MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Obligado por la autoridad electoral administrativa, en la subsanación que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) tuvo que hacer para ver aprobadas sus candidaturas a diputaciones locales por la vía de la representación proporcional, fue cambiar la posición número uno de su dirigente Jaime Piñón Valdivia para ser colocado en la número dos. En esa circunstancia, Soraya N. Bocardo se colocó como cabeza de la lista pluri con amplias posibilidades de integrar la próxima Legislatura local.

Algo similar tuvo que hacer el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aunque su lista no ha sido aprobada por el Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), la modificación ya fue realizada y Enrique Padilla Sánchez, “sobrino consentido” de la senadora Beatriz Paredes Rangel, pasará al lugar dos de la lista. La posición de privilegio la tendrá ahora la diputada con licencia, Blanca Aguila Lima, quien busca su reelección.

Ambos institutos políticos, el PVEM y el PRI, tal y como presentaron sus solicitudes de registro ante el ITE, no cumplían con la alternancia entre cada periodo electivo, pues en el proceso electoral de 2021 encabezaron su lista plurinominal con un hombre y para este proceso comicial lo vuelven a hacer.

Ambos partidos impugnaron el acuerdo del Consejo General del ITE que negaba el registro de sus respectivas candidaturas. En el caso del Verde Ecologista, su impugnación no tuvo efecto por más que uno de sus argumentos era que las consejeras y consejeros electorales violaban el principio de auto organización que tienen los partidos políticos.

Independientemente del sentido del acuerdo del ITE y de la sentencia del Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET), es claro que Jaime Piñón Valdivia puso su inconformidad de manifiesto: el cumplimiento al requerimiento de la autoridad electoral, “no representa que el partido político haya consentido ni esté de acuerdo con el criterio de la responsable”.

Es muy probable que aseveraciones similares pasen por la mente de priista-morenista Enrique Padilla Sánchez, sin embargo, tal y como sucedió con el PVEM, se quedará con las ganas de encabezar la lista pluri del partido que lo postula, que es el tricolor.

La ventaja que Padilla Sánchez tiene con respecto de Piñón Valdivia es que hay más altas posibilidades que sí llegue a ocupar un asiento en la Cámara de Diputados, cosa más improbable que suceda con el dirigente estatal del partido del tucán.

Las once fuerzas políticas, todas, sabían con anterioridad que tendrían que enfrentarse a esa situación de la alternancia de género para el actual proceso electoral, y aún así se arriesgaron violentando ese principio. Pero perdieron.

Pero si eso sucedió en el caso de los hombres con el PRI y el PVEM, no sucede respecto de las mujeres. La discriminación política que por décadas han sufrido las mujeres les da ahora esa ventaja. Es decir, si el género femenino predominó en las elecciones de 2021, puede volver a predominar en los comicios de este año, por más inconformidad que pueda haber dentro del género masculino.

Lo anterior es importante mencionarlo desde ahora, porque dentro de tres años habrá nuevas candidaturas en los cargos de diputaciones, ayuntamientos y presidencias de comunidad. Y la gubernatura también.

Recordemos que el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sua aliados postuló como su candidata a la gubernatura a una mujer. Y lo mismo sucedió con el PRI, el PAN y el PRD. Ambas alianzas tendrán abierta la postulación para un hombre y para una mujer, y no estarán encartados para designar una candidatura para un género o para otro.

O sea, todas y todos tienen posibilidades en el caso de la gubernatura para 2027, por eso los nombres de Ana Lilia Rivera Rivera, Alfonso Sánchez García, Raymundo Vázquez Conchas o Anabell Ávalos Zempoalteca. Ya veremos qué deciden las dirigencias partidistas.

Las tres de ley… 1- La Comisión Especial del Congreso del Estado, creada exprofeso para analizar la procedencia o no de la solicitud de juicio político en contra de los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa (TJA), tendrá que tener mucho cuidado en los motivos políticos y personales de quien la solicitó. Primero, porque ahí laboró varios meses y, segundo, porque durante su estancia en ese organismo se le conocen varios “detalles” que hacen cuestionable su petición.

2.- Resulta que su permanencia se distinguió por bajo rendimiento, falta de disciplina y hasta un mal servicio a la ciudadanía que acudía al TJA a solicitar servicio. Lo peor es que existe evidencia fotográfica de parte de su comportamiento. Habrá que preguntar a sus ex compañeras y ex compañeros sobre lo que se le señala.

3.- Siendo lo anterior, las motivaciones del promovente de juicio político no puede ser sino uno: que uno o los dos magistrados de tiempo cumplido no sean ratificados en su cargo para que el mismo promovente aspire a ocupar una magistratura o, al menos, un allegado suyo lo haga. Así que el tema puede dar para más.

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