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En apenas 22 meses Tlaxcala ha tenido cinco personas al frente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), de estas solo dos han sido locales y en ambos casos ocuparon la silla, pero no la titularidad.

La pregunta es obligada ¿por qué no poner un secretario de seguridad con origenes tlaxcaltecas?, ¿quién puede conocer más a su entidad que un elemento nacido y con toda la formación -academica y policial- en su patria chica?

Hasta la fecha nadie responde estas interrogantes, lo unico seguro es que nuevamente será un “extranjero”, un “externo” el que llegue a hacerse cargo de la seguridad sin saber si la sexta será la vencida. Ya lo anticipó Sergio González Hernández.

Me parece que la seguridad no puede tener otro titular con paso fugaz, eso solo beneficia a los criminales, pero a los locales no nos da certeza y mucho menos abona a la estabilidad de la entidad.

Las explicaciones que puede dar el gobierno estatal sobran, ya nadie quiere leer o escuchar excusas.

Quizá al interior del gabinete no perciban la inestabilidad y zozobra con la que vivimos los tlaxcaltecas, pero en las calles no hay tranquilidad; el miedo se percibe en los cajeros bancarios, las calles, las plazas públicas, negocios y en las casas.

Aunque el discurso del gobierno local nos diga que Tlaxcala ocupa un lugar privilegiado en materia de seguridad, eso a pocos les convence.

El propio Adán Augusto López Hernández (ex secretario de gobernación) nos lo dijo fuerte y claro en su visita del pasado 29 de mayo de 2023: “Aprovecho para reconocer el gran trabajo que se han venido haciendo, pero mañana, pasado mañana me toca ir a Yucatán, entonces no puedo reconocer que Tlaxcala es primero porque se me van a echar encima los yucatecos, pero ahí la llevan”, dijo. Aunque para los locales el ahí la llevan, no es suficiente.

Si nuestra realidad en materia de inseguridad se quiere corregir sería oportuno entregar el mando a los elementos locales, a los que sí conocen los accesos y salidas de Tlaxcala, los pueblos, barrios y colonias. A los que conocen los antecedentes y las entrañas de la SSC.

Mientras la autoridad pretenda sustituir el conocimiento del contexto tlaxcalteca por un absurdo manual o protocolo de actuación para prevenir y atender casos de linchamiento, las cosas no mejorarán para nadie y eso lo saben.

Un C5i cotizado en cerca de 300 millones de pesos resulta ineficaz e ineficiente si el titular de la SSC no está dispuesto a coordinarse con otros elementos y oficinas, como afirmaban los allegados a Ramón Celaya Gamboa ocurrió durante todo su mandato. Nunca quizo hacer trabajo en equipo.

Y este no es un problema del gobierno actual, revise usted cuántos tlaxcaltecas -nacidos en la entidad- han ocupado el cargo de Secretario de Seguridad, no existe antecedente alguno, quizá el último corresponda al gobierno de José Antonio Álvarez Lima.

Caltempan que estuvo de encargado en el sexenio marianista, aunque originario de Totolac, nunca llegó a la titularidad; Juan Olmedo, de quien se dijo conocía Tlaxcala como la palma de su mano, radica en nuestro territorio pero es oriundo de Hidalgo.

Maximino Hernández Pulido y Guadalupe Ballesteros Arellano, que son los últimos tlaxcaltecas que ocuparon esa dirección, solo lo han hecho como encargados del despacho.

Ya sea por que se han negado o porque las condiciones no lo permitían, pero ninguno de los dos fue ungido como titular y parece que esa silla seguirá siendo para un ajeno a nuestra tierra.

Alfredo Alvarez Valenzuela (salió huyendo de la entidad porque la fiscalía federal lo buscaba); el General Raúl Ruiz (optó por renunciar luego de la muerte cerebral de una estudiante de la Normal Rural, pero al final fue tomado como chivo expiatorio) y Ramón Celaya Gamboa (quien se dice huyó luego de la detención de sus elementos más allegados) son poca garantia para volver a confiar la seguridad en un ajeno.

El remate de una problemática se da cuando se anuncia un nuevo interinato en la figura de Ángel Gilberto Zamora Ibarra, plenamente identificado como el hombre que cobra a sus elementos por trabajar. Igual que ahora lo hace el comandante Escartín en Vialidad.

Con todos estos elementos puedo advertir que el robo de trasporte de carga, así como el robo de gasoducto, el robo de vehículos a gran escala (que es de siete a diez diarios) y el paso de indocumentados por la entidad no se erradicará y mientras nos sigan llegando directores con antecedentes en Estado de México, Michoacán, Guerrero y Zacatecas la cifra seguramente podrá incrementar, pero disminuir es algo que se antoja difícil, cuasi imposible.

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