En el laberinto burocrático de la Secretaría de Educación Pública del Estado y la Unidad de Servicios Educativos del Estado (SEPE-USET), donde las conquistas de miles de maestros y trabajadores administrativos se topan con la realidad de un poder caprichoso, Homero Meneses Hernández ha convertido su cargo en un trono de arbitrariedades.
No es un secreto: desde su llegada, el secretario ha orquestado una campaña sistemática contra cualquier atisbo de autonomía sindical. Y su blanco predilecto hoy es Pablo Noé Zárate Nava, el secretario general de la Delegación D-III-1, un líder que osa defender lo que por derecho le corresponde a los 570 agremiados que representa.
El detonante de esta semana –y no el primero, ni el último– ha sido un cargamento de laptops, presupuestado anualmente para obsequios en fechas como el Día del Padre, Día de la Madre y Día del Niño, pero que en un ejercicio de consenso genuino con la base trabajadora, la delegación optó por fusionar esos fondos en un regalo único y equitativo: una laptop por persona
Un procedimiento impecable, respaldado por órdenes de salida firmadas por Finanzas y Almacén, que Zárate Nava ha documentado hasta el último detalle. ¿La respuesta de Meneses? Una nota difamatoria que apunta al miso pretexto que utilizó para deshacerse de la anterior líder sindical.
El documento acusaba a “seguidores de Gwendolynee Amaro” –la exlíder sindical a la que ya persiguió sin piedad– de “apoderarse ilegalmente de la bodega”. Un montaje burdo, un linchamiento público que huele a desesperación por deslegitimar a quien se interpone en sus planes de control absoluto.
Pero vayamos al fondo: ¿por qué tanto estruendo por unas computadoras? Porque detrás de las laptops late el verdadero botín: el manejo de prestaciones que la delegación ha ganado a pulso, sin intermediarios.
Meneses, asesorado por su séquito –Rafael Bañuelos Flores en Laborales, la contadora América Guadalupe Paredes Hernández en Recursos Humanos y la inefable Cecilia Quechol–, no tolera que la autonomía sindical se interponga en su afán de protagonismo.
@martin_rodriguez.com El secretario Generalde la Delegación D-III-1 del Sindicato de Trabajadores Administrativos de la secretaria de Educación Pública y Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (SEPE-USET), PabloNoéZárateNava, negó categóricamente las acusaciones de haber extraído de manera ilegal un cargamento de computadoras destinadas como prestación anual a los agremiados, y señaló directamente al secretario general #HomeroMeneses como responsable de una maniobra para #evadir sus #obligaciones con los 570 trabajadores beneficiarios.
Querían un evento grandilocuente para entregar las laptops ellos mismos, para posar en fotos y cosechar aplausos políticos. Cuando Zárate Nava les recordó que “nunca ha sido así”, que la tradición es entregar directamente en la delegación, desataron el infierno
Listas manipuladas (548 beneficiarios en su versión contra los 570 reales), amedrentamientos en redes y hasta intentos de revisar padrones sindicales, violando el sagrado principio de independencia gremial.
Esta no es una anécdota aislada; es el patrón de un secretario que gobierna con el hígado. Recordemos el calvario de Gwendolynee Amaro, a quien Meneses cesó en 2024 por “anomalías” inventadas, mientras sus aliados movían hilos para retener plazas federales.
Plazas que, por ley, deben heredarse a familiares de los trabajadores, no negociarse en oscuros conciliábulos ni venderse al mejor postor. Pero así opera el Humanismos Mexicano.
Por eso Zárate Nava lo denuncia sin titubeos: hay un “complot” para cesar a disidentes, negar propuestas legítimas y asignar vacantes a “su gente”, personas ajenas a los centros de trabajo o incluso transferidas ilegalmente
¿Cuál es el resultado? Trabajadores honestos, como los de oficinas centrales y extensiones, pierden su derecho a una jubilación digna o a un futuro para sus hijos, mientras el círculo de Meneses engorda su red de favores.
En una entidad donde la educación clama por equidad, estas arbitrariedades no son solo un agravio sindical; son un atentado contra la democracia laboral.
Meneses, que se pavonea como paladín de la reforma educativa, practica en realidad un autoritarismo que recuerda los peores capítulos del charrismo sindical.
Ataca con acusaciones de robo que Zárate Nava desmiente con pruebas irrefutables: fotos de órdenes firmadas, comprobantes de auditoría con talones de pago, INE y evidencias fotográficas de entregas justas.
¿Hasta cuándo?, se preguntan los trabajadores. La Sección 31 del SNTE, con Cutberto Chávez de la Rosa a la cabeza, debe intervenir de una vez por todas, pero ya sin ambigüedad ni sumisión y eso está difícil, sostienen los trabajadores.
Y la autoridad federal, atenta: estas plazas no son fichas de ajedrez para un secretario ambicioso; son derechos inalienables. Noé Zárate no es un villano, como pretenden pintarlo; es el escudo de cientos de trabajadores que merecen más que migajas y menos que calumnias.
Si Meneses no frena su deriva autoritaria, el próximo capítulo no será una nota en redes, sino una revuelta que sacuda los pasillos de la SEPE. Ya perdió el peón que había colocado en Morena Tlaxcala, y aunque diga que eso le dio visibilidad nacional, la realidad es otra.
@martin_rodriguez.com #Comonuncaantes la #Sepe #Uset ha violentado a los #infantes y a sus padres. Un juez federal así lo acreditó


