El pasado 26 de noviembre, desde el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) se dio a conocer la captura de tres presuntos delincuentes. Un video oficial, distribuido a medios a las 01:47 horas, mostraba el momento exacto en que, gracias al monitoreo del C5i y a la “reacción inmediata” de policías municipales y estatales, se detuvo en flagrancia a Giovanny N., Luis N. e Israel N. por el robo a un negocio en la colonia El Sabinal de Tlaxcala capital.
La escena, captada en la calle Constructores, cerraba con el eslogan triunfal que tanto le gusta al gobierno estatal: “Una nueva historia en seguridad”. Por fin, después de invertir 5.2 millones de pesos en videovigilancia, parecía que las cámaras justificaban la millonaria y tan celebrada inversión. Tres días bastaron para que esa “nueva historia” se convirtiera en un sainete.
El sábado 29 de noviembre, cerca de las 15:00 horas, una llamada al 911 desde el Hospital General de Apetatitlán alertó que un paciente bajo custodia, Giovanni N. de 42 años, había desaparecido del área de hospitalización.
El hombre había ingresado el 26 de noviembre con una fractura en el brazo derecho que requirió clavos quirúrgicos y férula. Según los reportes iniciales, llegó custodiado y, de pronto, ya no estaba. Se activó un operativo, se revisaron los alrededores y los medios difundieron la noticia de una presunta fuga de un interno del Cereso.
Horas después, cerca de las 18:00, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) salió a desmentir: no hubo fuga, fue “fake news”. El vocero Juan José Cervantes explicó que Giovanni N. nunca estuvo en el Cereso, que fue canalizado directamente por la Fiscalía para atención médica, que un juez del Octavo Juzgado decretó su libertad y que, en consecuencia, se retiró la custodia. El individuo simplemente se levantó y se fue por su propio pie, todo en estricto apego a la legalidad. Fin de la historia… o no.
Porque lo que nadie ha explicado hasta hoy es cómo es posible que una persona detenida en flagrancia el 26 de noviembre, con video del C5i como prueba estrella y presentada como trofeo de la “nueva historia en seguridad”, tres días después quede en libertad sin que la Fiscalía logre vincularla a proceso. Acaso tenemos a la fiscal más lenta que el propio Alejandro Gertz Manero, despedido hace unos días por la propia 4T.
Nadie ha aclarado por qué la comunicación entre juzgado, SSC, hospital y Fiscalía fue un teléfono descompuesto que terminó en operativo innecesario y titulares alarmantes. Nadie ha dicho si las cámaras del hospital grabaron la salida “legal” del ex custodiado, ni cómo alguien que el 26 aparecía sin lesiones visibles terminó con clavos quirúrgicos en el brazo el mismo día. Ernestina Carro Roldán guarda silencio, como es costumbre y política personal.
En solo 72 horas pasamos del “gracias a la videovigilancia aseguramos a los responsables” al “no pasó nada, fue noticia falsa”. Y en el medio quedó la sensación de que, en Tlaxcala, la eficiencia dura lo que tarda un juez en firmar una libertad.
Las preguntas siguen en el aire y son las mismas que cualquier ciudadano tiene derecho a hacerse: ¿Por qué, teniendo detención en flagrancia y video, no se logró vincular a proceso?, ¿Qué falló en la integración de la carpeta de investigación?, ¿En qué momento exacto se notificó al personal de custodia la orden de libertad?, ¿Por qué el hospital activó el 911 si todo estaba en orden?
De lo poco bueno que dejará esta noticia es la Mesa de Seguridad de este día; la mesa que se realiza diariamente en el C5i por fin dejará de ser una pasarela de funcionarios que no confían uno en el otro, de instituciones y dependencias que presumen coordinación interinstitucional pero que en la realidad se ocultan información entre ellos. ¿De todas estas oficinas la más opaca, y que más información tiene, es la fiscalía o habrá otra más?.
Mientras las autoridades guardan silencio, la “nueva historia en seguridad” se parece cada vez más a un capítulo mal escrito del viejo oeste: mucho ruido, mucho polvo y, al final del día, los mismos de siempre caminando libres por la calle con un video que pasó de dar certeza, a vergüenza.



