Entre Violencia y Precariedad Económica

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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En el primer semestre de 2025 Tlaxcala se encuentra atrapada en una doble crisis: la persistencia de una violencia extrema y una economía doméstica que la sitúa entre los estados con menores ingresos del país.

Dos informes recientes, uno de la organización civil Causa en Común y otro del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dibujan un panorama inquietante para esta entidad, donde la crueldad de los actos delictivos y las limitaciones económicas convergen para desafiar la calidad de vida de sus habitantes.

El informe Galería del horror: atrocidades y eventos de alto impacto de Causa en Común revela que Tlaxcala registró 56 hechos atroces en los primeros seis meses de 2025, según reportes periodísticos.

La organización define como atrocidad el uso intencional de la fuerza para causar muerte, laceraciones o maltrato extremo, y los datos muestran que el estado no está exento de esta violencia normalizada que azota al país.

De las 22 categorías de atrocidades analizadas, Tlaxcala destacó en 13. La tortura encabezó la lista con 17 casos, seguida de 11 intentos de linchamiento, una cifra que coloca al estado, junto con Puebla, como líder en este rubro.

Otros hechos registrados incluyen dos fosas clandestinas, seis casos de mutilación o descuartizamiento, dos calcinamientos, cuatro asesinatos de mujeres con crueldad extrema, dos asesinatos de menores, dos de actores políticos, un linchamiento consumado, una violación agravada, un caso de trata de personas y seis actos violentos contra autoridades.

Aunque Tlaxcala no figura entre los estados con mayor número de atrocidades a nivel nacional —liderados por Sinaloa (374), Guanajuato (267) y Guerrero (191)—, los 56 casos documentados reflejan una realidad alarmante para un estado de su tamaño.

A nivel nacional, el informe reporta 2,517 atrocidades, con al menos 3,266 víctimas, aunque la cifra podría ser mayor debido a la falta de datos precisos en 246 notas periodísticas.

Las categorías más frecuentes en el país incluyen asesinatos con tortura (304), mutilaciones (260) y asesinatos de mujeres con extrema crueldad (256). Un nuevo término, “campos de exterminio”, se suma al léxico del horror con un caso registrado en Jalisco.

En el ámbito económico, los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del Inegi colocan a Tlaxcala como el quinto estado con menor ingreso corriente promedio trimestral por hogar, con 58,834 pesos.

Solo Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Chiapas reportan ingresos más bajos, oscilando entre 41,000 y 53,000 pesos. En contraste, el promedio nacional es de 77,864 pesos, mientras que estados como Nuevo León (117,034), Ciudad de México (110,685) y Baja California Sur (104,728) lideran el ranking.

A pesar de un incremento del 15% en el ingreso trimestral respecto a 2022, Tlaxcala sigue rezagada. El gasto corriente monetario por hogar, de 40,048 pesos, también está por debajo del promedio nacional (47,674 pesos) y refleja un aumento del 10% en comparación con 2022.

Los hogares tlaxcaltecas destinan la mayor parte de sus recursos a alimentos, bebidas, tabaco, transporte, comunicaciones, vivienda y servicios, en línea con las tendencias nacionales.

El ingreso por trabajo representa el 65.6% del total en Tlaxcala, seguido de transferencias y rentas. Sin embargo, la brecha entre áreas urbanas y rurales persiste: los ingresos en zonas urbanas son 1.8 veces mayores que en las rurales.

Además, el 9.1% de la población perceptora de ingresos con discapacidad en el estado enfrenta ingresos aún más limitados, con un promedio de 20,782 pesos trimestrales, y variaciones según el tipo de discapacidad: 21,458 pesos para quienes tienen dificultad para ver, 18,941 para los que enfrentan problemas de movilidad y 15,661 para quienes tienen dificultades para comunicarse.

Los datos de Causa en Común y el Inegi pintan un retrato crudo de Tlaxcala en 2025: un estado donde la violencia atroz y la precariedad económica coexisten, alimentando un ciclo de inseguridad y desigualdad.

La tortura, los linchamientos y las fosas clandestinas no son solo cifras, sino historias de sufrimiento que demandan respuestas urgentes. Al mismo tiempo, los bajos ingresos y el limitado gasto de los hogares reflejan las dificultades para acceder a una vida digna.

Tlaxcala no está sola en esta crisis, pero su posición en ambos informes subraya la necesidad de políticas públicas integrales que aborden tanto la seguridad como el desarrollo económico. que estas cifras sirvan para aquellos que cobrando en el cargo viven entre pasarelas y nubes de algodón, sirviendo como estacionamiento de las diputadas más que como precursores de esta labor.

Mientras la violencia extrema se normaliza y los ingresos permanecen estancados, el futuro de los tlaxcaltecas depende de una acción coordinada que rompa este círculo vicioso. La pregunta no es solo cuánto más puede soportar el estado, sino cuánto tiempo más se permitirá que estas realidades persistan.