Huamantla tiene una suerte que varios envidian y no lo dicen. Convertirse en Polo de Desarrollo y Ciudad de Abastecimiento no es poca cosa: significa consolidarse como la economía más próspera y fuerte en un solo territorio. Nada más.
Por eso ayer Salvador Santos Cedillo recibió a sus enemigos incluidos a quienes intentaron cerrarle el paso a su reelección, todos ellos acudieron al Pueblo Mágico para aplaudir y ser parte de un momento que nadie más pudo lograr. Honor a quien honor merece: al gobierno federal.
Durante más de 27 años, desde finales de los noventa e inicios de los 2000, el predio destinado a la central de abastos permaneció abandonado.
A nadie le interesaba rescatar esa cueva. Un proyecto que inició como iniciativa privada nunca logró concretarse por problemas legales, litigios y falta de continuidad.
Fue gracias al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), creado por el presidente López Obrador, que ese terreno olvidado tuvo una segunda y definitiva oportunidad.
El INDEP permitió transformar un proyecto privado fallido en una obra pública exitosa. Ayer, pese a las adversidades que ha enfrentado Santos Cedillo, la Ciudad del Abastecimiento fue inaugurada con una inversión total aproximada de 205 millones de pesos.
Esta nueva infraestructura centraliza la distribución de productos agrícolas, ganaderos y comerciales, reduce intermediarios y permite precios más justos tanto para productores como para consumidores.
Se espera que los campesinos y productores tlaxcaltecas encuentren aquí un espacio digno para vender directamente sus productos, mejorando sus ingresos reales.
La modernidad del complejo, con tres naves comerciales, decenas de bodegas, patio de maniobras y vialidades adecuadas, aumenta considerablemente la capacidad operativa y elimina la saturación anterior. Esto representa un salto de calidad importante en la infraestructura comercial del municipio.
Además, generará empleos directos e indirectos en operación, logística, comercio y servicios, fortaleciendo la economía local para cientos de familias huamantlecas.
Atraerá comercio de municipios vecinos como Ixtenco, Zitlaltepec, Atltzayanca y otros, consolidando a Huamantla como el centro de abasto de la región oriente de Tlaxcala.
Este proyecto complementa iniciativas como el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBI), posicionando al municipio como un centro logístico y comercial atractivo.
A largo plazo, resuelve una demanda histórica, moderniza la imagen urbana, mejora las condiciones de los comerciantes y sienta las bases para un desarrollo económico más sólido.
En resumen, la Ciudad del Abastecimiento no es solo una obra más: es la prueba tangible de que la recuperación de lo robado sí genera desarrollo real cuando se pone al servicio del pueblo.
Lo que por más de dos décadas fue un predio abandonado, hoy es una realidad gracias a la visión y determinación del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, impulsado por López Obrador.
Sin embargo, para que este avance no sea efímero, es indispensable atacar de frente y sin maquillaje el problema de la delincuencia y la extorsión.
No basta con inaugurar con bombos y platillos si luego se minimiza o se oculta la realidad. Como intentó hacer ayer el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, en sus declaraciones durante el evento, con un discurso que pareció más orientado a no incomodar que a resolver. “Nuestra delincuencia”, dijo abiertamente al hablar del tema. Nadie entendió su lapsus.
Reconocer el problema es el primer paso. Solo con seguridad firme, orden y cero tolerancia a la delincuencia organizada y la extorsión, esta nueva central podrá cumplir todo su potencial como motor de prosperidad para productores, comerciantes y familias huamantlecas.
El pueblo mágico tiene hoy una oportunidad histórica. El mérito de haberla rescatado le corresponde al gobierno federal que sí actuó.
Mantenerla y hacerla crecer dependerá de que las autoridades locales y estatales dejen atrás los eufemismos y enfrenten con claridad los desafíos reales. El pueblo ya vio lo que es posible cuando se actúa con decisión. Ahora exige continuidad y resultados.
Las tres de ley… 1- Adolfo Pérez Gasca dio el campanazo al ser tomado en cuenta en una ruta nacional que pretende poner a los partidos políticos locales y a figuras como él en el mapa nacional.
2- El acto fue presentado en el senado de la República por el propio senador Alejandro Murat y se hizo ante medios nacionales. Que únicamente el huamantleco haya tenido ese reflector en medios nacionales, habla de sus alcances y quizá en Morena Tlaxcala no lo sepan.
3- Pobre del PAN, Ángelo Gutiérrez Hernández compró caro un producto milagro, pero quienes conocen a Gabriela Escamilla afirman que esas adhesiones merman al blanquiazul lejos de sumarle. En breve veremos si la ex regidora confirma o revierte esa idea que se tiene sobre su persona.

