Beatriz, Joaquin, Alfonso y Miguel N. Lira

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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El hambre de atención, de reflectores, la nostalgia y una cuenta bancaria sana es peligrosa, así nos lo demuestra Beatriz Paredes y la moda literaria de los ex priistas tlaxcaltecas

Le comento esto porque ayer recibí una invitación que dice. “Beatriz Paredes Rangel les hace una atenta invitación a la presentación de su libro El valor de las palabras, la fuerza de los hechos. Lunes 29 de junio de 2026, a las 16:30 horas. Teatro Universitario de la Universidad Autónoma de Tlaxcala”

Tanto texto para una invitación que, en el fondo, solo grita: “me urge un poco de atención”. Porque seamos realistas. De los libros presentados recientemente por Joaquín Cisneros Fernández y Alfonso Sánchez Anaya —ex candidato y ex gobernador de Tlaxcala, de manera respectiva—, ¿a quién le importa realmente una sola frase de estos “extraordinarios escritores”?

Por eso me resulta difícil imaginar que a un solo tlaxcalteca le interese leer las reflexiones de la ex gobernadora, ex líder nacional del PRI y ex candidata a la Jefatura de Gobierno de la CDMX. 

Beatriz Paredes, con una trayectoria que incluye la Presea Tlaxcala 2024, acumula memorias y discursos previos (Testimonio Político, Acaso la palabra, Con la cabeza descubierta), pero este nuevo ejercicio parece más un capítulo de nostalgia que una aportación sustantiva. Igual a la de los caballeros tricolores.

¿Para qué sirven estos libros? Más allá de exhibir el hambre de reflectores, la nostalgia por el poder y el aplauso fácil.  Cada uno de estos volúmenes interesa básicamente a sus autores y a un pequeño círculo de incondicionales. Y nada más.

Al tlaxcalteca común le sobran problemas cotidianos como para sumergirse en autojustificaciones políticas. Nadie quiere ir a leer autocomplacencias.

Recuerde usted  la presentación de Joaquín Cisneros Fernández con su Vivir y Servir. Memorias a inicios de 2026: un evento donde se tiraron culpas, se dieron pretextos y, al final, se aceptó a regañadientes desde las sillas de sus invitados, que su imagen y antecedentes pesaron más que cualquier estrategia en la derrota priista, abriendo paso a Alfonso Sánchez Anaya.

O la del propio Alfonso Sánchez Anaya, con el libro Tlaxcala, un mejor lugar para vivir (parte de la colección “Gobernadores” presentada en el Teatro Xicoténcatl), donde lo más destacado fue el desfile de quienes querían quedar bien con el poder municipal de la capital y estatal.

Qué triste llegar a casa y escuchar solo el silencio como banda sonora. Tan triste que obliga a pagar redacción, edición, e impresión de textos que nadie leerá y que poco o nada abonan a la vida real de Tlaxcala.

Alguien querrá comparar esta “maquila literaria” con la producción de Andrés Manuel López Obrador, pero la diferencia es abismal: los textos de AMLO generaron debate real, ventas, lectores y hasta malquerientes exigentes. Aquí, en Tlaxcala, el interés para Beatriz es mínimo y autocentrado.

Al paso que vamos, en unas semanas leeremos invitaciones de Marco Antonio y Fabricio Mena Rodríguez para presentar sus obras. Hablo de una presentación doble porque esa administración fue compartida entre los hermanos, con Fabricio en roles clave como el manejo de los dineros, a través de Alejandra Nande Islas.

Después vendrá el texto de Mariano González Zarur, quiza presentado por su amigo Duarte, el de Chihuahua, que haría la presentación vía zoom desde alguna penitenciaria, y así sucesivamente.

Lo que se viene para Tlaxcala es descubrir una repentina vocación de escritores que pretenden emular a Miguel N. Lira, el gran escritor tlaxcalteca del siglo XX, benemérito de la cultura y figura auténtica cuya obra trasciende generaciones.

No cabe duda: el hambre, la nostalgia y lo ridículo alimentan una hoguera que las “figuras” de ayer usan para conseguir un poquito de atención. Son ridículos y nada más.

En Tlaxcala, la política del pasado busca revivir en las páginas de libros que pocos abrirán. Mientras, la ciudadanía sigue esperando soluciones concretas y no más prólogos nacidos de su vanidad.

Por cierto el libro que si reunió a importantes figuras en Huamantla fue el presentado por Yassir Zárate Méndez con la presencia de su autor Fernando Coca Meneses, intitulado: Balas con remitente. El tráfico de armas de Estados Unidos a México

En la presentación a la prensa local, convocada por Humberto Hernández “el Guero”, se supo que hasta 500 mil armas procedentes de Estados Unidos cruzan cada año la frontera con México de forma ilegal

¿Por qué es importante saber esto? Pues nada más para no creerle al loco de Trump cuando acusa a los mexicanos de ser los promotores de un problema que nace y se fortalece con las armas que viene desde su frontera, pero enriquecen a los que están junto a él.