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José Mari Macías se encuentra con el toro de la feria y le cortó una oreja en tarde ambivalente para él. Acompaña en triunfo numérico Alberto Ortega.
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*Fotografía cortesía de Erick Cuatepotzo
Aquel cárdeno creció durante cuatro años por entre las mareas verdes de un señor barbudo y voz de trueno. Su trapío, apegado a su encaste, fue majestuoso: delantero de cuernas, mirada tan negra como la muerte y los astracanes nacidos de su morrillo le hacían ver más alto de lo que realmente era. Un cromo. Estaba para salir en cualquier plaza mexicana; de hecho, el más diligente veedor lo debía haber reseñado, pero nadie en los despachos contó con él, ni con sus hermanos; se tuvo que lidiar muy agüevo y por rebote tras el rechazado de los ya anunciados. El herrado con el 118, nació desestimado inclusive por un torerillo (sí, efectivamente, dicho sin respeto y con la misma atención que mostró hacia Tlaxcala), el deshonroso hombre, nada más verlo anunciado, se bajó del cartel; pero nada de eso le preocupó al cárdeno oscuro, pues todo lo sabía por dentro y lo cocinó especiado con la semilla de la rebeldía germinada por su criador: recién asomado por toriles explotó sus adentros y se dedicó a dar con los morros por el albero, bofetadas bravísimas con guante blanco a todos los que no lo quisieron, hasta que, con rumbo al caldaso y arrastrado aun sin la vuelta al ruedo merecida, orquestó el golpe de Estado —y sobre todo, salvó la papeleta a los organizadores en una corrida gafada o desastrosa (adjetívenla como gusten) desde su concepción—. Quien lo diría.
Y, ¡cómo es la vida!, se encontró con un lidiador, también, otro invitado non grato, que también entró agüevo a la feria y que estuvo prodigioso y al nivel de tan difícil papeleta. José María Macías, se encajó desde el primer lance a pies juntos. Parsimonia. Apretó en el jamelgo y la rebeldía del 118 fue bien castigada. El quite por gaoneras pidió espacio (por no poder respirar) entre los que se empezaban a desgastar de tanta entrega. Luego, inició la faena de la feria, no tanto por espectacular, sino por la seriedad emanada. Doblones por bajo. Surcos en la arena. Por la derecha quiso guerra, por la izquierda más. Puntuaba la pañosa al menor relajamiento del torero cuando este no le exigía por bajo, y Macías se fundió en tantas veces con él y se enredó siempre con clase y templanza. Hubo ajuste y profundidad y sobre todo apuesta dejándole siempre la muleta alante. El burel luchó y se rebeló. Siempre a más. Cerraron unas lasernistas sin ligazón y la estocada fue delantera, pero efectiva, y al rato, se murió aquel lejos de la libertad en la que creció. No hacen falta shows alternos. No nos mientan. Solamente toros bien presentados y bravos, y claro, también toreros dispuestos a estar delante de ellos. El insurgente despreciado fue el toro de la feria: el uno, uno, ocho y bautizado al medio día como “Esdrújulo” (esdrújulo, como esdrújula, la palabra que es larga, menos común y que siempre va acentuada con la fuerza que acentúa lo importante). Le recordaremos siempre por rebelde y bravo, virtudes de almas grandes.
En el segundo de su lote, de Atlanga, Macías estuvo reposado ante tanta nobleza. Hubo mejores muletazos pues las acometidas permitían relajarse más al torero. Profundidad y lentitud. Se quedó a medio camino del arrimón cuando el de Atlanga se paró y aculó en tablas. La estocada le hizo guardia y el bóvido se puso a dar moribundo la vuelta por todo el redondel: para mantenerse vivó, sacó la casta que durante la lidia escondió. Le sonaron tres avisos en la tarde gafada.
