semana pasada ella misma declaró su intención de disolver la seguridad social y se mostrara a favor de que cada empleado del Gobierno comprara un seguro médico, cada palabra le significó un tiro en el píe, eso obligó a su equipo cercano a buscar una salida. Su propia muerte les pareció algo fácil de vender.
Así nació la idea de sembrar en el colectivo imaginario la posibilidad de un atentado contra la vida de la Senadora Gálvez. Todo para regresar el nombre de Gálvez a la boca del presidente López Obrador que se ha convertido en el mejor impulsor de una campaña que no crece, ni crecerá.
Obrador en cambio cuenta con la aprobación de ocho de cada 10 mexicanos, según múltiples encuestas de opinión, incluso las de esos medios a los que AMLO desnuda desde las mañaneras. Por eso les urge que la mencione, que la empuje, que la “ofenda” exhibiendo sus millonarios negocios, solo así se vuelve tendencia.
¿Quién en su sano juicio puede creer que AMLO le tenga miedo a Xóchitl, si al interior del propio Frente Amplio por México la senadora Gálves está por debajo de Beatriz Paredes.
Los peores números salen cuando se le mide contra el grupo morenista en donde se coloca incluso por debajo de Manuel Velasco, del Partido Verde, ante el “morenista” más débil la senadora perdería por 30 puntos.
Pero si se le pone en la misma cancha que Claudia Sheimbaum, Marcelo Ebrard o Gerardo Fernández Noroña, cualquiera de los tres obtendrían más de la mitad de todos los votos, más del 50 por ciento en todos los casos.
Por eso la muerte de Xóchitl es el tema del que querrán hablar en los medios aliados al PRI-PAN-PRD. Se niegan a aceptar que la candidatura de Gálvez nació muerta y peor aún, que la mantienen con respiración artificial para ver qué pueden rescatar de su experimento. El cadaver ya apesta y nadie lo quiere cerca.
Las tres de ley… 1- este día será histórico para Ixtenco y también para la administración de Lorena Cuéllar que a través de la Secretaría de Turismo, que encabeza Josefina Rodríguez Zamora, logró una tercer denominación para Tlaxcala, algo que se pensaba imposible y sin embargo hoy recibirán esa distinción.
2- Ixtenco, considerado el último reducto Otomí del altiplano tlaxcalteca, brillará por encima de otros municipios, no solo por su denominación sino porque reúne especificaciones que lo hacen único. Su maíz multicolor (y la defensa del grano emprendida desde esta trinchera), su deliciosa gastronomía, su danza del guajolote y sus prendas de pepenado son un regalo para los sentidos de locales, nacionales y extranjeros.
3- Con la inclusión de Ixtenco como Pueblo Mágico, la entidad presume tres espacios para invitar al turismo internacional.
Tlaxco y Huamantla ya tienen adeptos pero dudo que haya uno que ofrezca la gastronomía del pueblo Otomí: el mole de matuma, tripas del señor cura y su delicioso atole agrio son una deliciosa invitación… por allá nos vemos.
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