Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
Comparte esta nota

Así como en mi infancia las corcholatas eran motivo de alegria -porque presagiaban regalos que intercambiaría en la tienda- las corcholatas actuales se han convertido también en un buen pretexto para saltar de gusto, y cómo no hacerlo, estamos recibiendo a dos de los más destacados miembros de la izquierda en México, le pese a quien le pese.

Ya sé, no a todos les agrada el carácter de Noroña, ya sea por bronco o por franco pero, pero con todo y eso Gerardo Fernández Noroña es uno de los hombres que mayor congruencia y carácter ha mostrado a lo largo de su carrera política. Con o sin hueso, ese loco es el mismo.

Nuestro país recordará a Noroña como aquel loco -dicho con todo respeto para ese culto hombre criado por su abuela- que increpó a Genaro García Luna, hace catorce años, para desde la tribuna de la cámara de diputados llamarlo asesino, en reiteradas ocasiones.

Esto sucedió en 2009 y aunque a muchos no les agradó el tono irónico, confrontativo y desmedido con el que Noroña describió al otrora poderoso “super policía” del Partido Acción Nacional (PAN) el tiempo acabó por darle la razón al diputado con licencia del Partido de Trabajo (PT).

¿Y Sheinbaum qué alegría puede generar?, la mayor, pues esa dama de abundantes chinos y retocada “coleta” está a meses -o encustas- de ser ungida Coordinadora Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, confirmándose así la llegada de las mujeres a la máxima magistratura del país.

Pero lo que para muchos significa un positivo en la figura de la cientifica, para otros constituye el mayor de los agravios, ¿cómo una mujer puede aspirar a gobernar un país de machistas?, eso es impensable, dirán Claudio X y sus secuaces.

Pero los números pesan y más cuando se trata de calificar o descalificar el trabajo de alguien, siendo así, la calificación de Claudia Sheinbaum respecto a su labor al frente de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México (CDMX) tendría que ser tomada en cuenta al tener un 55% de aprobación, según El Financiero (EF).

Sí, es cierto que la seguridad es uno de los temás de mayor observación en la administración de Sheinbaum Pardo, pero no podemos ignorar que la ex jefa de gobierno viene de someterse a una campaña de desgaste orquestada por los partidos de oposición.

Y si con todo y el aparato mediático no la han podido poner por debajo de ese 55%, es muy probable que estemos frente a la mujer que gobernará este país por primera vez en su historia.

Sea quien sea el o la ganadora de esta precampaña interna, nadie puede ignorar que contará con la sumatoria que representa la herencia política de Andrés Manuel López Obrador.

El PRIANRD es invitado VIP a la elección del 2024, pero solo eso, ellos no juegan, no participan, nadie los toma en cuenta, pero estarán en primera fila.

Tlaxcala está a la expectativa de lo que hagan sus visitantes, pues sabe que en uno de ellos recaerá la alta encomienda de continuar la transformación que comenzó López Obrador, por eso Sheinbaum y Noroña son recibidos como auténticos hijos del maíz, en la tierra del maíz. La elección de la presidencia es esta, la interna de Morena, lo demás es puro trámite.

Las tres de ley… 1- Para los miembros del sindicato 7 de mayo no hay duda en que el S7 está más vivo que nunca. Sí, el grupo que llevó a Mariano González Zarur y Marco Antonio Mena Rodríguez al poder está asomando la cabeza.

2- Ciertamente los allegados a Edgar Tlapale se encontraban en cuidados intensivos, sus signos vitales estaban tan menguados como su credibilidad, pero un héroe sin capa, un rescatista llamado Sergio González Hernández los está resucitando.

3- El que cobra como Secretario de Gobierno debería hacer exactamente lo mismo en otros temas de igual importancia, pero no les pone igual atención porque no todos le redituarán politica y electoralmente, como piensa que sí lo hará el S7, que llevó al triunfo a Marco Mena por encima de Lorena Cuéllar en el 2016.

Lo que hace Sergio González con Edgar Tlapale y Enrique Escobar es la traición a la titular del ejecutivo, a los miembros que no coinciden con Tlapale y compañía, pero también a quienes esperan meses para tener una cita con el ex panista. Su agenda es política, nada tiene que ver con los problemas de Tlaxcala y para eso no se le contrató.

Contáctame en [email protected] y también en [email protected]