Gerardo Rivera, estuvo excesivo en sus revoluciones y en los tiempos de ambas faenas. Se fue a la puerta de chiqueros en el abre plaza que se despitorró y en el primero BIS (igualmente de Atlanga) que nunca humilló pero contó con movilidad. Con el de Haro, soso y deslucido, también se alargó pero estuvo más templado.
Alberto Ortega estuvo tibio y le costó conectar de verdad con el tendido. Tuvo algunos muletazos buenos sueltos y se perciben esbozos de buenas maneras y también de valor, pero se nota aun cierto verdor para competir en el escalafón mayor. Cortó una oreja al de Haro que sin ser bueno, fue bastante potable aun sin duración.
Plaza de Toros Jorge El Ranchero Aguilar. Tercera de feria. Menos de media plaza.
Tlaxcala, MÉXICO.
11 de noviembre de 2023.
6 TOROS, 3 DE ATLANGA (1°, 1 BIS, 3° Y 5°) de presencia desigual rozando la justedad y desigual en comportamiento y con opciones para triunfo; y 3 DE HARO (2°, 4° y 6°) bien presentados, desigual de comportamiento y con opciones pata triunfo, sobresaliendo por su bravura e importancia el lidiado en segundo lugar “Esdrújulo”. 1 BIS ‘Atlangueño’, muy justo de presentación con 452 kilos, cárdeno bien puesto, con movilidad pero sin humillación (silencio); 2° ‘Esdrújulo’, con 480 kilos cárdeno oscuro bien puesto y bien presentado, importante por su bravura, transmisión, emotividad y humillación (gran ovación); 3° ‘Chasquito’, con 462 kilos, negro entrepelado, bragado y delantero (silencio); 4° ‘Arrebatado’, con 450 kilos, cárdeno soso y falto de bravura (silencio); 5° ‘Xochuco’, negro entrepelado con 498 kilos noble pero falto de bravura, se regresó vivo a los corrales (palmas); 6° ‘Don Manueles’, con 452 kilos, cárdeno claro, casi ensabanado (palmas).
Gerardo Rivera; de azul turquesa y oro: dos pinchazos y tres cuartos (silencio) y dos pinchazos y bajonazo (silencio).
José María Macías; de sangre de pichón y oro: delantera (oreja) y estocada que hace guardia y seis descabellos (silencio tras tres avisos).
Alberto Ortega; de palo de rosa y oro: pinchazo hondo y tres cuartos delanteros (palmas tras aviso) y entera (oreja).
INCIDENCIAS:
- La corrida fue trasmitida por One Toro.
- El juez de plaza ordenó cambiar al toro lidiado en primer lugar y despitorrado a base de puras señas y sin usar las trompetas creando confusión; además, tras ordenar los tres avisos se creó un enorme tiempo vació al no ordenar como darle muerte o devolución a los corrales. La misma autoridad, se mostró ineficiente ante el molesto movimiento de vendedores durante la lidia.
- El juez de plaza omitió el premio al gran segundo toro “Esdrújulo” de Haro.
- Saludó en el tercio tras jarear al quinto Gerardo Angelino y él mismo, destacó en la brega del segundo.
- Alberto Ortega sustituyó de última hora a Héctor Gutiérrez, quien sin dar mayor explicación y tomando por tonta a la afición tlaxcalteca, decidió no actuar; con su desaire a la feria de Tlaxcala, el cartel decayó en interés y sobre todo afeó a la empresa taurina quien no acertó con su contratación.
- Tras ser achuchado al entra a matar al tercero, Alberto Ortega fue atendido en la unidad médica móvil, así como el matador Gerardo Rivera por una visible herida en la mano. Hasta el momento de la publicación se desconoce parte medico alguno por parte de la empresa.
- Sin mayor explicación la empresa incluyó a tres toros de Antonio de Haro, también un día antes. Se advierte y percibe la razón por el rechazo de bureles de la ganadería titular, sin en cambio, la poco certera comunicación de Feria Toro, deja todo en un completo sin saber.
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Aun con todas las modificaciones que el cartel sufrió, la empresa no modificó los costos anunciados.

