A lo largo de la pasada campaña electoral, una de las cantaletas más recurrentes fue la de acusar de narcopolítica a Claudia Sheinbaum, y en general al gobierno lopezobradorista y a Morena de tener nexos cercanos con narcotraficantes. El mundo al revés.
La sentencia de 38 años de prisión, emitida este miércoles contra Genaro García Luna, por parte del juez federal Brian Cogan, de la Corte del Distrito Este de Nueva York ―el mismo tribunal y el mismo juez que condenó al Chapo Guzmán en octubre de 2019― pone a cada uno en su lugar.
Quien fuera el hombre fuerte de Felipe Calderón en materia de seguridad (o inseguridad) pública pasará los siguientes años tras las rejas en un prisión federal gringa.
El testimonio de antiguos narcos, convertidos por la justicia de Estados Unidos en testigos protegidos y beneficiados con reducciones de sentencia, hundió a García Luna.
Uno tras otro, detallaron el modus operandi del zar antidrogas calderonista, que durante 20 años trabajó para el Cártel de Sinaloa, el mismo que ahora mismo ha desatado una guerra sin cuartel, tras la detención del Mayo Zambada.
Durante esas dos décadas, Genaro García Luna recibió millonarios sobornos del cártel. Ese dinero sucio fue el que ayudó a comprar las propiedades y negocios que el ex superpolicía de Felipe Calderón tenía en Estados Unidos.
Al dictar la sentencia, el juez Cogan le espetó al ahora reo que había llevado una “doble vida”, como policía y malhechor de altos vuelos.
El juzgador también se puso en plan perdonavidas, al decirle que no iba a “sentenciarlo de por vida”, sino que le dejaría “un poco de luz al final del túnel”. No pues gracias.
La sentencia es histórica, más allá de los 460 meses de prisión que implican. Si no gana la apelación y se ratifica o aumenta la condena, García Luna tendría 94 años al abandonar la cárcel, eso si no se le otorga el beneficio de la libertad condicional.
Cogan se negó a emitir la cadena perpetua que exigía la Fiscalía, pero tampoco aceptó los 20 años, que era la pena mínima pedida por la defensa; un día antes, García Luna tuvo la desfachatez de pedir una sentencia mínima.
Pero Cogan fue “implacable” y agregó en su intervención: “Usted tiene la misma matonería que El Chapo, sólo que la manifiesta de forma diferente”.
En otras palabras, y de acuerdo con la apreciación del juez y de lo que se fue revelando a lo largo del proceso penal, Genaro García Luna era un criminal, un delincuente que tenía a su mando a 40 mil elementos policiacos, y que fue el artífice de la estúpida guerra contra el narco, desatada por Calderón para legitimar su gobierno espurio.
Ahora, con la sentencia, queda claro que el de Calderón fue un narcogobierno. A ver qué dicen ahora todos aquellos que fustigaban a López Obrador y a Sheinbaum tildándolos de narcopoliticos. Haiga sido como haiga sido, se hizo justicia.
Tibia, con beneficio para Garcia Luna, pero se hizo en Estados Unidos y no en México, aquí todavía impera la impunidad… todavía estamos en la guerra y lo que es peor, todavía algunos extrañan el régimen de Calderón, Fox o al propio Garcia Luna.
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