Más o menos son 35 millones de pesos lo recaudado por el cobro que hace el estado a los municipios para manejar su basura, o al menos el destino de ésta y sin embargo después de tal afirmación se nos insiste en decir que en Tlaxcala la basura realmente es un “no-negocio”.
Todo esto mientras se clausuran rellenos sanitarios y también se coquetea con inversiones privadas a largo plazo. ¿entonces para qué se colocaron a los cuates en el sector del medio ambiente y para qué se presiona a los presidentes municipales y a los cabildos?. no hay lógica.
Este fue uno de los temas que ayer emergió en el Dialogo Circular que esta sirviendo para que los funcionarios vayan y expongan “su verdad”, sin embargo, si algo emergió como asunto prioritario, fue la gestión de residuos sólidos: un problema que el secretario de Medio Ambiente, Pedro Aquino Álvarado, intentó desdramatizar al afirmar que “la basura no es un negocio”.
En otras palabras, que los tlaxcaltecas no nos preocupemos por la basura, porque no es negocio para los oriundos de Morelos y sus rémoras.
Para ilustrar su punto desestimó al “rey de la basura” –el controvertido Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, exlíder priista en la Ciudad de México–, insistiendo en que no se trata de un empresario, sino de un “tema político de otra entidad”. Francamente la respuesta fue tierna porque evidentemente estos señores conocen la historia del hijo de aquel hombre que gracias a la basura, logró ser todo en el PRI… igual que su hijito.
Pero esta declaración, lejos de tranquilizar, invita a una reflexión crítica: ¿es la basura realmente un “no-negocio” en un estado que proyecta recaudar 35 millones de pesos anuales de municipios, mientras clausura rellenos sanitarios y coquetea con inversiones e inversionistas privadas a largo plazo?
El contexto reciente refuerza la urgencia de este asunto. Apenas dos días antes de la rueda de prensa, el gobierno de Tlaxcala presentó proyectos ambientales ante autoridades federales de Semarnat, destacando avances en la gestión integral de residuos como parte de una estrategia más amplia que incluye protección de bosques y mejora en la calidad del aire.
Esta presentación que varios medios en Tlaxcala retomaron, se alinea con los compromisos presidenciales de Claudia Sheinbaum para una economía circular, esos que anunció en su primer día como presidenta de México; aquel día salimos de San Lázaro para unirnos al contingente que ya la esperaba en la plancha del zócalo del país. Todos escuchamos sus planteamientos.
En este encuentro con medios Aquino Álvarado defendió convenios a 20 años para polos de desarrollo con inversión privada, argumentando que permiten recuperación financiera sin afectar a los contribuyentes. Suena ideal, pero ignora las dudas planteadas por mis compañeros periodistas.
¿por qué extenderse más allá del sexenio al que pertenecen, si no hay “negocio”? La nueva ley de residuos sólidos, discutida en medios locales, responsabiliza a municipios pero abre la puerta a cobros por servicio y posibles concesiones privadas, lo que podría transformar la basura en un “negocio multimillonario” disfrazado de sustentabilidad. Suponiendo que de verdad la basura aún no sea lucrativa.
Pero vuelvo al ejemplo que ayer puse sobre la mesa. ¿Y entonces a que se deben todas las muertes, disputas y canonjías que se le atribuyen al “rey de la basura?; Gutiérrez, quien construyó un imperio sindical controlando rutas de recolección en los 80 y 90, sí lucró con la basura hasta su caída en 2021 por acusaciones de trata de personas. Minimizarlo como “política” evade el punto: donde hay opacidad, la basura genera poder y corrupción.
No obstante, la rueda no se limitó a la basura; tocó otros tópicos que revelan retos estructurales en la administración estatal. En la defensa de los derechos de las mujeres, la secretaria estatal, Nydia Cano Rodríguez, elogió los 20 Centros Libres operando desde mayo, con una unidad móvil atendiendo prisiones (62 mujeres, muchas -puntualizó- por complicidad en delitos de parejas) y 482 casos en San Pablo del Monte.
Sin embargo, admitió retrasos en pagos a abogadas y psicólogas por cambios federales en el programa PAIME, negando despidos injustificados y atribuyéndolos a renuncias voluntarias. Más tarde la rechifla del respetable llegó desde las redes sociales.
Críticamente, esto expone precariedad laboral en un sistema que depende de fondos temporales, contradiciendo el énfasis en “transversalidad” de género.
La falta de protocolos para violencia digital contra periodistas, como se cuestionó, es otro hueco: ¿cómo priorizar a víctimas si el estado no registra datos adecuadamente en Banavim?. Eso sí, hay un compromiso para trabajar de manera conjunta en este último punto y la propuesta quedó ahí.
Y de la verificación vehicular y protección ambiental, el procurador Iván García Juárez reportó un bajo cumplimiento (21-29%), con sanciones por irregularidades en centros, pero aseguró validez para usuarios.
Del costos de concesiones (37,000 pesos anuales), diciéndolo así, ligeramente, como quien se compra un par de calcetines en el mercado no se dijo más, como tampoco del porcentaje de verificaciones que se realizan -sin vehículo- por lo que presumir un incremento del 22 al 29% en estos trámites no es garantía de que la mayoría hayan sido ilegales.
Ah y de las denuncias que existen en el gobierno o contra el gobierno, 381 destacan por ser las de maltrato animal en 2025, pero con solo seis inspectores, la respuesta parece reactiva y él mismo lo aceptó.
Finalmente, la plataforma de transparencia para avances en compromisos de campaña, aún en construcción, promete un buzón de quejas, pero periodistas criticaron la “intolerancia” a reclamos en redes.
Ahí está Facebook para que usted se meta y vea cuántos comentarios son silenciados, borrados, eliminados. Si son de bots, qué importa, es intolerancia.
En un gobierno con 70% de reprobación en encuestas, estas declaraciones suenan defensivas: culpan a federales (Profepa para clausuras, burocracia para pagos en el sector femenil) mientras promueven innovación sin auditorías independientes.
La basura, como prioridad, simboliza el todo: un recurso mal gestionado que podría ser oro circular, pero que, sin transparencia, huele a opacidad. ¿O de verdad dos de los cuatro funcionarios que ayer estuvieron presentes en esa rueda de prensa, piensan que los tlaxcaltecas no sabemos que su “preocupación” por el Medio Ambiente está en función de los millones que representa la madera, el agua y hasta la basura?
Esta tierra que paga sus salarios y hasta sus negocios necesita menos diálogos y más acciones concretas –como rechazar concesiones dudosas y estabilizar programas sociales– para evitar que sus retos se acumulen como desechos en un relleno olvidado.
De lo contrario, el “no-negocio” de la basura podría convertirse en el mayor escándalo del sexenio y ya vimos que al escándalo nadie está BLINDADO.

