Todo parece indicar que la Secretaría de Educación Pública del Estado y la Unidad de Servicios Educativos del Estado de Tlaxcala (SEPE-USET) tiene como prioridad mantenerse como la secretaría más conflictiva y confrontativa del sexenio.
Para eso su doctor en caos, Homero Meneses Hernández, recurrió a las leyes -que poco se respetan al interior de esta dependencia- con la intención de mermar las manifestaciones consagradas en la constitución política federal. Aquí la ley que vale es la del titular.
Por eso ayer que se recrudecieron las manifestaciones en contra del protegido de Eréndira Cova Brindis, actual titular de la Contraloría Interna de la SEPE-USET, el propio comunicado oficial dijo que, de acuerdo con el dictamen emitido por la SFP, “no existían elementos suficientes para realizar dicho relevo”.
Y aunque en el texto reiteraron su “vena diplomática” para llevar a cabo acciones de diálogo y acercamiento, “nada podría estar por encima del respeto, basado en la legalidad, para atender las peticiones de los trabajadores, sin ceder a presiones infundadas”. Dicho de otro modo, solo podrán ceder a lo que se les antoje.
Todo lo anterior se dio después del cierre del inmueble en la SEPE-USET que fue realizado para retomar una exigencia del año 2023; la destitución del titular de la Contraloría Interna, Edmundo Vázquez Jose, por supuestas irregularidades en el ejercicio de sus funciones.
Aunque Homero Meneses apostó por el perdón y el olvido de los inconformes, en el transcurso de las vacaciones decembrinas, los trabajadores-ahora respaldados también por Gwendolynee Amaro de la delegación D-III-I- dejaron claro que la amnesia no será un malestar que juegue a favor del funcionario más problemático de la administración.
El comunicado que pretendía limpiar el rostro del titular de la educación en Tlaxcala sostuvo que, “no existen argumentos legales y de prueba para la remoción del funcionario, de acuerdo con el dictamen emitido por la Secretaría de la Función Pública (SFP), luego de una investigación del caso denunciado por las y los trabajadores presuntamente afectados”.
Nadie en sus cinco sentidos esperaba que Cova Brindis aceptara las acusaciones contra su pupilo consentido.
Sin embargo tampoco era fácil de predecir que la SEPE-USET se atreviera a amenazar a los inconformes, advirtiendo que: “Ante las acciones de los trabajadores, el departamento de asuntos Jurídicos de la USET, interpuso una denuncia contra quién o quienes resulten responsables”, ¿Y entonces dónde quedó la libertad de manifestación?
Es lamentable que ante la incompetencia del secretario de Educación Pública del Estado, Homero Meneses Hernández; de la Secretaria de la Función Pública, Eréndira Cova Brindis; y de todos los involucrados, la única salida sea la persecución política.
De nada sirve poner nombres de guerrilleros y luchadores sociales a las salas y salones de la SEPE-USET, si ante las primeras muestra de inconformidad los “líderes” explotan y dejan ver su perfil más autoritario.
Lucio Cabañas debe estar sorprendido y deprimido por prestar su nombre a uno de los espacios en donde su legado se presume en el discurso y en una placa, pero se rechaza en los hechos de una autoridad que diariamente, durante los últimos dos años, ha exhibido la facilidad con la que el dinero se desvía a cuentas personales, mientas corrompe al portador.
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