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Más allá de las duras declaraciones que Marcelo Ebrard Casaubón dejó en su paso por Tlaxcala hay otras cosas que debieran comentarse. Obvio sin dejar de lado los serios y fundados señalamientos del excanciller.

La saña con la que vacunó al gobierno morenista no fue gratuita ni espontánea, fue claramente analizada y respaldada con toda la información a la que tiene acceso un personaje tan inteligente como lo es el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México.

Ante la prensa nacional y local Ebrard Casaubón cuestionó los discursos del gobierno estatal que celebran los avances en materia de seguridad, empleo, inversión y obra pública. Todo lo que Tlaxcala es, se lo debe a los programas federales, dijo Ebrard entre líneas.

Pero no solo esto puede destacarse de la visita del ex asesor de Manuel Camacho Solís a Tlaxcala, valdría la pena analizar qué hizo o dejó de hacer en su visita a la entidad y por qué parece haber ganado la percepción de los habitantes de la tierra del maíz.

Si algo quedó claro es que la logística o los operadores de Marcelo en Tlaxcala le ganaron, por mucho, a la propia Claudia Sheinbaum, a Gerardo F. Noroña y al ex gobernador Manuel Velasco, que en su paso por nuestro territorio mostraron músculo pero solo entre sus huestes. Marcelo se llevó las gráficas y la percepción generalizada.

¿A qué obedece todo esto?, es sencillo, Marcelo Ebrard Casaubón se mimetizó, se convirtió en lo que no es, hizo todo lo que odia y se comportó como pocas veces se le ve. Fue la corcholata más accesible que hasta este momento nos ha visitado.

Quienes lo conocen saben que el Marcelo que ayer nos visitó es otro al que atendía en la la Secretaría de Relaciones Exteriores; el hombre que ayer payaseó, coqueteó y colocó un candado en el pasamanos de las escalinatas no es Ebrard. Pero le funcionó.

La formula fue sencilla, lo ubicaron en el primer cuadro de la capital, Jorge Corichi permitió la colocación de una llamativa y muy representativa alfombra multicolor hecha con aserrín y fue allí donde el “carnal” empezó a placearse.

Después se tomó la foto en las emblemáticas letras de madera, con los huehues y asistentes a la caminata.

Marcelo se puso al nivel del pueblo, se enroló en espacios y con elementos que nos caracterizan y que sentimos muy nuestros, incluyendo las escalinatas en donde escuchó a las mujeres para más tarde colocar un candado con el nombre de su amada.

Pero una vez acabado el acto popular, que había sido planeado para llevarse las fotos y los comentarios de la prensa se dirigió a reunirse con los empresarios a la Hacienda Soltepec, en Huamantla, ahí sí llegó el verdadero Marcelo a presentar sus propuestas para detonar la inversión y mejorar las condiciones de los dueños de la producción.

Ebrard Casaubón ayer cubrió los dos frentes, cumplió con el pueblo y con quienes considera lo pueden llevar a Palacio Nacional, el sector empresarial.

Hay que decirlo, Marcelo hizo las cosas fáciles logrando lo que parecía imposible, le ganó la posición a las demás corcholatas.

Las tres de ley… 1- Rubén Terán Águila ayer marcó raya con el gobierno estatal, sabe de sobra que el ex canciller no es el preferido de las encuestas ni de palacio de gobierno, aún así se dejó ver en el acto, aunque fue ignorado por la logística de Ebrard.

2- Alfonso Sánchez García quedó evidenciado como farsante pues aunque en lo privado sostiene reuniones con grupos identificados con Marcelo Ebrard Casaubón, ayer simplemente desapareció y con ello mandó su renuncia al grupo cercano del ex diplomático.

Alfonso Sánchez Anaya se mantiene con una vela encendida del lado de Claudia Sheinbaum, a través de su nuera Marcela González Castillo.

3- Jorge Corichi puede estar tranquilo y presumir que su corcholata es, hasta este momento, la que más simpatía despertó entre los tlaxcaltecas. Ahí están los periodicos que reflejan lo que aquí digo.

Adán Augusto la tiene facíl en su próxima visita, pues no solo tiene el respaldo de Lorena Cuéllar, sino que ha visto lo que ha funcionado y lo que no a los pre candidatos precidenciales.

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