En Tlaxcala la libre manifestación está reservada para personas con dinero o con algún cargo en el servicio público, de preferencia diputados, ayer quedó patente con el show armado por Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, diputado local del Partido del Trabajo (PT).
Todo quedó registrado por las cámaras de seguridad -y algunos curiosos- que vieron llegar a “ciudadanos” a bordo de camionetas de lujo, que cualquier persona de cualquier pueblo anda trayendo para ir por las tortillas, según el diputado Covarrubias.
Al descender de los automotores los trabajadores acarreados del municipio de Texoloc hicieron casting para ser figuras secundarias en un melodrama protagonizado por la familia Covarrubias que, diciendose víctimas, exigian atención personalizada del presidente Jorge Corichi Fragoso.
Como todos los montajes por los que ya se ha hecho famoso Miguel Ángel Covarrubias, este nuevo episodio contó con el apoyo de personas que “fortuitamente” iban pasando para sumarse a los gritos desgarradores del personaje que plagió un segmento de la serie “House of Cards”.
En esta ocasión Miguel Ángel Covarrubias acusó a los policias municipales de Tlaxcala por faltarle el respeto a su hermano, al deternerlo para realizar una revisión, luego de que una persona señalara al vehículo como sospechoso y a una persona -el alcalde de Texoloc- que presuntamente portaba un arma de fuego.
Con lo que no contaban los Covarrubias es que el ayuntamiento capitalino ya había hecho público este caso, dando los siguientes antecedentes que aclaran la versión melodramática de los oriundos de Texoloc. Los dueños de Texoloc.
“Se informa que siendo aproximadamente las 20:40 horas del día martes 11 de julio, el director de la Policía, Gabriel Cisneros realizaba patrullaje en la comunidad de Ocotlán, específicamente en la calle San Pablo, cuando un vecino le intercepta para reportar a una persona armada en actitud sospechosa”, dice el comunicado.
“Ahí está un señor que está armado, le acaba de apuntar a otra persona, está a la vuelta hacia la calle el Tordo, en una camioneta Chevrolet Avalanch, color negro, vestido con pantalón de mezclilla color azul”, por lo que de inmediato se procedió a atender la llamada de auxilio, narra el parte informativo.
El comandante arribó al lugar y cumpliendo con el protocolo de actuación policial, entrevistó al conductor del vehículo Avalanche color negro, identificado como Arturo “N”, quien se resistió a la revisión. Se agrega en el documento oficial.
Es preciso mencionar que, en una primera instancia, los oficiales se percataron de que el individuo entregó a una persona que le acompañaba, una bolsa de la que no se apreciaba el contenido, para después introducirse a un domicilio particular. Al no poderse acreditar algún ilícito el conductor continuó su camino. Dice textualmente el documento boletinado por la presidencia municipal de Tlaxcala.
Con estos elementos resulta ridicula la posición tomada por el legislador local, toda vez que jamás se le ha visto una posición tan inflexible, ni tajante en contra de acciones que si son en detrimento del grueso de la población. Obviamente duele más el cuero que la camisa.
Si usted escucha la tranmisión “en vivo” hecha por Mariana Lovera podrá escuchar expresiones de Covarrubias como: “Yo soy diputado”, “Quiero ser la voz de esas familias que por diferentes limitaciones no reciben atención”, entre otros absurdos.
Se le olvida que su imagen está completamente disociada al de una persona seria o de respeto, su “trayectoria” puede ser resumida como la del ex alcalde que se orinó y mostró sus genitales en un taxi que lo llevaba al aeropuerto de “Los Cabos”, Baja California, en diciembre del 2014. Por ese hecho saltó “a la fama”.
Cómo darle atención y otorgarle seriedad al diputado que con dinero en efectivo compró la presidencia municipal de Texoloc primero para él, después para su progenitora y finalmente para su hermano. El mismo que fue detenido por presuntamente llevar un arma de fuego.
Con qué calidad moral puede llegar a tomar la calle principal del municipio de Tlaxcala montando un operativo, al estilo de cualquier narcotraficante, cuando durante su paso como integrante de la LXIII legislatura compró animales enfermos para entregarlos a las personas más necesitadas a través del Programa Fondo de Acciones para el Fortalecimiento al Campo. En aquella ocasión se hizo el sordo e ignoró a los productores que le reclamaron por hacer negocio con ellos.
Cómo pretende ser tratado con deferencia, cuando diputados de la anterior legislatura, a la que también perteneció, le reprocharon y cuestionaron por intentar comprar sus partidas presupuestales del “fondo moches”, con dinero en efectivo, antes de que hicieran uso de esas partidas. ¿De dónde salía el millonario recurso con el que quería triplicar su fortuna?, nadie ha cuestionado eso.
El berrinche montado ayer nada tiene que ver con la ciudadania, ni con una lucha social o mucho menos con ser la voz del pueblo. La toma de la calle principal de la capital es un grito y manotazo de Covarrubias diciendo: Ni conmigo, ni con mi familia, ni con mis vehículos… porque soy diputado. ¿por qué no lo retira la fuerza pública?
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