En apenas unos meses, Azaín Ávalos Marbán, el autoproclamado artífice del desarrollo de Apetatitlán, dejó al descubierto un rosario de irregularidades que han cimbrado la confianza en su administración. Lejos de cumplir con las expectativas, su gestión se ha visto empañada por aviadores, policías sin certificación, desfalcos millonarios y un manejo discrecional de recursos que pone en entredicho su compromiso con el municipio.
El caso más escandaloso es el de las “dietas” de los regidores, una bolsa de más de 1.3 millones de pesos que se sobregiró sin justificación aparente. Este dispendio, que parece más un banquete que una partida presupuestal, refleja una administración que prioriza el beneficio personal sobre el bienestar colectivo.
Otro capítulo oscuro es el pago de 390 mil 459.68 pesos a Comercializadora LUVI’S, una empresa de Huaquechula, Puebla, por adornos de septiembre y diciembre. La adjudicación directa a esta compañía, sin licitación ni transparencia, fue señalada como una irregularidad que huele a favoritismo. ¿Qué tan tlaxcalteca es este alcalde, que parece más inclinado a beneficiar a Puebla que a su propia entidad?.
En materia laboral, Ávalos incrementó de manera arbitraria 24 plazas a las 217 autorizadas, sin el aval del cabildo. Este aumento discrecional no solo engrosa la nómina, sino que pone en evidencia la falta de planeación y el uso clientelar de los recursos públicos.
La seguridad pública, un rubro crítico para cualquier municipio, no escapó al desorden. De los 40 elementos municipales reportados, solo 11 aprobaron los exámenes de control de confianza. Sin embargo, Ávalos permitió que policías sin certificación cobraran sueldos, desembolsando 352 mil 436 pesos de forma irregular.
Entre ellos destaca el caso del “comandante” José Jorge, quien percibió 38 mil 968 pesos entre agosto y diciembre de 2024, sin contar con la acreditación necesaria. Peor aún, algunos elementos despedidos denunciaron que su cese se debió a negarse a pagar “moches” al alcalde, una acusación que, de confirmarse, pintaría un panorama de corrupción descarada, nada que nos sorprenda.
El colmo llega con el análisis del Presupuesto de Egresos Modificado, aprobado por 75.26 millones de pesos para 2024. Entre septiembre y diciembre, se reportaron gastos por 20.47 millones, pero el importe devengado ascendió a 23.60 millones, dejando un sobregiro en 48 partidas por 5.76 millones de pesos.
Este descontrol financiero no solo es un agravio a la ciudadanía, sino una muestra de la incapacidad administrativa de Ávalos, quien parece manejar las finanzas municipales como si fueran su “cajero personal”, según el dicho que circula en la presidencia.
La gestión de Azaín Ávalos, emergido del Partido Alianza Ciudadana (PAC) no solo ha decepcionado, sino que ha traicionado la confianza de un pueblo que esperaba progreso y recibió, en cambio, un cúmulo de irregularidades. Es hora de exigir cuentas claras y un gobierno que ponga a Apetatitlán por encima de los intereses personales.
Con todos estos argumentos uno se sigue preguntando si de verdad no tiene dinero para pagar la escuela de los niños que dejó en la orfandad una policía que entregó su vida en el servicio, cuando fungía como policía; a los infantes no se les ha querido entregar su beca ni el monto económico que el ayuntamiento se comprometió en la administración de Angelo Gutiérrez Hernández. No es una cuestión política, o de normativa, pero si de tipo moral e incluso humano.
Ahora que Avalos Marbán ve estos números y el seguimiento que el OFS comenzará en contra de su persona, por la evidente malversación de los recursos, veremos si busca el cobijo de su único diputado y principal impulsor: Héctor Israel Ortiz Ortiz. Sí, el mismo al que hace unas semanas negó cuando un grupo de trabajadores buscó en el congreso para reclamar por los maltratos del alcalde, finalmente es el más alto jerarca del partido local.
La respuesta de Azain Avalos, según los propios trabajadores fue tajante: “ustedes pueden ir a acusarme con el diputado y él puede llamarme las veces que quiera, pero aquí mando yo, yo pago y yo decido”, sostienen quienes lo escucharon. ¿Será que HIOO le cubra las espaldas a uno de sus inexpertos y malagradecidos munícipes, aun cuando el coqueteo con morena es más que evidente?, ya veremos.
Por si fuera poco Apetatitlán vive sus próximas horas sin un responsable de la seguridad, todo esto debido a los trastornos hormonales del inexperto presidente.
Apenas ayer antes de las 13 horas decidió recortar por tercera ocasión al director municipal de seguridad, con argumentos que solo ellos dos conocen.
Si las cosas mejoran para Avalos es probable que el “comandante” le acepte volver como si nada hubiera pasado, pero si la disputa se mantiene y alguien más está dispuesto a “pagar la plaza”, en las próximas horas se conocerá a la, o al próximo titular de seguridad.

