MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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La visita de Luisa María Alcalde Luján y Andrés Manuel López Beltrán a Tlaxcala sirvió para exhibir lo mucho que se ha dejado de hacer en la entidad y la mentirosa manera en la que los locales han mal utilizado las siglas que dejó en el más alto nivel el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.

La primera es ahora la presidenta del partido para el que alguna vez sirvió como “modelo”, el segundo es nada más heredero del nombre, apellido y a juzgar por lo visto en el Centro de Convenciones, también es el heredero de todos los afectos que cosechó su padre en 18 años en la búsqueda de la presidencia de la república. Andy fue el más buscado para las selfies.

So pretexto de iniciar la reestructuración del partido en todo el país los miembros de la nueva estructura del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a nivel central visitaron Puebla y después Tlaxcala para presentarse ante la base, esa militancia que gritó durante años, de manera inconforme, porque los fundadores no aparecían en los cargos públicos.

Para muestra está Tlaxcala, donde hoy mismo el encargado en funciones de presidente del partido Morena es uno de los peores funcionarios locales, con cuentas públicas reprobadas, con antecedentes de exceso en sus funciones y de menosprecio a la base que ahora dice representar. Los otros son amigos y parientes de funcionarios locales, pero sin arraigo en Morena.

Quizá por eso la manera en la que Luisa María dejó claro que no se permitirá priorizar la sangre sobre el trabajo real, caló profundo entre los asistentes que al escuchar eso respiraron profundos con la fe recuperada esperando que por fin su trabajo de años y suelas gastadas les permita acercarse a las “cúpulas”.

Edmundo Hernández Cruz, jefe de departamento de educación media superior es uno de esos perfiles que sudaron la gota gorda para fortalecer la base de morena cuando era apenas un movimiento insípido y sin estructura, que en esta ocasión por fin pudo abrazar a Alcalde Luján y López Beltrán sabiendo que se le reconoce esa talacha. Tarde pero pudo estrechar la mano de otros fundadores, como él.

Que Alcalde y Beltrán ignoraran de manera evidente a Moctezuma Bautista y Marcela González Castillo -que ya sin cargo insiste en ponerse en todas las fotos y eventos- es otro tema para el análisis. Morena Tlaxcala está muy lejos de los afectos y del reconocimiento del partido en el poder, saben que aquí solo han explotado el discurso y los colores del partido fundado por Andrés Manuel López Obrador.

Si había un grupo contento y fortalecido ese es el de Ana Lilia Rivera Rivera quien junto con José Antonio Álvarez Lima se dejaron querer por la nueva dirigencia de la 4T. Las imágenes en redes sociales y los actos que ambos senadores tuvieron previo, durante y después de la visita de Luisa María y Andrés Manuel a Tlaxcala confirman lo que aquí sostengo.

Habrá que ver qué sucede en las próximas horas, la visita que sirvió para evidenciar la lejanía de la 4T resultó un Cuatrote para las aspiraciones de la “dirigencia local”. Si Moctezuma y sus dueños pensaban que las porras pagadas servirían para ganar popularidad o percepción, ahora saben que eso no sucedió. Perdieron y lo que viene será peor.

Para quienes digan que la ausencia de figuras políticas locales en el Centro de Convenciones obedeció a lo respetuoso que son los políticos tlaxcaltecas, sabemos que es mentira.

Quién no recuerda aquellos eventos encabezados por la dirigencia priista, a donde Mariano González Zarur y después Marco Antonio Mena Rodríguez acudían y eran presumidos, de manera respectiva en sus administraciones, como “primer priista de Tlaxcala”. Para decirlo fácil, el cargo nunca les ha estorbado, ni importado, cuidar las formas menos.

Lo que este fin de semana vimos fue el relevo generacional de la 4T, a nivel nacional, y un golpe en el escritorio para advertir a los “morenistas distraídos” que el partido ubica perfectamente a sus referentes de Tlaxcala y conoce el trabajo a favor, en contra o pervertido que se ha hecho, mal utilizando las siglas.

Al “No mentir, no robar, no traicionar” ahora habrá que agregarle el “no heredar” el hueso en las entidades. Así lo dijo Sheinbaum en su primer evento como presidenta de México en el zócalo de la Ciudad de México y así lo ratificaron este fin de semana en Tlaxcala. La única herencia que se permite es la de AMLO con su hijo, pero esa herencia es natural, por el nombre, apellido y la ideología natural de López Beltrán