Dijeron que Andrés Manuel López Obrador no saldría de su “escondite” y que si lo hiciera se enfrentaría a los gritos y desafíos de una sociedad molesta con el “México abandonado” y “demolido” que dejó, pero esos políticos y periodistas se quedaron con las ganas de ver ambas cosas.
En cambio encontraron un ex presidente en las urnas, lleno de vida y con los medios en torno a él, con los gritos de euforia de la gente que se le acercaba para pedir una foto, abrazarlo o simplemente agradecer lo hecho en su administración. Lo hizo desde Chiapas y no en Cuba o desde una pantalla verde como afirman los neuróticos.
La salida de AMLO de su retiro voluntario no fue fortuita, tampoco fue para adelantar que está acabando otro libro que en breve lanzará a la venta, en esta ocasión hizo lo que en la revocación de mandato no quiso: salió a votar y así duplicó los números que tanta falta hicieron en aquella consulta popular a la que simplemente no le quiso meter el acelerador.
Y así el 1 de junio de 2025, México vivió un evento sin precedentes: la elección por voto popular de los nueve ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), un hito que redefine la justicia y la democracia en el país, incluyendo a Tlaxcala que volvió a tener buena presencia en las urnas.
Con 13 millones de votos, según el INE, esta elección judicial duplicó los 6.4 millones de sufragios registrados en la consulta de revocación de mandato de 2022, un ejercicio que costó 1,600 millones de pesos frente a los 7,000 millones de esta elección.
Sin embargo, la oposición, encabezada por el PRI y el PAN, insiste en descalificarla como un “fracaso” o “simulación”, ignorando que su propia votación en 2024 fue superada por este proceso. Lo dijo la propia Sheinbaum Pardo en la mañanera, echándole sal a la herida y en tono sarcástico sabiendo que ese golpe no tiene defensa.
En Tlaxcala, la jornada electoral reflejó desafíos locales: baja participación y desinformación, sin embargo la entidad logró una vez más estar entre las entidades con mayor participación, hasta hoy puede presumir de estar entre las diez entidades con mejores números y sin duda lo van a presumir.
Sí, con todos los desafíos que presentó una elección inédita, los 13 millones de votos nacionales superaron los 9.6 millones del PAN y los 5.7 millones del PRI en las elecciones de 2024 que sumados apenas alcanzan los 14.3 millones y sin embargo ahí no dijeron que la elección carecía de validez, ¿o a poco se negaron a tomar sus curules?
Y es que al minimizar esta participación el PRIAN no solo desprecia la voluntad popular, sino que merma su ya debilitada credibilidad. Permítame explicarme.
Mientras el PRI obtuvo 5.7 millones y el PAN 9.6 millones, la elección judicial atrajo a más ciudadanos que cualquiera de ellos por separado, evidenciando un respaldo significativo a la reforma judicial impulsada por López Obrador a través del “plan C”.
Y aquí le va una noticia -usted dirá si es buena o mala- Hugo Aguilar Ortiz, un abogado mixteco de Oaxaca, lidera con 4.2 millones de votos, perfilándose como el primer indígena en presidir la SCJN desde Benito Juárez, seguido de cerca por Lenia Batres con 3.9 millones. Candidatas como Yasmín Esquivel y Loreta Ortiz, ambas cercanas a la 4T, consolidan una Corte de izquierda, reflejando el mandato popular que el PRIAN se niega a aceptar.
En Tlaxcala, como en el resto del país, el PRI se niega a reconocer que la elección fue llamativa al menos para un número significativo de mexicanos y me parece que descalificar 13 millones de votos como insuficientes, cuando superan sus propios números, expone la desconexión de la oposición con un México que, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, abraza una democracia participativa.
Lejos de una “dictadura”, esta elección marca un avance histórico hacia una justicia más incluyente, mientras el PRIAN, atrapado en sus egos y derrotas, pierde no solamente otra elección, sino que nuevamente pierde relevancia en el campo nacional.


