Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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La conmemoración del Día del Trabajo en Tlaxcala dejo ver la realidad laboral que priva en el estado.

Más allá de los discursos alegres que siempre pronuncian en esta fecha líderes sindicales y funcionarios, ayer la realidad marchó frente a ellos y no los perdonó.

Nadie se salvó de las rechiflas, mentadas de madre y reclamos que se escucharon en las calles del primer cuadro de la capital por parte de los miles de docentes, obreros, burócratas y trabajadores que salieron a marchar.

Esto no es más que el reflejo del desgaste que existe entre la relación trabajadores-líderes sindicales, donde los primeros aparentemente terminaron por padecer la incompetencia y ambición de los segundos, o al menos eso afirmaron ayer.

Uno de los grupos más nutridos fue el de las secciones 31 y 55 del Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE), quienes repudiaron a sus líderes Cutberto Chávez de la Rosa y Jorge Guevara, respectivamente.

Cutberto Chávez de la Rosa, secretario general de la sección 31 del SNTE, apareció en el templete de autoridades donde alegremente sonreía y saludaba a los trabajadores que marchaban.

Ingenuamente declaraba que estaba orgulloso de la participación de los trabajadores de la educación que sumaron más de 16 mil personas.

En contraste a las palabras de Chávez de la Rosa, los agremiados a su sección no dudaron en dedicarle algunos recordatorios a su progenitora y reclamarle la pésima gestión que ha encabezado donde los escándalos de corrupción han sido la constante.

Jorge Guevara, quien decidió darse un baño de pueblo y encabezar el contingente de la sección 55 terminó siendo encarado por los docentes que representa.

Fueron los simpatizantes del líder quienes protagonizaron el momento más violento de marcha, ya que con golpes y empujones buscaban acallar a los inconformes. Se enfrentaron e insultaron mutuamente. Todo frente al templete principal.

Homero Meneses Hernández, secretario de Educación Pública, también fue blanco de reclamos y consignas, las delegaciones del SNTE con quienes se ha enfrascado en una disputa desde el inicio de la administración le dedicaron pancartas y reclamos.

Déspota, grosero y mentiroso fueron algunos adjetivos que se leyeron en los mensajes con dedicatoria al titular de la SEPE-USET. Mientras Homero Meneses está más ocupado “creando contenido” para sus redes sociales, los maestros no desaprovechan la oportunidad para exhibirlo.

También, los que no dudaron en buscar reflector fueron los burócratas del Sindicato 7 de Mayo, quienes decidieron salir de su madriguera para exigir respeto a la autonomía sindical y a sus derechos.

Lo curioso es que los que ayer marcharon son los mismos que cuando dirigían el sindicato en tiempos de Mariano González Zarur y Marco Antonio Mena nunca levantaron la voz en favor de los trabajadores.

Otra cosa que llamó la atención fue la ausencia de la diputada local y líder de la sección 27 del SNTSA, Blanca Águila Lima, con lo que se reafirma que su espíritu revolucionario se apagó. ¿Ya habrá negociado su complacencia?

Lo que es un hecho es que la conmemoración del día del trabajo a los líderes sindicales se les revirtió.

Todo el escenario local que se vivió el 1 de mayo contrasta con los tiempos actuales que se viven a nivel nacional, donde la conquista de derechos laborales ha avanzado significativamente en el ámbito legislativo.

Ahí están las vacaciones dignas, los incrementos inéditos en el salario mínimo, los permisos de paternidad y una serie de iniciativas que se han materializado en favor de los trabajadores.

Todas estas propuestas que ha impulsado el Ejecutivo Federal en Tlaxcala no se han sabido socializar y el descontento de la base trabajadora es justificado ante los excesos de quienes los representan.

Una fecha que debería conmemorar todos estos logros y derechos labores termina por empañarse por el comportamiento de líderes sindicales y funcionarios señalados de incurrir en actos de corrupción.

Esta práctica prevalece al interior de las organizaciones sindicales y los trabajadores no están dispuestos a solapar estos actos y ayer dieron una muestra de ello. Se debe atender las demandas de los trabajadores que están enojados y dejar de simular una realidad laboral que no existe en Tlaxcala.

Las tres de ley… 1- ¿Qué tan difícil es coordinar lo que se piensa, se dice y se habla para alguien?, considero que medianamente complicado, aunque no tanto como resulta en este gobierno coordinarse para evitar dar bandazos, tal como ha sucedido en el caso de la presunta cancelación de la escuela de música infantil que incluso movilizó el día de ayer a padres de familia al desfile del 1 de mayo.

2- Algunas cabezas de familia de esos 87 jóvenes me han confirmado que este día sostendrán una entrevista con Antonio Martínez Velázquez, secretario de cultura en la entidad, a fin de conocer las opciones que existen para sus hijos y los más de 50 niños que acuden a talleres de piano, violín, flauta o guitarra.

3- El problema de este gobierno sigue siendo la dificultad que tienen para comunicar y sensibilizar a los involucrados, al menos eso sostienen los niños y sus padres. Decirles que el comodato se venció, o que el espacio será para albergar una clínica psicológica solo agudiza el encono y no justifica la acción.

A quienes tienen que enviar a Antonio Martínez para poner el pecho a las balas, tal como sucedió con aquel antro ubicado en la parte alta del Museo de Arte de Tlaxcala (MAT), valdría la pena recordarles que “el equipo” está para apoyar a su jefa, no solamente quedar bien ante ella, mucho menos para “sacrificar” a uno de los suyos.

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