Emilio Sánchez: la devaluación de su memoria

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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La decisión del Ayuntamiento de Apizaco encabezado por el alcalde Javier Rivera Bonilla de otorgar la Presea al Mérito Emilio Sánchez Piedras, a Héctor Maldonado Villalobos, impulsada por el cronista municipal Mario Bojalil Bojalil representa un claro ejemplo de cómo los reconocimientos públicos se degradan cuando prevalecen los compadrazgos y las influencias personales sobre el mérito ciudadano real, el arraigo comunitario y la trayectoria verificable.

María Teresa Meneses Salado conocida como Tere Meneses encarna precisamente el perfil que debería honrar esta distinción que lleva el nombre de un referente de servicio público y dignidad ciudadana ya que es profesora políglota escritora investigadora histórica y gestora cultural con décadas de labor desinteresada fue coordinadora de Cultura en el Ayuntamiento de Apizaco entre 2008 y 2011

No solo eso, también es fundadora y directora del Espacio Cultural Independiente “La Casa de los Cien Años”, es primera mujer presidenta del Círculo Histórico y Literario de Apizaco “Licenciado Miguel N Lira, y colaboradora constante en radio, prensa digital y medios locales difundiendo la historia y cultura local.

La políglota es también autora de libros como Toda una Vida La Casa de los Cien Años y Apizaco Del sueño a la Realidad, además de haber recibido reconocimientos previos como la Presea Eva Martínez Sánchez en 2020, la Presea José Arámburu Garreta del Congreso de Tlaxcala en 2023, el título de Creadora Emérita en 2024 y una distinción del Instituto Municipal de la Mujer en 2025

Su trabajo ha sido consistente visible y respaldado por múltiples organizaciones culturales y sociales del municipio como el Jardín del Arte, el Grupo La Mexicana, el Club de Leones y el Círculo Literario que construyeron un consenso amplio a su favor. Nada de eso sirvió

En contraste Héctor Maldonado Villalobos es un abogado con un perfil público bajo, sin evidencia documentada de labor cultural, sin aportes a la preservación histórica, cero gestión comunitaria y tampoco se le conocen contribuciones significativas al desarrollo social y cultural de Apizaco.

La visibilidad del abogado en Tlaxcala se asocia principalmente a redes personales y al compadrazgo con figuras políticas como el exgobernador Mariano González Zarur que impulsó la carrera de su hijo, primero para ser su Consejero Jurídico y después Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tlaxcala (TSJE). Esa es su carta de presentación.

Por eso se justifica la molestia de los círculos culturales de Apizaco que ven a lo lejos como se ha priorizado el compadrazgo sobre el mérito. El malestar no surge solo del resultado, sino del procedimiento ya que se convocó a la participación de sectores culturales pero esta terminó siendo decorativa.

Distintos perfiles sostienen que la presea será entregada gracias al respaldo de Bojalil Bojalil, vinculado por compadrazgo a Maldonado Villalobos.

El amiguísmo prevaleció sobre el consenso comunitario, lo peor es que al interior del Cabildo sostienen que este regalo para el abogado se da con el aval del alcalde Javier Rivera Bonilla, lo que genera una percepción clara de clientelismo y falta de transparencia.

Esta decisión, equivocada o no, hace que el foco se desplace del legado de Sánchez Piedras hacia dudas éticas y de legitimidad. La inconformidad es tal que se anticipan expresiones públicas de rechazo durante la ceremonia pactada para el próximo sábado 13 de junio.

La decisión pulveriza la confianza en los reconocimientos públicos ya que cuando una medalla al mérito ciudadano se otorga por influencias, en lugar de méritos, se desincentiva el trabajo desinteresado de personas como Tere Meneses y se premia la capacidad de maniobra en los pasillos de influencia.

Entonces el daño es doble porque se excluye injustamente a quien ha construido su trayectoria desde la comunidad y se devalúa el honor para quien lo recibe pues quedará marcado por la sombra de la duda en una entidad como Tlaxcala donde el compadrazgo ha sido recurrente en nombramientos de todo tipo.

Otorgar la Presea Emilio Sánchez Piedras a Héctor Maldonado Villalobos en estas condiciones no solo ignora el consenso y la trayectoria evidente de María Teresa Meneses Salado sino que traiciona el espíritu de la distinción misma demeritando el nombre y la memoria del gobernador más y mejor recordado.

Al final ni Héctor Maldonado, ni Emilio Sánchez Piedras son responsables de este enjuague. Son los políticos los que acaban manchando una designación, pues en su papel de “queda bien”, acaban por quedar y verse mal. El que tenga ojos que vea.