MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
Comparte esta nota

De qué sirve tener tantas Direcciones y Oficinas en el Congreso del Estado de Tlaxcala -que por cierto en cada periodo de negocian y nos cuestan cientos de miles de pesos a los tlaxcaltecas-, si al final los diputados locales acaban por hacer lo que a su interés conviene y terminan por ignorar esas instancias que, al menos en el papel, se supone son encabezadas por especialistas.

Digo lo anterior porque muchos ciudadanos desconocen la labor legislativa, y no saben que la chamba del diputado no sale de su mente brillante  ni de su redacción.

En general los tlaxcaltecas desconocemos que detrás de cada iniciativa, o trabajo parlamentario existe, por lo menos, la labor de un Secretario Técnico, la asesoría de la oficina de estudios legislativos y quizá hasta la visoría de la Dirección Juridica y/o la Secretaría Parlamentaria, por mencionar algunas de las involucradas.

Tomando en cuenta esto, y sin conceder que muchos legisladores cuentan con asesores externos, uno se pregunta si la declaración de Ever Campech Avelar la hizo bajo los influjos de algún liquido fermentado, o si fue para salir al paso sobre los cuestionamientos de la prensa. ¿De verdad no bastan todos estos filtros?

Y es que ayer el presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política del Congreso del estado dijo que los diputados “buscarán” emitir un acuerdo para evitar que se presenten iniciativas que carezcan de fundamento legal; eso sí, también, aclaró que ello no limitará el derecho de los legisladores para realizar su “trabajo”.

El problema es que las direcciones del congreso local se convirtieron en agencias de colocación, donde ahora ni los propios diputados proponen, sino que Marcela González Castillo y Luis Ramírez Hernández, el secretario de gobierno actual, han encontrado refugio para sus incondicionales. Muchos de ellos ajenos a Tlaxcala.

Esta declaración se dio en el contexto de las controversias desatadas por la propuesta de la diputada Lorena Ruíz García, que a través de una reforma pretendía coartar el ejercicio periodístico de los comunicadores en la entidad y activistas. Tarde pero aceptó que su texto carecía de fundamento legal y pateaba los artículos seis y siete de la Constitución Mexicana

“Las y los diputados coordinadores y representantes de partido van a tomar cartas en el asunto, lo haremos. Eso que hacemos es de la manera atenta y respetuosa y no podemos coartar el derecho a pesar de que haya un acuerdo de la Junta, pero tienen el derecho de presentar iniciativas”, expuso.

Del mismo modo el presidente de la JCyCP dijo que desde el primer periodo de sesiones exhortó a sus pares a presentar iniciativas de impacto social y no únicamente dar lectura a proyectos para tener altos índices de propuestas. Dicho de otro modo, que no presentaran cualquier barbaridad con tal de aumentar las gráficas de su desempeño.

“Desde Tribuna les dije que no sólo es presentar por presentar y tener un número, sino que tengan un impacto social en los tlaxcaltecas, independientemente de la iniciativa de la diputada, la Comisión de Puntos seguramente iba a declarar la improcedencia porque las leyes que se llevan a cabo en el estado no pueden estar por encima de la Constitución”, agregó.

Me queda claro que el llamado de Ever Alejandro Campech Avelar a sus compañeros, como el probable análisis al interior de Morena para revisar la permanencia, o no, de Ruiz García, es una vacilada porque nadie lo va a hacer, la expulsión no va a prosperar, ni si quiera se pondrá sobre la mesa. Hoy ya nadie se acuerda de esa declaración hecha hace menos de 24 horas.

Que Campech pida a sus diputados amigos o ajenos no presentar por presentar iniciativas, o vigilar la calidad de sus trabajos, o no priorizar la cantidad sobre la calidad, es una mentada para los legisladores, ¿con qué cara puede decir eso, la persona que aplaude, al interior de Morena, exactamente lo que no quiere en el congreso?.

Alejandro Campech tendría que pedir exactamente lo mismo a su madrina Marcela González Castillo, que desde Morena lo único que hace es privilegiar la sumatoria, sin vigilar la calidad de los adherentes. Contradictorio, mentiroso y servil resulta Campech Avelar.